Leandro Sequeiros, vicepresidente de la Asociación de Amigos de la Teilhard de Chardin, sección española, siente desde el fondo del corazón, remitir este comunicado:

Fallece a los 96 años Emiliano Aguirre, ‘padre’ de Atapuerca, Socio de Honor y Presidente de la Asociación de Amigos de Pierre Teilhard de Chardin (sección española)

DB
– lunes, 11 de octubre de 2021
El paleontólogo ferrolano fue el gran impulsor de los yacimientos y quien consiguió que se realizaran excavaciones anuales en la sierra burgalesa

Emiliano Aguirre, en una imagen de 2016. –
El ‘padre’ de Atapuerca ha fallecido. A sus 96 años, Emiliano Aguirre Enríquez ha dicho adiós. El paleontólogo coruñés (Ferrol, 5 de octubre de 1925) fue la primera persona en ver la importancia de los yacimientos y consiguió que la comunidad científica y la sociedad española comprendieran la trascendencia de este descubrimiento en la sierra burgalesa.
Catedrático en Paleontología Humana y Licenciado en Ciencias Naturales por la Universidad Complutense de Madrid, Emiliano Aguirre inició en 1976 el Programa de Investigación de Atapuerca. Fue él quien supo apreciar el potencial de los yacimientos burgaleses y quien consiguió que se realizaran excavaciones anuales en la sierra. Abrió, además, los yacimientos a estudios de otros países y organizó acciones integrales con Francia y el Reino Unido entre 1978 y 1979.
Hijo adoptivo de Ibeas de Juarros y doctor ‘honoris causa’ por la Universidad de Burgos, Emiliano Aguirre fue distinguido en 1997 con el Premio Príncipe de Asturias a la Investigación Científica y Técnica, junto a los actuales codirectores, Eudald Carbonell, Juan Luis Arsuaga y José María Bermúdez de Castro. En 1998 también se le concedió el Premio de Castilla y León en Ciencias Sociales y Humanidades y en 1999 se le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.
Desde su fundación en 2014 era Presidente de la Asociación de Amigos de Pierre Teilhard de Chardin (sección española) aunque su quebrada le hizo delegar en el Vicepresidente.
Nunca olvidó Emiliano Aguirre el día que Trino Torres, que andaba en pos de restos de osos, le mostró aquel fósil indudablemente humano. Con ojo clínico, el paleontólogo supo que aquella mandíbula era importante. Oro molido. Un eslabón clave de esa cadena misteriosa que es la evolución humana. Acertó. Fue el comienzo de una historia maravillosa. Una historia interminable”, escribía sobre él Rodrigo Pérez Barredo en el especial de Diario de Burgos por el 20 aniversario de la declaración de los yacimientos como Patrimonio de la Humanidad.