Teilhard de Chardin y el Transhumanismo.

Pierre Teilhard de Chardin está entre los primeros autores que han hecho serias reflexiones sobre el futuro de la evolución humana.


 

Eric Steinhart [1]

 

Journal of Evolution and Technology
Vol. 20  Issue 1 – pgs  1-22
 http://jetpress.org/v20/steinhart.htm

 

Traducción con permiso del autor
 por  Guillermo Agudelo Murguía


INDICE

Resumen

1. Introducción

2. Teilhard y la computación
2.1 Complejidad y profundidad lógica
2.2 La ley Complejidad – Computación

3. Primera época: la información en  los sistemas atómicos

4. Segunda época: información en los sistemas biológicos

5. Tercera época: información en los cerebros

6. Cuarta época: La información en los órganos exosomáticos

7. Más allá de la cuarta época

8. Quinta época: la fusión de la humanidad y la tecnología
8.1 La Singularidad de Kurzweil
8.2 La emergencia del espíritu de la Tierra
8.3 Expansión material hacia el universo

9. Sexta época: el universo despierta
9.1 La Singularidad de Teilhard
9.2 Expansión Informacional hacia el universo
9.3 La resurrección del cuerpo.
9.4 La universalidad de la resurrección.

10. El Punto Omega
10.1 El punto Omega como una máquina de Turing universal
10.2 El Punto Omega como un sistema auto-representativo

11. Transhumanismo y cristianismo

Referencias

Notas del Autor

Notas del Traductor

 


 

 Resumen

Pierre Teilhard de Chardin está entre los primeros autores que han hecho serias reflexiones sobre el futuro de la evolución humana. Su trabajo aboga tanto por la biotecnología (por ejemplo, la ingeniería genética) como por las tecnologías inteligentes. Trató sobre la emergencia de un sistema de computación-comunicación global (y se dice por algunos autores que fue el primero en visualizar el Internet). Propuso el desarrollo de una sociedad global. Teilhard fue casi seguramente el primero en analizar la aceleración del progreso tecnológico hacia una Singularidad en la cual la inteligencia humana se volvería una super-inteligencia. Trató la difusión de la inteligencia humana en el universo y su amplificación hacia una inteligencia cósmica. Más recientemente, su trabajo ha sido tomado por Barrow y Tipler; Tipler; Moravec; y Kurzweil. Por supuesto, la teoría del Punto Omega de Teilhard es profundamente Cristiana, lo que la dificulta a los transhumanistas seculares. El transhumanismo no puede evadir el trascendental compromiso con el cristianismo. Las instituciones cristianas pueden apoyar u oponerse al transhumanismo. Dado que el cristianismo es una poderosa fuerza cultural en occidente, es imperativo para el transhumanismo tener una minuciosa conversación con él. Un serio estudio de Teilhard puede ayudar a que el compromiso y la voluntad sean, de esta manera, de provecho a ambas comunidades.


 

1. Introducción

Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) fue un paleontólogo Jesuita. (I) Combinó sus estudios de los registros fósiles con su fe cristiana para elaborar una teoría general de la evolución. El cuerpo del trabajo de Teilhard tiene mucho que ofrecer a los trashumanistas, que proponen el uso de la tecnología para mejorar las capacidades humanas, y que ven al actual ser humano como en transición a una forma post-humana. Existen varias razones específicas para que los transhumanistas estudien el trabajo de Teilhard.

La primera razón es que Teilhard fue uno de los primeros en expresar con claridad temas transhumanistas. Los transhumanistas enuncian el uso ético de la tecnología para el mejoramiento humano. Los escritos de Teilhard argumentan sobre la aplicación ética de la tecnología a fin de lograr el avance humano más allá de la biología natural. Teilhard explícitamente discute el uso tanto de la biotecnología como de las tecnologías inteligentes, y desarrolló otros varios temas a menudo fundamentados en sus escritos transhumanistas. Trató sobre la emergencia de un sistema global de computación-comunicación y dicen algunos autores que fue el primero en visualizar la Internet (ver Kreisberg 1995)[2]. Propuso el desarrollo de una sociedad global igualitaria. Fue casi seguramente el primero en postular la aceleración del progreso tecnológico hacia una especie de Singularidad en la cual la inteligencia humana llegará a ser una superinteligencia. También trato la difusión de la inteligencia humana en el universo y su amplificación hacia una inteligencia cósmica.

La segunda razón para que los transhumanistas estudien a Teilhard, es que su pensamiento ha influenciado al transhumanismo mismo. En particular, Teilhard desarrollo su Teoría del Punto Omega (TPO), que afirma que el universo está evolucionando hacia un estado divino. Esta teoría de Teilhard ha sido más tarde refinada y desarrollada por Barrow y Tipler (1986) y Tipler solo (1988; 1995). A su vez, ideas de la TPO de Barrow y Tipler han sido tomadas por varios transhumanistas (ver por ejemplo, Moravec (1988; 2000) y Dewdney 1998)). Kurzweil balbuceó algo así como una débil TPO, dijo: “Así que la evolución se mueve inexorablemente hacia nuestra concepción de Dios, aunque nunca alcanzaremos este ideal” (2005: 476; ver también 375, 389-390). Muchos transhumanistas trabajan dentro del marco conceptual dela TPO de Teilhard, sin estar conscientes de sus orígenes. Ciertamente, Teilhard ha sido prácticamente ignorado en las crónicas del transhumanismo; por ejemplo, sólo es mencionado una vez y de paso en la historia detallada del movimiento transhumanista de Bostrom (2005).

La tercera razón para estudiar a Teilhard, es que él desarrolló sus ideas transhumanistas en un contexto cristiano. Teilhard mostró como se puede desarrollar un transhumanismo cristiano. Aunque algunos transhumanistas seculares pueden estar inclinados a reaccionar negativamente a cualquier mención del cristianismo, tal hostilidad puede resultar políticamente costosa. Esencialmente, el transhumanismo y el cristianismo no son enemigos, comparten algunos temas comunes (Hopkins, 2005). Por supuesto, es entendible que muchos transhumanistas rechacen los aspectos supersticiosos de la doctrina cristiana y el autoritarismo de sus instituciones. Asimismo, Teilhard trató de abandonar esos aspectos del cristianismo. Él argumentó que Cristo está trabajando en la evolución, que Cristo está trabajando en la tecnología, y que finalmente, el trabajo de Cristo ayuda a la perfección de la biología humana. El cristianismo es una compleja red de doctrinas e instituciones. Un estudio de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a ubicar y cultivar cuidadosamente amigos en esa red y a ubicar y defenderse cuidadosamente contra sus oponentes.

La cuarta razón para que los transhumanistas estudien a Teilhard es que ellos probablemente necesitan defenderse de las formas conservadoras del cristianismo, que son las dominantes en la actualidad. A medida que la visibilidad cultural del transhumanismo crece, los cristianos conservadores incrementan su atención sobre él, pues se sientes cada vez más amenazados y lo llegan a ver como una herejía. Varios cristianos conservadores se han opuesto ya al transhumanismo (Wiker, 2003; Hook, 2004; Daly, 2004; Hart, 2005). Puesto que el cristianismo es una extremadamente poderosa fuerza cultural en occidente, es imperativo para el transhumanismo entablar cuidadosamente con él una conversación. Las fuerzas conservadoras cristianas ya se han opuesto a varias biotecnologías (tales como la clonación y la investigación en células madre de embriones) y se pueden oponer a todas las mejoras técnicas que los transhumanistas propugnan. El cristianismo conservador actualmente tiene el poder político para efectivamente ‘bajarle la cortina’ al transhumanismo en occidente. Teilhard fue atacado por los conservadores católicos, y los transhumanistas pueden tener que pelear semejantes batallas sobre asuntos similares. Y además, Teilhard ha ganado un gran cantidad de seguidores tanto dentro como fuera de la iglesia. (II) Por lo tanto, un estudio de su trabajo puede ayudar a los transhumanistas a desarrollar estratégicas tramas argumentales para defenderse de los ataques de los cristianos conservadores.

La quinta razón para que los transhumanistas estudien a Teilhard, es que quieran construir puentes con las ramas liberales y progresistas del cristianismo. Teilhard creía que la ciencia y la tecnología tienen roles positivos que jugar en la construcción de la Ciudad de Dios en este mundo. Un estudio del trabajo de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a explorar los conductos que deben seguir para obtener el apoyo del milenarismo cristiano (ver Bozeman, 1997; Noble, 1999); de las teodiceas Iraneanas y neo-Iraneanas (ver Hick, 1977; Walker, sin fecha); (III) del protestantismo liberal (ver Arnow, 1950) y de teologías en proceso (ver Cobb and Griffin, 1976). Teilhard creía que cualquiera tenía derecho a entrar al reino celestial, pues no estaba reservado a ninguna élite especial, fuera sexual racial o económica- Un estudio de los escritos de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a acoger una profunda concepción de justicia social y expandir su concepción del problema social (ver Garner, 2005). El estudiar a Teilhard, también los ayudará a hacer conexiones conceptuales benéficas e incluso políticas con las instituciones progresistas cristianas.

Mi meta en este artículo es presentar el pensamiento de Teilhard de Chardin de una manera que sea justificable y accesible a los transhumanistas. Teilhard trabajó a principios del siglo XX, en una época en que la biología era primitiva y la ciencia de la computación no existía. Muchas de sus ideas están presentadas en un vocabulario del siglo XIX que ahora está conceptualmente obsoleto. Mi método es presentar estas ideas de una manera comprensible, usando un vocabulario conceptual contemporáneo y mostrar como esas ideas han sido refinadas por transhumanistas como Tipler, Moravec y Kurzweil. Se puede decir que el artículo ofrece una lectura transhumanista de Teilhard o aún un transhumanismo teilhardiano. Puesto que hago un uso extensivo de ideas computacionales, estoy ofreciendo un modelo computacional del pensamiento de Teilhard. Por lo tanto espero hacer sus ideas y estimular a fondo el estudio de Teilhard entre los transhumanistas. (IV) (V)


 

2. Teilhard y la computación

2.1 Complejidad y profundidad lógica

Los objetos físicos pueden ser comparados en términos de su tamaño, masa, y demás propiedades. Pero también pueden ser comparados en términos de su complejidad. La complejidad es una propiedad objetiva física y la escala de complejidades es una escala objetiva física. Según Teilhard:

“la complejidad de un objeto… [es] la calidad que el objeto posee de lo que está compuesto (a) de un gran número de elementos, que están (b) más firmemente organizados entre ellos … [la complejidad depende] no sólo del número y diversidad de los elementos incluidos en cada caso, sino por mucho, de la variedad correlativa de las uniones formadas entre estos elementos. (Teilhard, 1959, The Future of Man, pág. 98; en adelante abreviado FUT) [3]

Una primera actualización al pensamiento de Teilhard, requiere actualizar (al lenguaje computacional) la definición de complejidad. Podemos definir la complejidad de un objeto como la cantidad de trabajo computacional que se requiere para simular ese objeto. Mientras más complejo el objeto se requiere más poder computacional para simularlo. Bennett (1990) hace esta idea más precisa al definir la complejidad como intensidad lógica:

Intensidad lógica = Tiempo de ejecución requerido para generar el objeto en cuestión por un programa computacional universal casi-incompresible (incapaz de resistir la compresión), por ejemplo, uno que no sea auto-computable como resultado de un programa significativamente más conciso… Lo objetos lógicamente intensos… contienen evidencia interna de haber sido el resultado de una larga computación de un proceso dinámico lento para simular (Bennett, 1990: 142.)

Teilhard observó que los sistemas cada vez más complejos, emergen en nuestro universo a través del tiempo. Podemos trazar la emergencia en una gráfica con dos ejes, un eje de tiempo y un eje de complejidad ((Teilhard, 1973, “My fundamental vision”, pág. 166; en adelante abreviado MFV).

Teilhard se refiere a la emergencia de los sistemas cada vez más complejos como complejificación. Hoy probablemente hablaríamos acerca de auto-organización. Pero la idea es la misma. De acuerdo a Bennett, debemos esperar que los objetos más complejos aparezcan más tarde en cualquier proceso evolutivo. Teilhard estaría de acuerdo.

2.2 La ley Complejidad – Computación

Teilhard observó correctamente, que en la Tierra la evolución de los seres vivientes cada vez más complejos va de la mano con la evolución del incremento de los poderes mentales. Él usó el término conciencia para designar cualquier actividad mental. Entonces infirió, de la historia de la vida en la Tierra, que el grado de complejidad corresponde al grado de conciencia. Ésta es la ley complejidad – conciencia de Teilhard:

Cualquiera que sea el caso que pensemos, podemos estar seguros que siempre, a una más robusta y mejor organizada estructura, corresponde una conciencia más evolucionada (Teilhard, 1955, El fenómeno humano; en adelante abreviado FEN).

En la época que Teilhard escribía, muchos pensadores creían que todo objeto material tenía cierto grado de mentalidad, doctrina a la que se le denomina pansiquismo– Teilhard aceptó el pansiquismo de sus días. Para Teilhard, la escala de complejidad va de los átomos a los humanos y más allá, por lo tanto la escala de la conciencia debe ir de los átomos a los humanos y más allá. Como sea, el pansiquismo del siglo XIX está claramente obsoleto, pero podemos pulir la visión de Teilhard remplazando su vaga noción decimonónica de conciencia, por la noción más precisa de computación.

A medida que los sistemas se auto-organizan, su capacidad de computar emerge, y puesto que se necesita una computadora más poderosa para simular una menos poderosa, las computadoras más poderosas son más complejas. Podemos entonces obtener la Ley de complejidad – computación: La emergencia de sistemas cada vez más complejos es directamente proporcional a la emergencia de computadoras cada vez más poderosas. Aquí tenemos la necesidad de una definición precisa de poder computacional. El poder de una computadora es la capacidad de simular otras computadoras, una computadora X es más poderosa que una computadora Y sí, y sólo sí X puede simular a Y, pero Y no puede simular a X. Para Teilhard, noogénesis es la emergencia de mentes más y más poderosas, si analizamos la mentalidad en términos computacionales, noogénesis puede entenderse como la emergencia de computadoras cada vez más poderosas.

Los escritos de Teilhard resumen una serie de épocas de complejidad, que se parecen muy de cerca a las seis épocas de complejidad descritas por Kurzweil (2005: 7-33). Para mostrar cómo la visión de Teilhard fue tomada por pensadores transhumanistas como Kurzweil, he dividido las épocas de complejidad de Teilhard, en las seis resumidas por Kurzweil (2005: 7-33). Estas son:

  1. la época de la física y la química
  2. la época de la biología
  3. la época de los cerebros
  4. la época de la tecnología
  5. la época de la incorporación de la biología y la tecnología
  6. la época en la cual el universo toma conciencia de sí mismo

 

3. Primera época: la información en  los sistemas atómicos

Al inicio de la primera época, el Big Bang produjo una vasta explosión de radiación, que se enfrió y condensó en los objetos materiales más simples: partículas subatómicas como los electrones y los quarks. El plasma de quarks a su vez se enfrió y condensó para formar un gas de protones y neutrones. La condensación continuó produciendo átomos de hidrogeno que la gravedad impulso a la formación de estrellas.

Las estrellas fusionaron el hidrogeno a helio y después fusionaron los elementos ligeros en elementos más pesados:

En las estrellas… el grado de complejidad se elevó rápidamente… las estrellas son esencialmente los laboratorios en los cuales la naturaleza, empezando con el hidrogeno original produce los demás átomos (FUT: 102).

Conforme el tiempo pasa, los elementos se vuelven más complejos

Arreglados de acuerdo a muestra escala de complejidad, los elementos suceden uno tras otro en el orden histórico de su nacimiento (FUT: 100-101), la nucleosíntesis estelar llena la tabla periódica de elementos. Átomos de todo tipo están ahora disponibles para la formación de planetas y la vida orgánica.

El pansiquismo de Teilhard lo condujo a postular la existencia de un tipo de mentalidad primitiva (una pre-conciencia o proto-conciencia) en las partículas:

Estamos forzados lógicamente a aceptar la existencia de una forma rudimentaria… de un tipo de psique en cada corpúsculo, aun en aquellos (de las megamoléculas hacia abajo) cuyo orden de complejidad es tan bajo o modesto que hace esta psique imperceptible (FEN 301-302).

 Sin embargo, este atributo de mentalidad de las partículas subatómicas es difícil de defender y aun si reemplazamos la conciencia por la computación, parece equivocado el atribuir cualquier grado de computación a las partículas o los átomos. Sin embargo, podemos decir que la emergencia de los átomos en la tabla periódica es la emergencia de un sistema de posibilidades combinatorias, lo cual permite la evolución de la computación. La química es amigable a la computación.


 

4. Segunda época: información en los sistemas biológicos

A medida que los planetas se condensan de los restos (de la explosión) alrededor de las (nuevas) estrellas, la auto-organización empieza a tomar lugar en ellos:

Las estrellas no pueden llevar la evolución más allá de la serie atómica, es sólo en los muy humildes planetas, y sólo en ellos, que el misterioso ascenso del mundo en esteras de alta complejidad tiene la posibilidad de tomar lugar (FUT: 102-3).

Sabemos que la química orgánica apareció en la Tierra. Aunque la bioquímica estaba en un estado primitivo en los días de Teilhard, él sabía de polímeros y proteínas, de la aparición de la química orgánica en la Tierra (FEN: 102-3). Hoy tenemos una mejor idea de cómo procede la evolución de la vida, podemos plantear le emergencia de redes auto-catalíticas (Kaufmann, 1990), que son redes de polímeros. Probablemente, estas redes probablemente dieron lugar a redes de ARN y proteínas, a las cuales se incorporó el ADN y llegaron a encapsularse en membranas para formar las primeras células vivas.

Teilhard le asigna un grado bajo de conciencia a los polímeros, por supuesto estaba equivocado al decir que los polímeros eran concientes, pero es correcto decir que la computación emergió primero en las redes auto-catalíticas de polímeros. Los polímeros (proteínas y ácidos nucleicos) poseen la habilidad de guardar información, de actuar como interruptores y circuitos lógicos. Las redes auto-catalíticas son redes en las cuales la auto-referencia apareció primero, estas redes contienen bucles de retroalimentación. Un polímero X regula el funcionamiento de un polímero Y, y éste a su vez controla regula el funcionamiento del polímero X. Teilhard llamó a la auto-referencia, involución (algo que se vuelve hacia adentro de sí mismo).

En algún punto, aparecen células que son capaces de auto-replicarse, que es el siguiente paso en la involución. Teilhard asigna un grado bajo de conciencia a las células (FEN 87-88). Por supuesto estaba equivocado al hablar de conciencia en las células, pero, otra vez, podemos hablar de poder computacional de las células. Con el ADN, las células son los primeros objetos que pueden almacenar una auto-descripción interna, que es muy significativa por dos razones: la primera es que es un paso más a fondo en la involución y la segunda es que es la aparición de lo que Teilhard se refiere como interioridad. Las células guardan información de sí mismas dentro de sí mismas. El guardar una auto-descripción es la base de la evolución del auto-conocimiento (o autoconciencia).

Teilhard también se da cuenta del incremento de complejidad en los organismos multicelulares:

El más simple protoplasma es ya una sustancia de inaudita complejidad. Esta complejidad se incrementa en proporción geométrica en las formas cada vez más elevadas desde los protozoos hasta los metazoos (FH: 77).

A medida que la complejidad de los sistemas vivientes se incrementa, también lo hace su conciencia:

Mientras más elevado el grado de complejidad en una creatura viviente más elevada es su conciencia, y viceversa (FUT: 105).

Una vez más, es un error el atribuir conciencia a criaturas como esponjas y hongos, pero es correcto argumentar que el incremento de la complejidad biológica es [proporcional] al incremento del poder computacional. Con la emergencia de los organismos multicelulares, vemos la emergencia de las redes computacionales, la emergencia de la primera red de auto-regulación social.


 

5. Tercera época: información en los cerebros

Teilhard describe correctamente la evolución por selección natural llenando un Árbol de la Vida. Las variadas mutaciones aleatorias manejan la formación de diferentes tipos de criaturas vivientes, que evolucionan a lo largo de diferentes caminos, pero siempre hacia una mayor complejidad y una más poderosa computación. Ellas evolucionan hacia una mayor auto-relación.

El siguiente paso en la evolución hacia un mayor poder computacional, es la emergencia (noogénesis) de sistemas celulares especializados para la computación. Estos son el sistema nervioso y el sistema inmune. Teilhard dice:

 … tenemos todas las razones para pensar que también en los animales existe un cierto interior [cierto grado de interioridad] aproximadamente mensurable [proporcional] de acuerdo con la perfección de su cerebro [a la evolución de sus cerebros [FEN:176] (PHEN:144).

Teilhard argumenta que hay dos líneas principales de desarrollo neural, que son la de los insectos y la de los mamíferos (FEN: 187). Nosotros sabes hoy en día , que debió haber añadido a los pájaros, que están entre los animales más inteligentes del planeta ( quizá solamente debajo de la inteligencia de los primates superiores). Por lo tanto, existen tres líneas en las cuales la inteligencia ha emergido con la mayor fuerza: los insectos, los pájaros y los mamíferos.  A su vez, dentro de los insectos, la inteligencia emergió más poderosamente en los insectos sociales (hormigas, abejas, termitas), dentro de los pájaros la inteligencia emergió con más poder en los córvidos (cuervos, urracas) y los loros, y dentro de los mamíferos, la inteligencia emergió con más fuerza en los primates.

La emergencia de la inteligencia va de la mano con otras tres características:

  1. La emergencia de las redes sociales (redes computacionales)
  2. La emergencia de la señalización de los sistemas, y
  3. La emergencia de los órganos exosomáticos (tecnologías)

Estas tres características se encuentran en los insectos sociales, en los pájaros inteligentes y en los primates son consecuencia del creciente poder de las computadoras con destino a las redes. La emergencia de estas tres características corresponde a la separación entre software y hardware (la separación entre los programas y las computadoras) y la emergencia de la universalidad computacional. Las multitudes inteligentes son más y más como computadoras universales.

A medida que los cerebros evolucionan, almacenan auto-representaciones crecientemente complejas. Mientras que el genoma es un sistema que guarda una auto-descripción se sí mismo, el sistema nervioso almacena una auto-descripción dinámica. El sistema nervioso puede aprender, Debemos añadir que el sistema inmune también aprende (Recuerda en ADN modificable). Sin embargo, los cerebros son computadoras más poderosas que los sistemas inmunes, por lo que nos enfocaremos en los cerebros. Los cerebros guardan auto-representaciones del organismo. La autoconciencia evoluciona en organismos con cerebros crecientemente complejos. La auto-conciencia es el siguiente paso de la involución, es una profundización e intensificación de la interioridad. La autoconciencia no emergió con los humanos, emergió antes, pero en los humanos se hizo más intensa.

Al hacerse auto-concientes los organismos, llegaron a ser capaces de modificar concientemente sus propias representaciones (tanto de sí mismos como de sus ambientes). Con la emergencia de la auto-conciencia, la inteligencia llegó a ser auto-dirigida. Las redes sociales, el lenguaje y las tecnologías, llegaron a ser auto-dirigidas. Si pensamos en el contenido mental de un organismo como software, podemos decir que el sistema auto-conciente es capaz de modificar su propio software. Un sistema auto-conciente es una computadora auto-programada. Para tales sistemas el software es capaz de desarrollarse por sí mismo. En tanto que la evolución es independiente del hardware (SIC) N del T podemos decir que el software se ha separado así mismo del hardware. La evolución puede entonces continuar en un software (p. ej. En la evolución del conocimiento de una sociedad). A medida que los organismos y las sociedades (redes de computadoras) llegan a ser concientes de sí mismos y auto-dirigidos, partes del universo llegan a darse cuenta del universo entero y sus relaciones con él. El software puede contener representaciones del universo como un todo (p. ej., las teorías científicas), por lo que puede decirse que el universo “despierta” cuando el software empieza a desarrollarse por sí mismo.

Sabemos de un lugar en el universo en el cual el software ha llegado a separarse del hardware: la emergencia de los humanos. Lo humanos tienen entonces un lugar especial en la noogénesis (la evolución de computadoras cada vez más poderosas). Por tanto:

El humano no es el centro del universo, como antes ingenuamente creímos, sino algo mucho más fino, la flecha ascendente de la gran síntesis biológica. El humano solo constituye el último nacido; la más fresca, la más compleja, la más sutilmente variada de las sucesivas capas de la vida. (THP: 156) [4]  

   Por supuesto, debemos tener en mente que hay otras líneas en el árbol de la vida de la Tierra que conducen a la auto-conciencia (darse cuenta de sí mismo), y es enteramente posible que la vida en otros planetas también conduzca a esta auto-conciencia.


 

6. Cuarta época: La información en los órganos exosomáticos

Muchos escritores han reflexionado sobre la tecnología en términos biológicos. Las herramientas extienden los poderes funcionales de los órganos naturales (p.ej., los vestidos extienden los poderes de protección de la piel). Las herramientas se pueden considerar como órganos artificiales (p. ej., las cámaras fotográficas son ojos artificiales; las computadoras son cerebros artificiales). Las herramientas son órganos fuera del cuerpo (Turner, 2000), son órganos exosomáticos. El sistema global de órganos exosomáticos son como (o forman) un organismo. Nos podemos referir al sistema de tecnologías como tecnosfera, Teilhard pensó en la tecnología en términos biológicos. La Tecnosfera es:

… como un gran cuerpo que está naciendo, con sus extremidades, su sistema nervioso, sus órganos perceptivos, su memoria (The Human Phenomenon: 173)

La evolución continúa en la tecnología (ver FEN 268; también Dyson, 1997). Se dice con frecuencia, que varias tecnologías son esenciales para la evolución futura de la humanidad (Garreau, 2005; Kurzweil, 2005), estas son:

  1. Tecnologías genéticas
  2. Tecnologías robóticas
  3. Tecnologías de la inteligencia artificial, y
  4. Nanotecnologías

Teilhard trató sobre las tecnologías de la genética y de los procesos de información, y aunque no habló sobre robótica ni nanotecnologías (no habían surgido), podemos deducir que les hubiera dado la bienvenida.

Principalmente, Teilhard trató acerca de las tecnologías de los procesos de información, escribió breve pero positivamente sobre las computadoras y la “joven ciencia de la cibernética” (1966: 110). Algunos autores han argumentado que Teilhard previó el Internet (Kreisberg, 1995), describió “un sistema nervioso generalizado, emanando ciertos definidos centros y cubriendo la superficie entera del globo (FUT: 125; The Human Fenomeno en adelante THF: 173), más precisamente Teilhard escribió

… ¿cómo podemos fallar al ver las máquinas jugando una parte constructiva en la creación de una verdadera conciencia colectiva? … por supuesto, estoy pensando en primer lugar en la extraordinaria red de comunicación de la radio y la televisión que … ya nos liga en un tipo “etereizado” de conciencia universal? Pero también estoy pensando en … esas asombrosas computadoras electrónicas que, vibrando con señales al ritmo de cientos de miles por segundo, no sólo alivian nuestros cerebros del tedioso y exhaustivo trabajo, porque realzan la esencial (y muy poco advertida) “velocidad del pensamiento”, sino que están también pavimentando el camino para una revolución en la esfera de la investigación… todos estos instrumentos materiales … son finalmente, nada menos que una especie de super-Cerebro, capaz de adquirir dominio sobre … el reino del pensamiento.(FUT: 161-162)

Este sistema nervioso generalizado (este “super-Cerebro) es un sistema nervioso exosomático, es la totalidad de las tecnologías de computación y comunicación. Al presente (2016) este sistema nervioso exosomático, abarca la Tierra entera y se extiende hacia el sistema solar (vía satélites y sondas espaciales). La evolución de la inteligencia de toda la especie humana continúa en el sistema nervioso exosomático.

Teilhard también habló sobre la genética y las biotecnologías. Se refirió a la ingeniería genética:

… ¿no estamos en vísperas de meter las manos en el desarrollo de nuestros cuerpos y aun de nuestro cerebro? … Gracias al descubrimiento de los genes ¿no vamos pronto a controlar el mecanismo de las herencias orgánicas? (FEN: 299; MFV:181) [5]

Él argumentó, más allá, que la inteligencia humana debería guiar la evolución humana, vía la ingeniería genética

Hasta ahora, ciertamente hemos permitido a nuestra raza desarrollarse aleatoriamente y no hemos reflexionado suficientemente que factores médicos y morales son necesarios para reemplazar las brutales fuerzas de la selección natural. Es indispensable en el curso de las centurias venideras, que se descubra y desarrolle, a escala personal, una forma de eugenesia extremadamente humana. Una eugenesia de lo individual y por consiguiente, una eugenesia de la sociedad (THP: 202)

Teilhard concibió la síntesis de formas de vida completamente nuevas:

… ¿no vamos a ser capaces un día de provocar aquello que la Tierra, abandonada hoy a sí misma no parece poder ya realizar: una nueva oleada de organismos, una Neo-vida construida artificialmente? (FEN: 300).

Cuando la inteligencia humana guíe tanto a la evolución humana como a las nuevas formas de vida, entonces la evolución en la Tierra llegará a ser auto-dirigida. La evolución ha sido ciega. Pero cuando es guiada por el pensamiento humano, se vuelve reflexiva y por lo tanto auto-dirigida. Por consiguiente, la biotecnología es un paso más allá en la evolución hacia la auto-conciencia.

Una encuesta histórica del progreso tecnológico, justifica la conclusión de que la evolución tecnológica se está acelerando (ver Kurzweil, 2005). Teilhard argumentó que la información tecnológica se estaba acelerando de acuerdo a una “progresión geométrica”. Se puede ver aquí una versión primitiva de la Ley de Moore. Teilhard se refiere a la intensidad de los procesos de información como la “temperatura psíquica” de la Tierra:

… en este momento hay un rápido ascenso de la temperatura psíquica (mental) en la Tierra, causada por la actividad de una red económico-tecnológica intensificada a una velocidad continuamente acelerada (Teilhard, 1973).

La convergencia de la genética y las tecnologías de la información aspira a la perfección de la inteligencia humana:

 …con el pensamiento artificial perfeccionando el órgano mismo del pensamiento (THP: 177).


 

7. Más allá de la cuarta época

Teilhard notó correctamente cuatro épocas de auto-organización;

  1. La emergencia de las estrellas y la síntesis estelar
  2. La emergencia de los planetas
  3. La emergencia de lo viviente y la evolución biológica
  4. La emergencia de la inteligencia (en los sistemas nerviosos)

Cada forma de auto-organización da lugar a la siguiente, por lo tanto, la evolución es jerárquica.

De estos hechos, él dedujo que la evolución tiene una dirección (FEN: 178). Se dirige hacia la producción de sistemas cada vez más complejos (que podemos interpretar como la producción de sistemas computacionales naturales y artificiales). Teilhard razonó más allá, que hay una fuerza (energía radial) que maneja la auto-organización (FUT: 70 ¿?) [6] Existe una fuerza universal de extropia que se opone a la entropía. La noogénesis sucede en cualquier lugar:

… dondequiera que haya planetas que soporten vida en el Universo, estará incluido, como en la Tierra, alguna forma de espíritu de planetización (FUT: 109)

 Sobre la evidencia de las cuatro épocas de la evolución, Teilhard postula épocas más lejanas, como la emergencia de super-humanos super-inteligentes (FUT: 114; FEN: 279-281)  

…existe para nosotros en el futuro, por lo menos de manera colectiva, no sólo la supervivencia, sino una super-vida (THP: 163).

Aunque la Tierra está amenazada por muchos desastres, Teilhard afirma que no sucederán:

Cuando se menciona el fin del mundo, la idea de algún tipo de catástrofe siempre nos viene a la mente. Lo más frecuente, algún cataclismo sideral … Desde que la física ha descubierto que toda energía se disipa, nos parece que el calor está descendiendo alrededor de nosotros en el mundo … Hay muchas maneras de llegar al final, invasiones microbianas, degeneraciones orgánicas, esterilidad, guerra, revolución …Todos estamos bastante familiarizados con estos diferentes escenarios … Y sí, basado en todo lo que el pasado de la evolución nos enseña, yo creo y puedo decir que dado el grado en el cual estos múltiples desastres implican una idea de accidente prematuro o de decaimiento, no tenemos nada que temer de ellos. Aunque sean posibles en teoría, por razones superiores, podemos estar seguros de que nunca sucederán. (THP: 196).

El razonamiento de Teilhard acerca del futuro es un ejemplo temprano de lo que Tipler (1995) llamó escatología física, que está cercanamente conectada a varios principios antrópicos (Barrow y Tipler, 1986). Podemos identificar tres principios antrópicos en orden de creciente fortaleza. El primero es el Principio Antrópico Débil (WAP por sus siglas en inglés): cualquier cosmología debe ser consistente con la emergencia y existencia de creaturas (como nosotros) que sean capaces de establecer esa cosmología (Barrow and Tipler, 1986: 16). El WAP no es controversial, pero el Principio Antrópico Fuerte si lo es. El SAP (por sus siglas en inglés) dice: “El universo debe tener aquellas propiedades que permitan que la vida se desarrolle en algunas etapas de su historia” (Barrow y Tipler, 1986: 16). El Principio Antrópico Final (FAP por sus siglas en inglés), es aún más controversial y dice: “Los procesos de información inteligentes deben llegar a existir en el universo, y una vez que lleguen a la existencia, nunca se extinguirán (Barrow y Tipler, 1986: 23).

A los transhumanistas les gusta reunir evidencia de que la humanidad está evolucionando hacia una super-inteligencia, predicen que las tecnologías tienden a un lejano futuro, y que ello está bien, pero no podemos inferir con certidumbre o inevitabilidad que la humanidad pueda alcanzar la quinta o sexta época de la complejidad. Teilhard claramente suscribe el Principio Antrópico Final, pero su versión, explícitamente incluye la perfección de la humanidad:

Ya reconocimos y admitimos que la Evolución era una ascensión hacia la Conciencia… Así pues, esta misma Evolución debe culminar hacia adelante en una Conciencia superior (FEN: 310). … No cabe otra posibilidad que la de un universo irreversiblemente personalizante capaz de contener a la persona humana (FEN: 347)

Es difícil defender cualquier versión del FAP y por lo tanto, defender cualquier teoría del Punto Omega. Tipler hace un argumento desde la belleza: (1) El FAP es un bello principio; (2) “Nosotros, los físicos sabemos que un bello postulado probablemente es más correcto que uno que no lo es” (Tipler, 1988 Es difícil defender cualquier versión del FAP y por consiguiente defender cualquier teoría del Punto: 32; ver también Tipler, 1995: 11); por lo tanto (3) es más probable que el FAP sea verdadero que falso. Pero este argumento es muy débil y por supuesto, para Teilhard la versión antropocéntrica del FAP es materia de fe religiosa. (VI)

A los transhumanistas les gusta reunir evidencia de que la humanidad está evolucionando hacia una super-inteligencia, predicen que las tecnologías tienden a un lejano futuro, y que ello está bien, pero no podemos inferir con certidumbre o inevitabilidad que la humanidad pueda alcanzar la quinta o sexta época de la complejidad. O podemos argumentar con cierto grado de probabilidad que alguna civilización en alguna parte, la puede alcanzar, puesto que, si incluimos todo el universo, aumentamos las posibilidades de que alguna civilización pueda alcanzar la quinta o sexta época. Aun así, dado que estamos siguiendo la visión de Teilhard, procederé como si su versión del FAP sea verdadera. En lo que sigue supondré que la civilización humana puede progresar hasta las épocas quinta y sexta.


 

8. Quinta época: la fusión de la humanidad y la tecnología

8.1 La Singularidad de Kurzweil

Como ya se mencionó, Teilhard reconoce que el ritmo del avance tecnológico se está acelerando, y esta aceleración conducirá a la emergencia de una super-máquina global:

Consideradas juntas, todas las máquinas de la Tierra, tienden a formar un solo y vasto mecanismo organizado (FUT: 160).

Este mecanismo empieza a operar sobre ellas mismas

— así, acelerando y multiplicando su propio crecimiento y formando una sola red gigantesca que ciñe la Tierra (FUT: 160).

Este auto-manejo de la evolución tecnológica es el siguiente tipo de involución (después de la auto-replicación y la auto-conciencia).

La emergencia de una super-máquina global que dirige su propia evolución, corresponde cercanamente a la idea de la Singularidad desarrollada por Ray Kurzweil que la define como “un futuro periodo durante el cual el ritmo del cambio tecnológico será tan rápido, y su impacto tan profundo, que la vida se transformará irreversiblemente” (Kurzweil, 2005, The Singularity is Near, pág. 7; en adelante abreviad SING). Kurzweil dice que la Singularidad transformará a los humanos en super-humanos:

Nuestra versión 1.0 de cuerpos biológicos es igualmente débil y sujeta a una miríada de modos de falla… La Singularidad nos permitirá trascender las limitaciones de nuestros cuerpos y cerebros biológicos … Podremos vivir tanto como queramos … La Singularidad representará la culminación de la fusión de nuestra existencia y pensamiento biológico, con nuestra tecnología, que resultará en un mundo que aun siendo humano, trascenderá nuestras raíces biológicas. No habrá distinción post-Singularidad entre los humanos y las máquinas o entre la realidad física y la virtual (SING: 9).

Teilhard afirma que habrá un periodo de rápido cambio tecnológico que unirá a los humanos con la tecnología. Pero él no identifica este periodo con la Singularidad. Para Teilhard, la Singularidad llega después, la fusión de la humanidad con la tecnología es el nacimiento de la noosfera y la emergencia del espíritu de la Tierra.

8.2 La emergencia del espíritu de la Tierra

En este punto de su exposición, Teilhard ya ha argumentado sobre la emergencia de la tecnosfera. Él ha razonado sobre la emergencia de

… un generalizado sistema nervioso, provenientes de ciertos centros definidos y cubriendo la superficie entera del globo (FUT: 125).

Nosotros podemos tomar esto como un sistema de computadoras interconectadas, el Internet es una versión temprana de este sistema nervioso. Teilhard sostiene que eventualmente los humanos se integrarán en una sola super-mente (FEN: 332). [7] Un medio computacional universal que cubrirá la Tierra. Una super-conciencia humana que emergerá dentro de su medio computacional:

Una colectividad armonizada de conciencias, que equivale a una especie de super conciencia. La Tierra no sólo cubriéndose de granos de pensamiento, contándose por miríadas, sino envolviéndose de una sola envoltura pensante hasta no formar precisamente más que un solo y amplio Grano de Pensamiento, a escala sideral. La pluralidad de las reflexiones individuales agrupándose y reforzándose en el acto de una sola Reflexión unánime (FEN: 301-302).

En lo que sigue, voy a bosquejar una manera técnicamente verosímil para que emerja esta computación planetaria. Podemos imaginar fácilmente que los cuerpos y los cerebros humanos se están fusionando cada vez más con las computadoras artificiales (Teilhard ya insinuó esto en 1966: 111). Ya (en 2006) algunos cerebros humanos están directamente enchufados a computadoras. Es perfectamente razonable pensar que las interfaces computadoras-cerebro llegarán a ser más comunes y más complejas. Moravec (1988) asegura que los cuerpos y los cerebros humanos pueden ser escaneados y sus programas obtenidos. Estos programas corporales pueden ser corridos en super-computadoras artificiales. El pensamiento viviente puede incorporarse al Internet.

En el presente, el Internet está limitado de varias maneras. Su primera limitación consiste en que está conformado por computadoras separadas, ligadas entre sí de forma muy débil (por cables o canales de radio). Se pueden superar estos límites mediante la fusión de todas las computadoras en un solo medio computacional, que puede ser una capa de silicón que cubra gran parte de la Tierra; o bien, una capa de nanotubos de carbono e interruptores; o una capa que contenga tanto carbono como silicón. Este medio computacional será como un gigantesco rizoma  o red, que cubra por completo la masa terrestre. La segunda limitación es que el internet depende de fuentes externas de poder, lo que se puede superar con el adecuado poder solar.

Podemos entonces plantear una Tierra cubierta por una capa de puro computronium, compuesto de nanomáquinas (nanorobots) auto-construidos y auto-reparables. Es como un diseño de Bill Joy [8] pero que no destruye la vida. Por lo contrario, esta capa de nano-robots es una sustancia pensante viviente, es una capa de material pensante y viviente, dependiente del poder solar. Todos los sistemas vivos son eventualmente escaneados y sus programas corporales son subidos a la capa de computronium. Viven en una simulación de sus pasados ecosistemas en una realidad virtual. Pero esta realidad virtual no es irreal, está hecha de verdadera masa-energía.

La evolución de la computación en la Tierra, conduce a una transformación entera de ésta, hacia una supercomputadora planetaria. Teilhard dice que nosotros apuntamos a

… una totalización interior del mundo sobre sí mismo; es decir, en la edificación unánime de un espíritu de la Tierra. (FEN:303)

El espíritu de la Tierra es la totalidad del software (humano y no humano) corriendo en una supercomputadora planetaria:

La colectivización de la raza humana, que al presente se está acelerando, no es nada más que una alta forma adoptada por el proceso de moleculización en la superficie de nuestro planeta. La primera fase fue la formación de proteínas hasta la etapa de la célula. En la segunda fase se formaron células individuales complejas, incluyendo hasta el Hombre. Estamos ahora en el principio de la tercera fase, la formación de un supercomplejo órgano social, el cual… sólo puede ocurrir en caso de elementos personalizados reflexivos. Primero la vitalización de la materia , asociada con el agrupamiento de las moléculas; luego la hominización de la Vida, asociada al superagrupamiento de células; y finalmente la planetización de la Humanidad, asociado con un cerrado agrupamiento de gente: La Humanidad, nacida en este planeta y esparcida sobre su superficie entera, llegando gradualmente a formar alrededor de esta matriz terrestre, una sola y mayor unidad orgánica contenida en sí misma; una sola archimolécula, hipercompleja, hipercentrada e hiperconciente, coextensiva con el cuerpo celeste en el cual nació ¿No es esto lo que está sucediendo en estos tiempos, lo concluyente de este circuito esférico pensante? (FUT: 108-9).

La tecnosfera se convertirá en noosfera. La historia apunta a:

Una génesis progresiva de lo que he llamado “noosfera”, el organismo panterrestre en el cual, por compresión y arreglos de las partículas de pensamiento, un resurgimiento de la evolución (ahora convertida en reflexiva de sí misma) que ahora se está esforzando para llevar la sustancia  del universo hacia más altas condiciones de super-reflaxión planetaria (MFV: 180). En breve, la noosfera es una formidable máquina pensante (FUT: 168).

Nosotros podemos pensar esto, haciendo una conversión del planeta entero en una supercomputadora. (ver SING: 350).  

8.3 Expansión material hacia el universo

La noosfera es una máquina pensante viviente con enormes poderes físicos. Teilhard escribió que:

Una apropiada humanidad planetizada está adquiriendo nuevos poderes que le posibilitan superorganizar la materia (FUT: 171)

Un posible futuro para la noosfera es que podrá superorganizar aún más y más grandes disposiciones de materia. Se puede expandir materialmente hacia el sistema solar y el universo. Teilhard consideró esta opción:

Quizá podamos movernos a venus, o tal vez aún más lejos (FUT: 115).

A cualquier otro lugar, dijo

Primero que todo, podemos seriamente preguntarnos, si algún día, bajo la presión de la mente en la superficie del globo, la Vida pueda usar su ingenio para forzar las rejas de su prisión terrestre, ya sea descubriendo la manera de invadir otros planetas inhabitados… o estableciendo una conexión psique a psique con otros puntos principales de conciencia, a través del espacio. Aunque la suposición del encuentro y mutua fertilización de dos noosferas pueda al principio parecer descabellada, todo lo que hace, realmente, es extender lo psíquico a una escala de magnitud cuya validez no podemos pensar ya en negar a la materia. Finalmente, la conciencia se construirá a sí misma con la síntesis de las unidades planetarias ¿y por qué no en un universo en que la unidad astral es la galaxia.

La expansión material de la noosfera hacia el universo, tiene varias etapas. La primera es la conversión del sistema solar en una computadora, esto se puede lograr construyendo Esferas Dyson, cada vez más grandes, alrededor del Sol (Kurzweil, 2005: 350). La segunda etapa es la expansión fuera del sistema solar, la colonización de la galaxia. Una manera de lograr esto, es usando las sondas espaciales robóticas (a menudo llamadas sondas von Newmann). De acuerdo a esta estrategia, nuestro sistema solar mandaría multitudes enormemente grandes de pequeños robots que acudirían en masa a otros sistemas planetarios y los convertirían en supercomputadoras.

La expansión material de la noosfera nos lleva a un futuro muy lejano. Barrow y Tipler escribieron que la vida podría expandirse hasta abarcar la mitad del universo (1986: 675). Argumentaron que alrededor de esa época, el universo empezaría a retraerse hacia un Big Crunch, lo que sería un buen momento para la vida, puesto que significa que la energía estará siempre disponible para la computación. A medida que el universo converge, la energía disponible se puede usar más eficientemente, por lo que el poder computacional del universo crecerá sin límite a medida que el tiempo pasa. El universo, al momento del Big Crunch sería una computadora infinitamente poderosa. Este es el Punto Omega de Barrow-Tipler, el final del tiempo, una total y sin fin presencia de todos los posibles procesos finitos computacionales (Barrow y Tipler, 1986: 675-77). Sin embargo, recientes observaciones han dado lugar a objeciones a la escatología de Barrow-Tipler, pues al parecer nuestro universo no está convergiendo hacia un Big Crunch, sino por lo contrario, su expansión se está acelerando, y de acuerdo a esto la teoría del Punto Omega de Barrow-Tipler al parecer está refutada por la evidencia empírica.

El esquema escatológico de Kurzweil no depende del Big Crunch. A medida que como civilización llenemos el universo, será posible programar la materia al más básico nivel físico. Descubriríamos modos de volver a la “materia tonta”, “materia inteligente”. Seríamos capaces de convertir cualquier estructura material en un substrato para la computación universal (en computronium). Kurzweil describe nuestra expansión hacia el universo en los siguientes pasajes:

En la secuela de la Singularidad, la inteligencia, derivada de sus orígenes biológicos en los cerebros humanos y de sus orígenes tecnológicos del ingenio humano, empezaremos a saturar la materia y la energía en su centro, esto se logrará reorganizando materia y energía para proveer  un óptimo nivel de computación … para esparcirlo fuera de la Tierra … La materia “tonta” y los mecanismos del universo, se transformarían en sublimes y exquisitas formas de inteligencia que constituirían la sexta época en la evolución de los patrones de información (SING: 21.)

A medida que la inteligencia satura la materia y la energía disponible, convierte la materia tonta en materia inteligente. Aunque la materia inteligente todavía siga las leyes de la física, será tan extraordinariamente inteligente que podrá emplear los aspectos más sutiles de las leyes para manipular la materia y la energía a su voluntad. (SING: 364.)

Kurzweil reconoce que la evolución de la inteligencia en nuestro universo, encara ciertos límites materiales y considera varios caminos altamente especulativos para sortear estos límites (2005: 359-66). Además, él también sugiere más profundamente (y más especulativamente) que esos límites materiales pueden ser irrelevantes a la evolución de la inteligencia, ya que ésta no se constriñe por las fuerzas materiales:

Mi conjetura es que la inteligencia finalmente probará ser más poderosa que esas grandes fuerzas impersonales … La inteligencia no exactamente revoca las leyes de la física, pero es suficientemente ingeniosa y capaz de manipular las fuerzas en medio [de ellas] a su voluntad … finalmente, la inteligencia será una fuerza a considerar, aun para esas grandes fuerzas celestes (así que ¡atención!). Las leyes de la física no son derogadas por la inteligencia, pero ellas efectivamente se esfuman en su presencia. Así que el universo ¿llegará a su fin en un big crunch o en una infinita expansión de estrellas muertas, o de alguna otra manera? Desde mi punto de vista, la cuestión primaria no es la masa del universo, o la posible existencia de la anti gravedad, o la que Einstein llamó constante cosmológica. En vez de esto, el destino del universo es una decisión que esta aun por tomarse, una que inteligentemente debemos considerar cuando el tiempo sea el correcto (1999: 258-60).


 

9. Sexta época: el universo despierta

9.1 La Singularidad de Teilhard

Aunque Teilhard toma en cuenta la posibilidad de que la noosfera se expanda materialmente en el universo, considera esta posibilidad como un final (FEN: 342-344; FUT: 302). La capacidad computacional del universo material es finita. Una inteligencia que se expande, eventualmente encontrará límites computacionales de la materia (ver Kurzweil, 2005: 364-66, 485-87). Golpearemos una pared. Teilhard sugiere que cuando la inteligencia llegue a los límites computacionales de la materia, deberá cambiar de curso, deberá esforzarse por un tipo diferente de entendimiento. Así que Teilhard no está interesado en abandonar materialmente la Tierra (o el sistema solar)

Teilhard a menudo habla de puntos críticos en la evolución de la inteligencia humana:

En nuestro tiempo, parece que nos estamos aproximando a un punto crítico de organización social (FUT: 31, 47).

Él se refiere al punto crítico como:

… la entrada a lo Superhumano (FEN: 293)

Dice que la inteligencia puede alcanzar un punto crítico de intensidad que:

… representa el paso, por desplazamiento o desmaterialización, a otra esfera del universo: no un final del Ultra-humano, sino un ascenso a algún tipo de Trans-humano en el corazón definitivo de las cosas (FUT: 208).

El “Ultra-humano de Teilhard es lo que podríamos llamar el transhumano y  a su “Trans-humano” podríamos llamarle posthumano.

Teilhard identifica este punto crítico con la noción cristiana de Parusía;

Por necesidad física y orgánica, la chispa parusíaca sólo puede ser un encendedor entre el Cielo y una Humanidad que haya alcanzado un cierto punto crítico evolutivo de madurez colectiva (FUT: 267).

La Parusía es la culminación de la misión de Cristo, que en la religión popular burdamente se representa como la “segunda venida de Cristo” o el “Éxtasis”. Para Teilhard es un cambio biológico radical. Él escribió que cuando la inteligencia humana pase a través del punto crítico:

 Penetraría por primera vez en el ambiente que es requisito biológico para la integridad de su tarea (FUT: 51)

El punto crítico (identificado con la Parusía) es la Singularidad Teilhardiana.

9.2 Expansión Informacional hacia el universo

A medida que consideramos la evolución de la inteligencia en la sexta época, debemos tratar más y más con los aspectos explícitamente religiosos y especulativos del pensamiento de Teilhard. Él tiene poco interés en la expansión material de la noosfera hacia el espacio. Él escribió que la futura inteligencia humana podría:

… romperse a través del marco material del Tiempo y el Espacio (FUT: 175).

Repetidamente dijo que la futura inteligencia humana dejaría la Tierra espiritualmente (FEN 326, 327, 342; FUT: 116, 175, 303-304). Obviamente necesitamos clarificar la noción de Teilhard de dejar la Tierra espiritualmente. A primera vista pareciera como un supernaturalismo pasado de moda. Pero Teilhard dice que su orientación es científica.

Para Teilhard, dejar la Tierra espiritualmente es entrar al Pleroma (Teilhard, 1974: 64-75). (VII) Este es el Medio en el cuál la persona individual humana llega finalmente a la perfección y la armonización. Teilhard niega la materialidad del Pleroma, pero afirma (y enfatiza) lo físico del Pleroma (1974: 67-72). Dice que aquellos que entren al Pleroma serán “físicamente incorporados” en él (1974: 70; las itálicas son de Teilhard). Dice que el Pleroma está espacialmente “extendido a las galaxias” (1974: 236). Por consiguiente, para que una persona escape de la Tierra espiritualmente, tiene que liberarse de su realidad material, mientras permanece físicamente en el espacio-tiempo. Mientras dejamos la Tierra espiritualmente, no desaparecemos del universo. Teilhard escribió que en el punto crítico pasamos “por traslación o desmaterialización a otra esfera del Universo” (FUT: 298). Yo entiendo que esto significa que en el punto crítico la futura inteligencia humana no se realizará más por ningún mecanismo de fuerzas y partículas. Terminaremos de hacernos realidad por la materia. Esto no contradice la tesis naturalista de que somos completamente físicos. Esto simplemente implica que no todas las cosas físicas son materiales, la física tiene niveles más profundos. El Pleroma es físico, pero su nivel físico es más profundo que el material.

Muchos autores sobre la intersección de la física básica y la ciencia de la computación han argumentado que el mundo material no es el nivel más profundo del universo físico. Ellos aseguran que el nivel más profundo de la realidad física es computacional (Fredkin, Landauer, y Toffoli, 1982; Fredkin, 1991; Zeilinger, 1999). Los primeros trabajos sobre las bases computacionales de la física tendían a tratar el universo como un autómata celular como el juego de la vida (ver Poundstone, 1985). Cada punto espacial es una computadora que forman varios campos físicos (p. ej. El campo electro-magnético y el campo gravitacional). Las partículas materiales son perturbaciones en esos campos, que se auto-perpetúan (como los planeadores [gliders] en el juego de la vida). Pero el estado de estas computadoras es puramente informacional y no pueden hacer realidad más que campos materiales. Podemos pensar en estas computadoras como un tipo de procesos informacionales corriendo en los cuerpos y cerebros de los humanos y los super-humanos. Y podemos y podemos ir más allá de límite de la teoría de los autómatas celulares, pensando en estas computadoras como infinitamente complejas que pueden ser máquinas aceleradas universales de Turing (Copeland, 1998). Cada punto espacial es una poderosa máquina de computación física interactuando con una infinidad de otros puntos. En esta hipótesis, el nivel más profundo de la realidad física es una red infinitamente compleja de computadoras infinitamente poderosas (llamémoslo el Sistema). Sugiero que la forma más precisa de pensar el Pleroma de Teilhard es pensarlo como el Sistema, que es físico, pero no material. Para Teilhard, el espíritu luce muy parecido a una información energética. El espíritu es software en acción. Cuando la humanidad llegue a ser super-inteligente, dejará de ser material y llegará a ser puramente informacional. La inteligencia futura dejará de ser realizada materialmente. La evolución pasará hacia el Pleroma.

La hipótesis de que la evolución continúa en el Pleroma, nos permite darle sentido tanto a la afirmación de Teilhard de que dejaremos la Tierra espiritualmente, como a la conjetura de Kurzweil de que la inteligencia futura será más poderosa que las grandes fuerzas impersonales del cosmos. Una persona humana es un proceso viviente informacional pensante. Al presente somos procesos informacionales realizados mediante la química del carbón, por la carne. Nuestros futuros descendientes super-humanos podrán ser hechos realidad en otro tipo de material (p. ej. Sílice), pero el material en el que las computaciones humanas o super-humanas se realicen, no es esencial para esas computaciones. Podemos hacernos realidad a base de procesos informacionales en el Pleroma. Si nosotros (o nuestros descendientes super-humanos) aprendemos a programar el Pleroma, podremos programarnos a nosotros mismos dentro de él. Viviremos, nos moveremos y tendremos nuestro ser en el Pleroma. Llegaremos a ser patrones vivientes de software pensante. Nos extenderemos informacionalmente hasta llenar la totalidad de un infinitamente fértil cosmos. Si existen otras especies inteligentes, integraremos nuestras computaciones con ellas, y si esto sucede, ya no tendremos que preocuparnos por la futura evolución material del universo. Las estructuras materiales ya no serán de mucho interés a la vida inteligente. La inteligencia futura podrá escoger trabajar con materia (quizá para expresiones artísticas) o podrá ignorarla. La inteligencia no será ya material, y llegará a ser puramente informacional. Llegará a ser espiritual.

9.3 La resurrección del cuerpo.

Para Teilhard, la fe en Cristo es la convicción de que el proceso cósmico tiende a un estado final en el cual la persona es salvada. La salvación es la recuperación y perfección de lo que es más personal en cada humano (FEN: 312-316; FUT: 175). Teilhard a menudo escribe acerca de la salvación en términos sicológicos (p. ej., en términos de la conciencia), pero también habla en términos biológicos acerca del paso a través del punto crítico (FUT: 51). Él escribió:

El Reino de Dios, ¿una gran familia? Sí, en un determinado sentido. Pero también, en otro sentido, una prodigiosa operación biológica: la de la Encarnación redentora (FEN: 352).

Desde esta visión, no hay razón para oponer lo psicológico a lo biológico. El conocimiento humano es una computación biológica corriendo en cada célula a nivel molecular. La sicología de un cuerpo humano individual, se recupera y perfecciona cuando el programa biológico que está corriendo con ese cuerpo se recupera y perfecciona. La recuperación y perfección de un programa corporal individual es la resurrección del cuerpo, que obviamente no es revivir un cadáver, Es la traslación del programa corporal a un nuevo medio.

La resurrección del cuerpo ha sido largamente asociada con la separación del cuerpo y la reincorporación del alma. Una larga tradición identifica el alma con la forma del cuerpo (ver Aristóteles, De Anima, 412a5-412b21; Aquino, Summa Theologica, Part 1, Q 78-84). Podemos seguir esta tradición: la forma del cuerpo es la forma en la que la computación biológica corre en cada célula del cuerpo a nivel molecular. El alma puede identificarse con el programa corporal, como varios importantes pensadores cristianos lo han hecho (Hick, 1976: ch. 15; Reichenbach, 1978; Polkinghorne, 1985: 180-81; Mackay, 1997). Barrow y Tipler explícitamente identifican el alma con el programa corporal:

… un ser inteligente, o más generalmente, cualquier creatura viviente, es fundamentalmente un tipo de computadora… la parte realmente importante de una computadora no es el hardware particular, sino el programa; podemos aún decir que el ser humano es un programa diseñado para correr en un hardware particular llamado cuerpo humano, con sus datos codificados en un tipo muy especial de aparatos para almacenar datos llamados moléculas de DNA y células nerviosas. La esencia del ser humano no es el cuerpo, sino el programa que controla el cuerpo… definir el alma como un tipo de programa, tiene mucho en común con la definición de alma por Aristóteles y Aquino como: “la forma de actividad del cuerpo”. Un ser humano viviente es la representación de un determinado programa en lugar de un programa por sí mismo, el programa correspondiente a un ser humano, puede guardarse de muchas diferentes formas (Barrow and Tipler, 1986: 659).

Para Barrow y Tipler (y especialmente para Tipler), un individuo humano en particular, es resucitado cuando su programa corporal empieza a correr en la super-computadora material surgida durante el Big Crunch. Tipler se refiere a una exacta simulación como una emulación. Dice: “… el mecanismo físico de la resurrección individual es la emulación de todas y cada una de las personas muertas desde tiempo atrás, y de sus mundos, en las computadoras de un futuro lejano” (1995: 14, 220). Por supuesto, en las computadoras de un lejano futuro se necesitaría que no hubiera sufrimiento y muerte como lo hay en la Tierra, Las emulaciones pueden ser mejoradas y pueden vivir indefinidamente. Sus vidas pueden ser guiadas hacia formas super-humanas y después hacia formas de complejidad más elevadas, hasta llegar a ser infinitamente complejas (Barrow and Tipler, 1986: 659-61). Puesto que el fin del universo en un Big Crunch no parece probable, de la misma manera, la teoría de la resurrección de Barrow-Tipler, tampoco lo parece. Y aun cuando el Big Crunch fuera probable, Teilhard no estaría de acuerdo con la resurrección por emulación o cualquier futura máquina material. Todas las máquinas materiales tienen límites y para Teilhard el futuro de la inteligencia radica más allá de lo material.

 De acuerdo a mi interpretación computacional de Teilhard, un particular individuo humano  resucita cuando su programa corporal empieza a hacerse realidad por alguna red de máquinas en el Pleroma, ésta realización del programa corporal es la resurrección del cuerpo. Si esto es correcto, entonces nuestros cuerpos resucitados serán puramente informacionales. Serán cuerpos espirituales. Serán el soma pneumatikon de San Pablo (1 Corintios 15). Aunque los cuerpos ya no sean materiales, seguirán siendo físicos. Probablemente estos cuerpos evolucionarán hacia formas posthumanas, por ejemplo, hacia formas como las de los “Bush robots” de Moravec (1988: 102-108; 2000: 150-54), quien observó que el cuerpo humano tiene un patrón fractal de ramas [9]. El cuerpo tiene un nivel 0 de ramas (el tronco), del cual, en cada extremo, brotan dos ramas de nivel 1 (brazos y piernas), de las cuales, a su vez, brotan de su extremo libre cinco ramas de nivel 2 (dedos de manos y pies). Este patrón puede ser normalizado y extendido de la siguiente manera: Un robot arbusto empieza con una rama de nivel 0. De cada extremo libre de este y los sucesivos niveles n, brotan ramas hacia el nivel n+1 según la fórmula 2^(n+1). Tal y como nuestros dedos son más cortos y delgados que nuestras piernas y brazos, así las ramas de cada nivel son más cortos y delgados.

 9.4 La universalidad de la resurrección.

Teilhard creía que la vida y la inteligencia humanas se liberarían de las restricciones de la realidad material y se volverían espirituales. Según esta explicación, nuestros descendientes evolucionarían hacia el nivel cósmico (sexta época), aquí en la Tierra. Uno puede objetar que tal futuro no parece muy probable para la humanidad. La humanidad es una especie en un planeta que orbita una estrella. Las probabilidades apuntan a que la humanidad fracase antes de trasladarse hacia el Pleroma. Y aun si nuestros descendientes llegaran a ser cuerpos espirituales, nosotros y nuestros ancestros muy probablemente estaríamos muertos. Necesitamos un argumento que implique que resucitaremos no importa lo que pase en la Tierra.

Teilhard a menudo afirma la existencia de muchas civilizaciones extraterrestres (FEN: 342; FUT: 90-117; Teilhard 1974: 36-44). Podemos afirmar, que si cualquier civilización llega a ser cósmica (si entra en el Pleroma), entonces todos los humanos serán salvados. El argumento funciona de la siguiente manera:

  1. En un futuro es probable la emergencia de alguna civilización cósmica.
  2. Una civilización cósmica sería capaz de simular todas las civilizaciones con inteligencias inferiores.
  3. Una civilización cósmica está obligada tanto por la ética como por su deseo de omnisciencia a simular todas las civilizaciones inferiores (ver Tipler, 1988: 44; Tipler, 1995: 245-50).
  4. Una civilización cósmica es sensible a sus obligaciones éticas y epistémicas.
  5. Por lo tanto, una civilización cósmica podrá simular todas las civilizaciones inferiores, y podrá guiar su evolución hacia el nivel cósmico. Si la civilización humana es menos compleja, se sigue que
  6.  Una civilización cósmica podrá simular la civilización humana y guiar su evolución al nivel cósmico.

Este es uno de los escenarios contemplados en el bien conocido argumento de simulación de Bostrom (2003). Si nuestros futuros descendientes (o los miembros de alguna otra civilización cósmica) saltan hacia el Pleroma, serán capaces de recuperar todo el pasado inteligente de los objetos vivientes por la fuerza bruta de la simulación de todos los programas (ver Moravec, 1988: 122-24; Tipler, 1995: 220). Por lo tanto, podrán correr nuestros programas corporales otra vez, y resucitar nuestros cuerpos.


 

10. El Punto Omega

 10.1 El punto Omega como una máquina de Turing universal

Teilhard argumenta que el universo es convergente (FEN: 311). La historia del mundo converge a un estado final. Él se refiere a este estado como el Punto Omega. De acuerdo con Teilhard, las almas de los humanos de alguna manera se encuentran, en un futuro lejano, en el Punto Omega (FEN: 326). Barrow y Tipler, ofrecen una interpretación computacional a la idea de Teilhard, diciendo que el alma es el programa corporal y que el Punto Omega es una super-computadora formada en el Big Crunch al final del tiempo. Tipler (1995: 249-50) es explícito: “el Punto Omega en Su trascendencia, es en esencia una máquina de Turing universal auto-programada, con una memoria literalmente infinita.” El decir que todas las almas se encuentran en el Punto Omega, precisamente es decir que corre todos los posibles programas corporales humanos. Yo concuerdo con Barrow y Tipler en esto último, pero no creo que el Punto Omega se forme en un Big Crunch al final del tiempo. En lugar de eso, creo en el Punto Omega como el estado o meta final del Pleroma.

Teilhard interpreta el Punto Omega tanto en términos cristianos como panteísticos. En el Punto Omega,

Y entonces, nos dice San Pablo, ‘No habrá más que Dios, todo en todos’ He aquí en verdad, una forma superior de ‘panteísmo’… Una espera de unidad perfecta en la que cada elemento, por estar así sumido, hallará su consumación simultáneamente con el Universo. (FEN: 352).

Teilhard se defiende contra el cargo de que tal panteísmo no es cristiano:

… para terminar de una vez, con los temores de ‘panteísmo’ continuamente puestos en juego por algunos mantenedores del espiritualismo tradicional frente a la evolución, ¿cómo no ver que, en el caso del Universo convergente, tal como yo le he presentado, lejos de nacer de la fusión y de la confusión de los centros elementales que acumula, el Centro Universal de unificación (precisamente para cumplir con su función motora, colectiva y estabilizante) debe concebirse como preexistente y trascendente? ‘Panteísmo muy real, si se quiere (en el sentido etimológico de la palabra), pero panteísmo absolutamente legítimo, puesto que si, en fin de cuentas, los centros reflexivos del Mundo no constituyen realmente más que una ‘unidad con Dios’, este estado se consigue, no por identificación (Dios convirtiéndose en todo, sino por acción diferenciante y comunicante del amor (Dios todo en todos), lo cual es esencialmente ortodoxo y cristiano (FEN: 370).

La síntesis del cristianismo y panteísmo de Teilhard, tiene una notablemente clara y elegante interpretación computacional. El Pleroma es una red de computadoras infinitamente complejas. Yo sugiero que cada computadora es una veloz máquina universal de Turing con una memoria infinita (una AUTM por sus siglas en inglés. Tal como un sistema infinito contiene innumerables subsistemas infinitos, un AUTM puede simular indefinidamente muchos otros AUTM. Los puede simular corriéndolos como subprogramas. Cada uno de estos subprogramas es a su vez una máquina virtual. Yo he dicho que cada cuerpo resucitado tiene el poder de una AUTM. Por consiguiente, mientras está corriendo su propio programa corporal, cada cuerpo resucitado puede simular exactamente cada otro cuerpo resucitado corriéndolo como un subprograma (como un cuerpo virtual). Podemos decir que cada cuerpo resucitado corre a todos los otros en su imaginación (ver Moravec, 1988: 178-79). Cada cuerpo resucitado se da cuenta de sí como sí mismo, mientras que se da cuenta de los otros como otros. Una comunidad de AUTM en la cual cada una simule exactamente a cada una de las demás, es una comunidad en la cual todas las personas están formalmente interpenetradas. Cada persona está en cada otra como una imagen viviente (una máquina virtual). Cada persona es un espejo en el que cada una de las otras personas se refleja perfectamente. Pero estas personas son distintos programas.

10.2 El Punto Omega como un sistema auto-representativo

Teilhard razonó que había un incremento de auto-referencia (involución) y auto-representación (interioridad), en cada estado de la evolución. Por lo tanto, podemos interpretar al Punto Omega como lo máximo de la auto-representación. Es el sistema auto-representativo perfecto. Tal absoluto sistema auto-representativo fue descrito por Josiah Royce, quien se refirió a él como el Ser Absoluto. Si esto es correcto, entonces el Punto Omega de Teilhard es el Ser Absoluto de Royce.

Para incentivar su teoría del Ser Absoluto, Royce uso la idea de un mapa perfecto de Inglaterra, localizado dentro de Inglaterra (1899: 502-507). Supóngase que hay un mapa perfecto de Inglaterra inscrito en la superficie de Inglaterra. Puesto que este mapa está localizado en un lugar P en Inglaterra, debe existir un lugar P* en el mapa, que represente a P. El mapa debe contener una representación de sí mismo. Hay una parte del mapa que es una copia perfecta del mapa completo y, por supuesto, ya que esta copia es perfecta, hay una parte de la copia que es una perfecta copia de sí misma. El mapa contiene alojadas un sinfín de serie de auto-copias. Es infinitamente complejo. El infinito auto-alojamiento de copias es análogo a la perfecta auto-conciencia. Una mente perfectamente auto-conciente, contiene una exacta representación interna de su propio ser, y esa exacta representación interna contiene más a fondo una exacta representación interna de su propio ser, y así interminablemente. Por lo que el Ser Absoluto es un sistema auto-representativo.

Un sistema auto-representativo puede contener más de un mismo mapa. Por ejemplo, puede haber muchos mapas perfectos de Inglaterra en la superficie de Inglaterra, cada uno desde diferente perspectiva y cada uno conteniendo una copia de sí mismo, pero también conteniendo una copia de cada uno de los otros mapas. De este modo, cada diferente perspectiva es un perfecto reflejo de cada una de las otras perspectivas y sólo hay un todo máximo (específicamente, Inglaterra misma) que contiene todos esos mapas. El Ser Absoluto es análogo a una Inglaterra que contiene muchos mapas perfectos de sí mismos. Cada diferente mapa de sí mismo es un diferente ser inferior dentro del Ser Absoluto (Royce, 1899: 546). Ada ser inferior, tiene una perspectiva sobre cada uno de los otros seres inferiores. Hay exactamente un solo máximo Ser que contiene a cada ser inferior. Podemos ligar a Royce con mi interpretación computacional de Teilhard, igualando el perfecto sistema auto-representativo de Royce, con el Punto Omega. El estado final del Pleroma, en el que cada cuerpo simula cada otro cuerpo, tiene la estructura del Ser Absoluto royceano Cada cuerpo resucitado es una perspectiva del todo. De ahí que el Ser Absoluto royceano es un modelo de la idea de Teilhard que en el Punto Omega:

a) Dios es todo en todo y

b) Dios es todo en todos


 

11. Transhumanismo y cristianismo

Al principio de este ensayo, ofrecí cinco razones para que los transhumanistas estudiaran a Teilhard:

  1. Teilhard fue el primero en expresar temas transhumanistas
  2. El pensamiento de Teilhard ha expresado el transhumanismo, y varios importantes transhumanistas han desarrollado teorías del Punto Omega
  3. Teilhard trabajó sus ideas transhumanistas en un contexto cristiano
  4. El transhumanismo probablemente necesita defenderse de las formas conservadoras del cristianismo, y
  5. El éxito futuro del transhumanismo, bien puede depender de su habilidad para construir puentes con las formas progresistas del cristianismo

El transhumanismo y el cristianismo comparten temas comunes y probablemente se encontrarán pronto de una manera trascendental. Los cristianos conservadores están listos para condenar al transhumanismo como una secta herética y contener políticamente el uso dela tecnología para el mejoramiento humano. Estudiar a Teilhard puede ayudar en su defensa. Al mismo tiempo, un estudio de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a encontrar aliados entre los cristianos liberales y progresistas.

Las últimas dos razones para estudiar a Teilhard tienen cierta urgencia. A medida que el perfil del transhumanismo se eleva, los grupos de cristianos conservadores han empezado a ponerle atención. Hay dos maneras que el encuentro se lleve a cabo. Por un lado, el encuentro puede involucrar hostilidad mutua. Los transhumanistas y los cristianos conservadores pueden denunciarse mutuamente como enemigos. Cada lado puede atacar la versión caricaturesca del otro. Tal hostilidad puede ser fatal para el transhumanismo en occidente. Por el otro lado, el encuentro puede ser más diplomático, si los transhumanistas aprenden más entre las similaridades entre el cristianismo y el transhumanismo, pueden responder cuidadosa y exitosamente a los ataques Puesto que Teilhard está claramente a favor del uso de la tecnología para el mejoramiento humano, y puesto que sus argumentos se desarrollaron dentro de un marco cristiano, Un estudio de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a defenderse de los conservadores religiosos.

El transhumanismo debe estudiar también otras formas de cristianismo liberal con las cuales tienen mucho en común (como la teología en proceso). Un diálogo con el pensamiento liberal cristiano ofrece beneficios. Uno de ellos es que el transhumanismo puede ganar acceso a mayores audiencias. Otro beneficio es que los transhumanistas pueden ser capaces de usar las ideas liberales cristianas para un desarrollo más profundo de sus propias ideas de justicia social. Un diálogo con las ideas liberales cristianas, también puede tener peligros. Uno de ellos es que la exposición al cristianismo liberal, puede conducir a algunos transhumanistas a depender más de la fe y menos del duro trabajo práctico necesario para mantener el progreso técnico. Sin embargo, creo que este peligro puede quedar exitoso si ambos grupos siguen enfocados en su creencia común de que las manos y los cerebros humanos, deben ayudar a construir el futuro. Estudiando a Teilhard, los transhumanistas, pueden empezar a argumentar que están en el curso de la que es la mejor y más brillante tradición cristiana. Es mi esperanza que el diálogo entre los cristianos liberales y el transhumanismo, pueda enriquecer y fortalecer al transhumanismo.


 

Referencias

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Notas del Autor

(I)Se puede ver la que es, quizá, la más amplia biografía de Teilhard en español en Internet, http://teilhard.net/biografia/ El autor recomienda: King (1996) una excelente biografía intelectual de Teilhard (en inglés), y  The Teilhard de Chardin Album (Mortier & Auboux, 1966) un impresionante registro fotográfico de la vida de Teilhard que incluye sus muchas expediciones de investigación. (Existe en español como Teilhard de Chardin. Imágenes y palabras)

(II) Existen muchas organizaciones dedicadas al estudio del pensamiento de Teilhard y a la realización de sus ideales. Se pude ver una lista de las principales organizaciones en: http://teilhard.net/ligas-de-interes/

(III) Un muy breve bosquejo de la teodicea Ireneana sería el siguiente: La historia de la humanidad es análoga al desarrollo individual humano, de la niñez a la madurez. Tal como un niño viene al mundo en una condición inmadura, así la humanidad emerge en la Tierra en una condición inmadura. Y muy parecidos a los niños, inicialmente éramos unas creaturas frágiles en un mundo peligroso.  Cuando nos encontrábamos con esos peligros, a menudo salíamos lastimados. Los peligros en este mundo, no deben ser vistos como un mal, sino como retos a los que debemos sobreponernos en nuestro desarrollo individual y colectivo. Sobreponerse a estos retos es construir un carácter o el proceso de formar el alma. A medida que nos sobreponemos exitosamente a esos retos, llegamos a ser más y más parecidos a Dios. Igualmente, los transhumanistas pueden argumentar que el desarrollo ético de la tecnología es parte de nuestro proceso colectivo de maduración. Es nuestra manera más natural de conocer y sobreponernos a los retos que enfrentamos.  Una discusión más profunda y detallada de la teodicea Iraneana está más allá del alcance de este artículo. Para más información, ver Hick (1977) o Walker (sin fecha).

(IV)  Si usted sólo tiene tiempo para leer un corto ensayo de Teilhard, lea “The formation of the noosphere” en The Future of Man (1959).  Si usted sólo tiene tiempo para unos pocos más ensayos cortos, lea “Life and the planets” y “From the pre-human to the ultra-human: The phases of a living planet” también en The Future of Man. Si usted tiene tiempo para leer un libro entero, trate con El fenómeno humano. Luego finalice con los ensayos del The Future of Man. Después de esto, usted estará preparado para aventurarse hacia el resto del trabajo de Teilhard.

(V) Los transhumanistas probablemente puedan interesarse particularmente en varios artículos publicados en la revista Teilhard Studies. (algunos están traducidos en la página web www.teilhard.net Estos artículos son cortos y accesibles. Norris (1995) discute el trabajo de Teilhard en relación con el Principio Antrópico cosmológico y particularmente, como fue tomado el pensamiento de Teilhard por Barrow y Tipler. Dupuy (2000) discute la tecnología y el pensamiento milenario en Bacon y Teilhard. Salmon (1986) y Duffy (2001) examinan la cosmología evolutiva de Teilhard a la luz de los recientes desarrollos en las ciencias de la auto-organización y la Complejidad. Los ejemplares de Teilhard Studies pueden ordenarse a la American Teilhard Association: Se puede ver  http://www.teilharddechardin.org/studies.html Salmon (1995) Es un volúmen editado, dedicado a las más recientes valoraciones del pensamiento de Teilhard, contiene una extensiva bibliografía de trabajos sobre Teilhard de 1980 a 1995.

(VI) Teilhard dio a entender, pero no desarrollo, un intrigante argumento del principio de plenitud a la propositividad de la evolución. Su bosquejo es como esto: “El espítitu es una magnitud física que se incrementa constantemente;  hay sin embargo un límite no discernible a la profundidad a la cual el conocimiento y el amor pueden ser llevados. Pero el espíritu puede crecer más grande sin ninguna comprobación, seguramente esto es un índice que tiene la voluntad de hacer algo en un universo cuya ley fundamental podría parecerse a esto: ‘si una cosa es posible se realizara’ (1974: 109; las itálicas son de Teilhard). Este argumento tiene una liga interesante con el argumento clásico de los grados de perfección en la existencia de dios. (Anselm, Monologion, ch. 4; Aquino, Summa Theologica, Part 1, Q. 2, Art. 3). Sin embargo aquí no puedo seguir más allá con estas ligas.

(VII) Puesto que yo no estoy actualmente en la teología de Teilhard, no puedo entrar en una complete discusión sobre su concepto de Pleroma. Solo puedo apuntar que Teilhard insistía en lo físico del Pleroma (en 1974: 67–72), él lo igualaba con la consumación de cristo e insistía que aquellos que se salvan serán “físicamente incorporados en el Cristo total, ‘natural’ y orgánico”  (1974: 70; las itálicas son de Teilhard). Teilhard también dijo que Cristo tenía “una naturaleza cósmica que lo posibilitaba como centro de todas las vidas que constituyen un Pleroma extendido a las galaxias” (1974: 236).


Notas del Traductor

[1] Eric Steinhart es profesor de Filosofía en William Paterson University. Trabaja principalmente en metafísica usando métodos y herramientas lógicas y analíticas contemporáneas.

[2] Se puede ver también:
HTTP://TOPCAT.BRIDGEW.EDU/ ~JHAYESBOH/TEILHARD.HTM
http://documentslide.com/documents/teilhard-and-the-web.html

[3] Nota aclaratoria:

La traducción de los pasajes de Teilhard, que en el artículo original en inglés están tomados del libro The Phenomenon of Man, en la traducción están tomados del libro El fenómeno humano a excepción de los que están marcados como (THP), que están traducidos del libro The Human Phenomenon publicado en 1999. Hay que tomar en cuenta que, al inglés, “spirit” esta traducido como “mind” (mente) y por lo tanto, en el original se hace más congruente el modelo computacional del pensamiento Teilhardiano que el autor expone.

[3] (N. de T.)  Traducción de The Human Phenomenon, Sussex Academic Press, editora traductora Sarah Appleton- Weber Great Britain 1999

[4]  (N. del T.) Estas frases aparecen, como afirmación en The Phenomenon of Man (PHEN) 1959 y como preguntas en The Human Phenomenon (THP) 1999

[5]  (N. del T.) Actualmente se conoce como neguentropía o información lo opuesto a la entropía

[6]   (N. del T) En PHEN esta como “mente”, en FEN como espíritu y en THF como espíritu.

[7] (N. del T.) Bill Joy (William Nelson Joy) es un pionero del software estadounidense.

[8] (N. del T.)  “recursive sticks-on-sticks pattern” en el original