Teilhard de Chardin Post Mortem

Opiniones sobre su personalidad y su obra

¡Qué influencia podría haber ejercido este teólogo si no se hubiera abusado tan ignominiosamente de su obediencia a la Iglesia!

Hans Küng[1]

Introducción

Hacer una síntesis sobre este sobresaliente personaje del siglo XX es bastante complicado porque su vida fue muy tormentosa en el ámbito intelectual. Presionado por la Iglesia Católica, exiliado y silenciado, pudo sin embargo ser sumamente activo, habiendo participado en innumerables y famosas expediciones paleontológicas, llegando a escalar posiciones de privilegio en los círculos científicos de su época.

Al tiempo que escribía reportes de todos sus estudios y descubrimientos, elaboraba una cosmovisión que impactó a una buena parte de la comunidad científica.

Su vida se desarrolló en tres vertientes principales:

1.- Su trabajo como paleontólogo.

2.- Su obra teológica

3.- Su cosmovisión científico-evolucionista

Todo, en el marco de una lucha interminable para defenderse de la Iglesia.

Hablar de Teilhard de Chardin significa hablar de la guerra, de la aventura, de la fidelidad a sus principios, de su integridad y valor para superar innumerables desgracias, incomprensiones y hasta difamaciones. Y hablar de su cosmovisión es hablar de su intuición para anticipar ciencias y teorías que actualmente son de punta y de un humanismo optimista y pleno.

Una personalidad que, desgraciadamente, fue y sigue siendo reprimida por la Iglesia, que logró hacerlo desaparecer para las presentes generaciones.

En este trabajo no vamos a hacer un análisis de la obra de Teilhard, pues existe mucho material al respecto. Haremos una síntesis de las opiniones que de su vida y su obra han expresado destacados personajes del ámbito de la ciencia y de múltiples disciplinas e ideologías.

Muere Pierre Teilhard de Chardin el 10 de abril de 1955 y a partir de ese momento se abre la posibilidad de publicar su obra, pues en vida tuvo prohibido hacerlo.

La obra de Teilhard es muy vasta y muy compleja pues escribió varios libros y una infinidad de artículos de muy variados temas. Así nos encontramos que su trabajo como el gran geólogo y paleontólogo que fue,  está “reeditada por N. y K. Schmitz-Moorman en 1971, tiene 11 gruesos tomos y casi 5.000 páginas [SCHMITZMOORMANN, N. Y K. edit., Pierre Teilhard de Chardin. L´Oeuvre scientifique. (Walter-Verlag (Olten, Suiza), 1971, prólogo de Jean Piveteau, 11 volúmenes].[2]

Teilhard formuló una cosmovisión, desde nuestro punto de vista, muy acertada y los descubrimientos actuales de la ciencia tienden a confirmarla. (Ver Evolución cósmica y la Información en la evolución[3]).

Las opiniones.

Por supuesto, como todo gran pensador, Teilhard tuvo y sigue teniendo un gran rechazo por parte de los fundamentalistas, llámense creyentes, teólogos o científicos darwinistas (el darwinismo es también una religión (Nota 1), pero dado precisamente que siempre, quienes han vertido opiniones adversas a la obra de Teilhard han sido fundamentalistas, creemos que dichas opiniones carecen de validez, aunque no por ello dejaremos de comentar algunas someramente. No obstante nos enfocaremos en aquellas opiniones favorables provenientes de personajes de criterio más abierto.

JULIAN HUXLEY. Fue un notable biólogo del siglo XX, escritor, humanista e internacionalista británico, conocido por sus contribuciones a la popularización de la ciencia a través de libros y conferencias. Fue el primer director de la Unesco. La relación de Julián y su hermano Aldous Huxley[4] (Nota 3) con Teilhard de Chardin es sorprendente porque eran de familia tradicional y férreamente darwinista. Su abuelo fue Thomas Henry Huxley, el llamado “Bulldog de Darwin”. Absolutamente anticlericales. Y como buenos darwinistas tienen su lado oscuro, pues fueron partidarios de la eugenesia. Julián fue vice-presidente de la British Eugenics Society de 1937 a 1944 y presidente de 1959 a 1962. Actualmente esa sociedad se llama Galton Institute y entre sus miembros más distinguidos se pueden citar a John Maynard Keynes, el influyente economista británico que fue director de 1937 a 1944; Arthur Neville Chamberlain, Primer Ministro Británico de 1937 a 1940 ; Leonard Arthur, prominente médico que fue juzgado en 1981 por el asesinato de un recién nacido con síndrome de Dawn; Charles Galton Darwin, medio primo de Charles Darwin y fundador de la sociedad que ahora lleva su nombre; Leonard Darwin, hijo de Charles y el neodarwinista Peter Medawar.

A pesar de todo, Julián llevó una muy buena amistad con Teilhard y escribió la introducción a la traducción (muy mala según los conocedores) al inglés de El fenómeno humano, en la cual expresa “El fenómeno humano es un trabajo extraordinario de un ser humano excepcional…Como descubrí cuando por primera vez me encontré con el padre Teilhard en París en 1946, ambos habíamos estado en la misma búsqueda, y habíamos seguido caminos paralelos desde que éramos jóvenes en nuestros años veintes. Por mencionar unas pocas coincidencias, que yo independientemente encontré a lo largo de mi camino, yo me había formado la idea de que la evolución humana y la evolución biológica eran dos fases de un mismo proceso, pero separadas por un ‘punto crítico’ después del cual, las propiedades del material que se desarrollaba estaba sujeto a cambios radicales. Publiqué un ensayo sobre humanismo científico, una aproximación al neo-humanismo del padre Teilhard, en el cual de manera independiente anticipé el título del gran libro del padre Teilhard, describiendo a la humanidad como un fenómeno, que debía ser estudiado y analizado por métodos científicos… En 1942 en mi Evolution, the Modern Syntesis, ensayé el primer análisis post- mendeliano comprensivo sobre la evolución biológica como un proceso.

El fenómeno humano es, con seguridad, el más importante de los trabajos publicados del padre Teilhard. Empieza con la posición de que la humanidad es en su totalidad un fenómeno a ser descrito y analizado como cualquier otro fenómeno; la humanidad y todas sus manifestaciones incluyendo la historia y los valores humanos son objetos apropiados para el estudio científico.

Su segundo y quizá más fundamental punto es la absoluta necesidad de adoptar un punto de vista evolucionista

THEODOSIUS DOBZHANSKY genetista soviético, uno de los fundadores de la Teoría Sintética de la Evolución o neodarwinismo, junto con Ernst Mayr, George L. Stebbins y George Gaylord Simpson.

Autor de una teoría sobre genética de poblaciones,  y de la frase "nada tiene sentido en biología si no es a la luz de la evolución”, uno de los dogmas de los neodarwinistas, que toman el darwinismo como sinónimo de evolución.

 Para la conmemoración del centenario de la publicación del libro de Charles Darwin “The Origin of Species by Means of Natural Selection or Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life” (El orígen de las especies por medio de la selección natural o la ´preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida), escribió a su vez el libro Mankind Evolving, en el que hace múltiples alabanzas a Darwin y referencia sus propios trabajos  que tienen títulos como “Natural selection and the mental capacities of mankind” y “On species and races of living and fósil man”. En forma desconcertante intercala frases que no corresponden a un neodarwinista, pero  lo sorprendente llega al final del libro donde se lee:

"Un inspirado intento de esquematizar una optimista filosofía de las evoluciones cósmica, biológica y humana ha sido hecha por Teilhard de Chardin. Debo, sin embargo refutar la advertencia que el autor hace en la oración que abre el prefacio de su extraordinario libro: Para ser comprendido de una manera correcta el libro que presento a mis lectores pide ser leído no como si se tratara de una obra metafísica, menos aún como una especie de ensayo teológico, sino única y exclusivamente como una memoria científica. El libro debe ser leído como ciencia y como metafísica y teología, y más allá como algo que su autor no menciona para nada, estrictamente hablando, poesía. (Aunque este último componente ha sido tristemente destruido en la traducción al inglés).

¿Es la evolución una teoría, un sistema, o una hipótesis? Es mucho más, es un postulado general al cual todas las teorías, todas las hipótesis, todos los sistemas, deben supeditarse desde ahora, y al cual deben satisfacer de manera de llegar a ser convincentes y ciertas. La evolución es una luz que ilumina todos los hechos, una trayectoria a la que todas las líneas de pensamiento deben seguir. Esto es lo que la evolución es.

Teilhard de Chardin se da cuenta que la evolución de la materia, la evolución de la vida y la evolución del hombre son parte integral de un solo proceso de desarrollo cósmico, de una sola y congruente historia del universo entero. Más allá él vio en esa historia una clara dirección o tendencia.

Desafortunadamente describe esta tendencia como ortogénesis, pero si lo entiendo correctamente, esto no implica que tenga en mente que la evolución es un desarrollo no creativo de eventos predichos. Desafortunadamente el no estaba familiarizado con la biología moderna.

El eligió designar la dirección en la que va la evolución como el “Punto Omega”. Esto es:

Una colectividad armonizada de conciencias, equivalente a un tipo de superconciencia. La tierra está cubierta no solamente por miríadas de unidades de pensamiento, sino de un solo continuo de pensamientos y finalmente una sola Unidad de Pensamiento funcional a dimensiones planetarias. La pluralidad de pensamientos individuales se combina y se refuerzan mutuamente en un simple acto de Pensamiento unánimes… en la dimensión del Pensamiento, como en la dimensión del Tiempo y Espacio ¿podrá el universo alcanzar la consumación de algo diferente a lo Ilimitado?.

Tan grandes conceptos son patentemente indemostrables por los hechos científicamente establecidos. Estos trascienden el conocimiento acumulado; suficiente es decir que este conocimiento no contradice tales conceptos. Para el hombre moderno, tan solitario y triste y envuelto en un conflicto espiritual en este universo tan vasto y aparentemente sin significado, la idea evolucionista de Teilhard de Chardin llega como un rayo de esperanza. Encaja en los requerimientos de nuestra época porque:

El Hombre no es el centro del universo como ingenuamente se creyó en el pasado, sino algo mucho más hermoso, el Hombre es la flecha ascendente de la gran síntesis biológica. El Hombre es entonces el último nacido crucial, el más complejo, la más sutil de las sucesivas capas de la vida. Esto es nada menos que una visión fundamental. Y debo dejarla tal cual." [5]

GEORGE GAYLORD SIMPSON fue un paleontólogo estadounidense, quizá el más influyente paleontólogo del siglo XX, y uno de los fundadores de la síntesis moderna evolucionista o neodarwinismo.

En el artículo The Divine Non Sequitur (SIMPSON, 1973)[6] se refiere a Teilhard así:

Por Teilhard como persona siento tanto respeto como afecto, pero estoy aquí como un oponente convencido de Teilhard en su papel como científico teórico y como filósofo… Yo escuche sus conferencias repetidamente. Teníamos amigos en común y encuentros sociales y profesionales. Una y otra vez, pasamos muchas horas discutiendo ciencia, filosofía y religión, con expresiones francas sobre nuestras profundas diferencias de opiniones y permanecimos siendo buenos amigos. Tengo ahora que aclarar algunos puntos personales porque voy a expresarme fuertemente adverso a su visión, y debo dejar claro primero, que este no es un ataque sino una discusión y segundo, que no voy a decir nada que no le haya dicho a mi amigo en vida.

Quizá he sido invitado aquí como abogado del diablo pero voy a empezar con unos apuntes favorables, la comunicación entre Teilhard y yo llegó a ser muy extensa; comenzó porque ambos éramos paleontólogos de vertebrados especializados en fósiles mamíferos y principalmente especializados en mamíferos bastante primitivos, lejanamente prehumanos. Él era mayor que yo veintiún años y cuando yo entre a estos campos, él estaba ya entre los viejos maestros.

A continuación Simpson expone sus puntos de vista que difieren diametralmente de los de Teilhard ya que Simpson era un darwinista fundamentalista.

Lo que extraña de su introducción es el decir que era un oponente de Teilhard en su papel como científico teórico, y no aclarar que se refiere específicamente a la teoría evolucionista de Teilhard, pues como paleontólogo fue Simpson quien invitó a Teilhard a visitarlo y trabajar en conjunto en el Museo Americano de Historia Natural en la ciudad de Nueva York. (Nota 2).

H: JAMES BIRX Profesor de antropología, autor de numerosos artículos sobre evolución y varios libros entre los cuales están dos premiados, Theories of Evolution y Human Evolution. En su libro Interpreting Evolution. Darwin & Teilhard de Chardin, expresa los siguientes puntos de vista:

Pierre Teilhard de Chardin fue un extraordinario ser humano. Dedicó su vida tanto a la investigación científica como al servicio de un Dios personal. Sus poéticos e inspirados escritos, especialmente El fenómeno humano, son un intento de reconciliar las ciencias especiales, el método filosófico y una interpretación mística de la teología Católica Romana,  dentro de una perspectiva evolucionista.

La visión universal de Teilhard es profundamente abstracta. Él enfatizó la unidad esencial de materia y espíritu, de pensamiento y acción, de personalismo y colectivismo, de pluralidad y unidad. Y poniendo esto en consideración, él llegó más allá del teísmo tradicional y aún del panteísmo, esto es, Dios es simultáneamente tanto inmanente como el desarrollo espiritual del universo y trascendente como un amante y eterno ser personal…

Es dolorosamente frustrante y profundamente lamentable que a mediados del siglo pasado, un sensible, devoto y brillante intelecto como Teilhard de Chardin, haya tenido que sufrir el ser silenciado por la Iglesia Católica Romana por su intrépida curiosidad y su audaz originalidad en áreas que están claramente fuera de la competencia científica de las autoridades eclesiásticas, que tenían un gran vacío de experiencia en el pensamiento evolucionista.

Sin embargo, el imprevisto entusiasmo público generado por la publicación póstuma de su trabajo fue nada menos que fenomenal. Aunque  un sólido análisis y una adecuada evaluación de su síntesis única, no apareció de inmediato. Los científicos se refieren a su trabajo como principalmente religioso y místico, los teólogos objetan su brillante heterodoxia y la mayor parte de los filósofos naturalistas optan por ignorarlo. La verdad es que este erudito francés, fue mucho más allá que cualquier otro filósofo de la evolución, al tratar de conciliar seriamente las ciencias particulares relevantes, una filosofía dinámica y una religión mística, dentro de una visión holística de la emergencia y el destino de un universo bellamente generado y mentalmente percibido por Dios.

De aquí en adelante Teilhard será sujeto de debate por décadas si no es que por centurias. Él será recordado por haber contribuido no sólo al avance de la ciencia, sino también por haber iluminado la teología. Por supuesto, la humanidad está profundamente endeudada a su gran calidad moral y su integridad intelectual. Teilhard fue verdaderamente un gran científico y un noble pensador, que a pesar de adversidades muchas veces devastadoras, tuvo el coraje de intentar una síntesis de hecho, conceptos y creencias. Consecuentemente el vio horizontes más altos y más lejanos en ciencia, filosofía y teología que  la mayoría de sus contemporáneos.

Como un científico naturalista, un metódico filósofo y un místico profundamente religioso, Pierre Teilhard de Chardin, ofreció una visión sublime. Una contribución permanente, es su seria introducción del hecho de la evolución a  la moderna teología. Seguramente el será más recordado por la posteridad no por su impresionante ciencia ni por su inspirada teología, sino por el magnífico cuadro de pensamiento humano dentro del cual intentó entretejer ambos. Quizá su síntesis filosófica continuará causando reverencia moral, placer estético y admiración intelectual, así como continua controversia, mucho después que nuestra especie haya finalmente aceptado el hecho de la evolución cósmica.

JEAN PIVETEAU Fue un distinguido paleontólogo francés, electo a la Academia Francesa de Ciencias en 1956 y presidente en 1973. En el artículo Knowledge of Nature and Man, (Nota 3)  se refiere al trabajo paleontológico de Teilhard:

El tema central del pensamiento científico de Teilhard fue el evolucionismo –no solamente biológico sino extendido para abarcar toda la realidad, trataré de explicar en una rápida revisión de su trabajo como atacó este problema y la manera en la cual presentó su coherente síntesis.

En un buen número de ensayos Teilhard explica el significado y el alcance de su concepción evolucionista. Una manera especial de estudiar los seres organizados: el método histórico.

La perspectiva histórica no solamente la aplicó al estudio de la vida sino apropiadamente a la mente humana. Nuestra ciencia basada en los experimentos tiende cada vez más en sus investigaciones y en sus construcciones a adoptar el método histórico, esto es, un punto de vista evolucionista. Teilhard escribió Uno de los más extraños fenómenos que han ocurrido en el campo del pensamiento desde hace medio siglo es incuestionablemente la gradual, la irresistible invasión de la física y la química por la historia. Las ciencias de la vida ya han sido arrastradas por este movimiento…

El resultado de todos sus viajes por el mundo son recordados en prolíficos escritos; algunos son puramente reportes científicos, pero otros son ensayos filosóficos estimulados por sus descubrimientos, y entre estos, eventualmente apareció El fenómeno humano sobre el cual largamente concibió y meditó. Él seguía trabajando en la Wenner Gren Foundation for Anthropological Studies en Nueva York, hasta antes de su muerte.

Brevemente, este gran pensador, tuvo una distinguida carrera científica. Ciertamente uno puede criticar que sus extrapolaciones fueron demasiado audaces o que sus ideales fueron demasiado puros. Pero uno no puede criticar su contribución a la ciencia, este es un hecho definitivo que nadie puede negar. El padre Teilhard de Chardin, miembro de la Academia de Ciencias de París, fue un verdadero y sobresaliente erudito.

RDO. PIERRE LEROY Director del Instituto de Geobiología de Pekín, con quien Teilhard convivió por varios años (Nota 4), en el mismo simposio se refiere a Teilhard como ser humano:

Quiero brindar alguna idea de la clase de hombre que era Teilhard: El hombre que conocí y con el que tuve el privilegio de vivir por varios años seguidos, lo que es algo bastante extraordinario para un hombre como él, que nunca paró más de seis meses en la misma casa, porque tenía el anhelo de viajar por todo el mundo.

Siento una considerable emoción al hablar de este hombre que fue mi amigo –porque es acerca de mi amigo de quien quiero hablarles–. Lo conocí por mucho tiempo. El primer encuentro fue en 1928, cuando acababa de regresar de China y yo era un estudiante recién graduado que había sido asignado a China por los superiores de mi Orden. Tengo una inolvidable escena de nuestro primer encuentro que fue en una oficina en el sótano del museo de Historia Natural en París. El estaba trabajando en una colección que había traído de China. No nos conocíamos, todo lo que teníamos en común era la Orden a la que pertenecíamos y el trabajo que íbamos a realizar juntos. Cuando lo saludé, el se levantó de la silla, se sentó informalmente en el filo de la mesa y me invitó a tomar su lugar, entonces durante una hora entera, con su penetrante mirada fija en mí, él emitía una presencia que no puedo definir, pero que dejó una vívida impresión en mi alma: yo no puedo recordar estos detalles sin una profunda emoción.

Permanecimos siendo amigos. Lo vi otra vez en China en 1931, cuando se preparaba a salir en el Crucero Amarillo. Nos encontramos otra vez en 1939, en Pekín a través de ocho largos años de guerra Chino-Japonesa estuvimos internos en una pequeña casa y viví con este hombre que combinaba en su persona las calidades excepcionales tanto de un hombre de ciencia y un perfecto caballero, devoto  por su fundamental bondad a la causa de la humanidad. El padre Teilhard fue el amigo del hombre y de todos los hombres…

Teilhard fue el prototipo de una humanidad que vivió, comprendió, sufrió y otorgó. La última vez que lo vi en diciembre  de 1954 en las calles de Nueva York, caminamos de su oficina a un pequeño restaurante donde solía comer, él me dijo algo que tiene una profunda resonancia para todos los cristianos: le puedo decir ahora que yo he vivido constantemente en la presencia de Dios. Este es el hombre que fue también un gran erudito con una reputación internacional en su especialidad. Fue un teólogo que hizo el esfuerzo de combinar sus ideas filosóficas con el trabajo fundamentalmente experimental. Y por último Teilhard fue un místico. Requeriría una larga conferencia para hacer justicia a todas sus cualidades, pero a través de este breve esbozo ustedes pueden imaginar con mayor detalle los varios ángulos de su rica personalidad.

 

DONALD P. GREY. Profesor de Estudios Religiosos en Manhattan College de Nueva York en su artículo A New Creation History. The Creative Spirituality of Teilhard de Chardin,[7] se refiere específicamente a la obra de Teilhard:

Cuando por primera vez apareció El fenómeno humano, causó mucha confusión. Era difícil saber con precisión cómo debería ser leído el libro y consecuentemente como debería ser entendido e interpretado. Es decir, como Teilhard mismo declaraba en su Advertencia ¿“cómo un tratado científico? Los científicos descubrieron mucho material científico ahí, pero al final  lo encontraron imposible de aceptar como un texto científico. O, aunque Teilhard lo negara vigorosamente ¿Cómo “un trabajo sobre metafísica” o “una especie de ensayo teológico? Los filósofos y los teólogos han sido adversos a reconocer el libro como legítimamente perteneciente a sus propios campos de especialización. Aunque en el libro, elementos científicos, filosóficos y teológicos han sido entrelazados, no es enteramente apropiado a ninguna de estas categorías familiares.

¿Es Teilhard un científico, un filósofo o un teólogo? En cierta medida el tiene las tres categorías, pero ninguna de ellas nos conduce a la médula del asunto. Esencialmente el es un cronista de la historia cósmica y un maestro dominador de esto. Esta es la fuente de su atracción. El tiene una inexplorada pero fascinante historia que contar. Una historia que nos despierta maravillados y estupefactos: es la historia cósmica, la nueva épica de la creación, que posee el poder de transformar conciencias, que nos permite ver por primera vez. Esta historia posee el poder espiritual de liberar energía, el poder de abrir un nuevo camino y una nueva creatividad espiritual. Es una historia de vida y muerte, de unión y separación, de ganancia y pérdida, una historia del universo y del Hombre que lo ve de una nueva manera.

ANDRÉ SAUVAGE, cineasta que filmo la expedición “Crucero Amarillo” nos da su retrato de Teilhard:

Había algo atractivo en su persona…Tenía estilo, el perfecto estilo de una irresistible distinción. Su voz, su dicción musical, su sonrisa (que nunca degeneró en carcajada) eran recordadas por cualquiera que alguna vez lo hubiese observado. No había en él algún rasgo clerical desfavorable. En sus gesticulaciones y su conducta era lo más modesto que podía. Era amable y dado a hacer favores, aunque era duro, como un muro de piedra. Uno podía estar cerca de él y sin embargo darse cuenta que no estaba cerca de sus preocupaciones, de sus reservados pensamientos…Él sabía contribuir con formalidad…Y en este hombre, tan cortés, tan afable, tan atrayente, por no decir fascinante, uno podía sentir una especie de gran soledad; pareciera que estaba interesado en sus compañeros sólo en la medida de llevar una buena convivencia.[8]

JOËL DE ROSNAY, un renombrado biólogo e investigador, al tratar los nuevos enfoques sobre el origen de la vida[9] se refiere al trabajo de Teilhard en los siguientes términos:

Después de los trabajos de Pasteur y Darwin (y muchos anteriores a él), se hacía cada vez más difícil concebir la génesis de los seres vivos sin pensar en un desarrollo evolutivo de la materia.

Durante los decenios de 1920 y 1930, en publicaciones de las más diversas disciplinas científicas se formularon una gran cantidad de hipótesis fecundas que abrieron nuevos caminos para la investigación. Por primera vez se pensó en extender el concepto de evolución a la materia inanimada; reunir en una vasta síntesis la cantidad de elementos que permitiera unificar la representación del Universo y a la vez tender un puente entre el mundo físico y el biológico…

Los autores de esta síntesis fueron: el bioquímico soviético A. I. Oparin, quien publicó sus ideas por primera vez en 1924, y el paleontólogo francés P. Teilhard de Chardin, cuyos trabajos fueron compilado y publicado a partir de 1955. Teilhard empezó a elaborar sus hipótesis en 1916 y las formuló entre 1938 y 1950. Estos dos autores permitirán visualizar el problema del origen de la vida bajo sus aspectos teórico y experimental.

Teilhard de Chardin sostiene que la materia del universo está organizada en una cadena de complejidad creciente. La cadena comienza en las partículas elementales, sigue con los átomos, las moléculas, las células y los organismos individuales; se extiende finalmente a los agrupamientos complejos constituido por las agrupaciones humanas. En cada nivel de complejidad se encuentran los elementos constructivos a partir de los cuales se forma el siguiente, más complejo.

Aparentemente, Teilhard de Chardin fue uno de los primeros en subrayar que esta clasificación por orden de complejidad creciente correspondía también a una clasificación cronológica. De acuerdo con este enfoque, para comprender la vida en su estadio inicial es necesario observarla “en relación con lo que la precede más que en relación con lo que la sigue”.

AMIR D. ACZEL[10] Autor de libros sobre matemáticas y ciencia En su libro The Jesuit & The Skull, desarrolla una detallada biografía de Teilhard y narra la historia del descubrimiento del Hombre de Pekin. Reproducimos un par de párrafos donde se refiere al carácter de Teilhard:

En 1923, el padre Teilhard de Chardin llegó a China como un exiliado, por orden de sus superiores de la sede principal de lo jesuitas en Roma.

Sus violaciones a los preceptos de la Iglesia Católica incluían un cuestionamiento a la doctrina del pecado original y el apoyo a la teoría de la evolución. Teilhard fue un filósofo, teólogo, geólogo y un paleontólogo altamente dotado, y a lo largo de su vida hizo notables contribuciones a la teoría de la evolución humana. Pero pagó al extremo por sus grandes logros: a través de su vida fue cruelmente atacado por la Iglesia Católica por su visión no ortodoxa. Tuvo que vivir por décadas alejado de su amado París, y en sus intermitentes viajes a Francia, en las conferencias públicas que daba mientras estaba en Europa, siempre estuvo bajo un fuerte escrutinio por la orden Jesuita y el Vaticano. Continuamente se le negó el permiso para publicar sus libros, y sus contribuciones fundamentales a la religión y a la filosofía aparecieron impresas –grandemente aclamadas – sólo hasta después de su muerte.

Pero pese a las amargas censuras y a las extremas dificultades intelectuales y sicológicas que padeció, Teilhard nunca dejó su lucha por integrar ciencia y religión, ni nunca pensó seriamente en dejar a la Sociedad de Jesús. Él soportó cada reprimenda, cada castigo, cada insulto, y tomó con mesura la censura y la intolerancia a su visión por las autoridades religiosas y los años de exilio con total obediencia a su iglesia.

 YVES COOPENS. Tras participar en numerosas excavaciones paleo-antropológicas en medio mundo, algunas de ellas tan importantes como la que en 1974 dio lugar al descubrimiento del fósil más famoso de la historia, el Australopithecus afarensis conocido como Lucy, el célebre investigador y antropólogo Yves Coopens obtuvo en 1983 la cátedra de Paleoantropología y Prehistoria en el College de France, donde impartió clases hasta 2005.

En su libro La historia del Hombre (Tusquets, España, 2009) hace una remembranza de Teilhard de Chardin:

“Hago mía una tradición de cincuenta y cuatro años al presentar de nuevo entre estas paredes, después de una interrupción muy corta, el término de prehistoria, tradición que no se puede calificar de antigua ante la edad de muchas otras cátedras, pero que se encuentra ya ilustrada por dos grandes nombres, Henri Breuil y André Leroi-Gourhan, y por la sombra de un tercero, Pierre Teilhard de Chardin. Aunque la introducción de este último en este homenaje no sea muy ortodoxa, puesto que nunca fue elegido en el College de France, no me parece tampoco anormal; el padre Teilhard fue requerido por varios profesores de la casa; en cartas actualmente publicadas, hizo saber lo mucho que esta elección lo emocionó, le interesó y lo honró. Pero el procedimiento se detuvo, pues su orden no lo autorizó a responder a esta solicitud, lo cual señala a la vez la importancia del hombre y de la Institución.

Breuil, Teilhard de Chardin y Leroi-Gourhan, tres maestros con personalidades muy diferentes, a los que sin embargo une la atracción por las ciencias naturales, la fascinación por el pasado, la pasión por el terreno y el arte de la síntesis. No cabe duda de que sería vano definir en unas líneas sus obras inmensas y complejas.

No obstante, no puedo evitar recordar el extraordinario trabajo de reproducción de pinturas y grabados parietales realizado por el padre Breuil, cuyo trazo a lápiz se ha convertido en legendario; «si estos dibujos son falsos», declaró en mi presencia un día que hablábamos de las figuras de mamuts de la cueva de Rouffignac, «imitan tan bien a los modelos magdalenienses que sólo una persona en el mundo sería capaz de pintarlos, y esta persona soy yo; como yo no soy el autor, puedo asegurarles que estos dibujos son auténticos». Dicen que pasó en total más de dos años en las cuevas de Francia, España, Rodesia y Sudáfrica. Fue el primero que abrió los ojos de los prehistoriadores, pero también los de los pintores, a los que llamaba «esos esplendores inútiles para la vida material y esenciales para el espíritu». Su clasificación del paleolítico superior basada en la estratigrafía y la evolución tipológica de las herramientas es otra pieza clave de su obra, y todo especialista conoce el vigor de los escritos de Breuil que defienden su orden de sucesión. Pero sus intentos de comprensión de la compleja historia de los depósitos, las depresiones, los encajamientos y las solifluxiones de los valles o las costas del norte de Francia, Bélgica y sur de Inglaterra no son menos importantes; conducen a la idea nueva de una cronología larga del paleolítico inferior, claramente confirmada después, jalonada por las herramientas del abevillense, del clactoniense, del achelense y del levalloisense.

El reverendo padre Teilhard de Chardin se muestra más bien como un geólogo y un paleontólogo y, por supuesto, como un filósofo, al lado de su amigo prehistoriador Henri Breuil. Sus trabajos sobre los mamíferos del paleoceno y el eoceno de Europa, así como del mioceno, el plioceno y el pleistoceno de Extremo Oriente, todavía gozan de prestigio; sus investigaciones de geología sedimentaria en China, en Indonesia, en Etiopía y en Sudáfrica constituyen valiosas observaciones de un infatigable hombre de investigación sobre el terreno. Su actividad en paleoantropología es menos participativa; visita y reflexiona más de lo que excava, pero integra de forma magistral todos los conocimientos de su época en síntesis elegantes que se parecen a predicciones. En 1954 declaró: «En el punto al que hemos llegado en nuestros conocimientos de paleontología general, parece sorprendente que África no haya sido identificada a la primera como la única región del mundo en la que investigar, con ciertas posibilidades de éxito, las primeras huellas de la especie humana». Sabemos con qué esplendor los trabajos de estos veinte últimos años le han dado la razón. Extremadamente seducido por la perspectiva de una enseñanza en el College, Pierre Teilhard pensó mucho en ello, ciertamente, puesto que unos meses antes de lo que habría podido ser el voto de la Asamblea de profesores sobre el título de la cátedra que le estaba destinada, declaró que había llegado a una definición del contenido de sus futuras lecciones: «Todavía no se han dado en ninguna parte clases en que el establecimiento, la estructura y el desarrollo del grupo zoológico humano, considerado como un todo, se presenten técnicamente… Me parece que sería interesante que el College de France llevara a cabo una experiencia en esta dirección todavía nueva, una experiencia que estaría dispuesto a intentar», escribía el 23 de septiembre de 1948 a Paul Fallot, titular de la cátedra de Geología Mediterránea. Si hubiera sido elegido, el padre Teilhard sólo habría podido enseñar tres años, de 1948 a 1951. Pero sus ideas no dejaron de ser expuestas en lo alto de estos estrados por muchos oradores y especialmente por uno de sus amigos, Édouard Le Roy, titular durante cerca de veinte años de la cátedra de Filosofía. El profesor Jean Piveteau, que seguía entonces las discusiones entre Pierre Teilhard y Édouard Le Roy, cuenta que este último declaraba que no sabía demasiado bien qué idea era suya y cuál era de Teilhard, tanto se parecían sus diálogos.”


Todos quienes conocieron en vida a Teilhard de Chardin coinciden en considerarlo un ser humano con muchas virtudes y sabiduría y quienes lo han estudiado con atención y con mente abierta, sin apegos fundamentalistas, han hallado un significado y una finalidad a la vida y al universo mismo. Sin embargo, los fundamentalistas de cualquier ideología lo han atacado post mortem, con alevosía, cuando ya no ha podido defender su visión, y no sólo eso, sino que lo han difamado y continúan impidiendo a las nuevas generaciones el obtener un conocimiento diferente e indispensable para  poder tener libre elección.

Cabe hacer notar que los principales fundamentalistas que han atacado a Teilhard son los cristianos y los neodarwinistas, enemigos mortales entre sí, pero aliados en cuanto a desprestigiar a Teilhard se trata.

De cualquier manera, para conocimiento de nuestros lectores presentamos algunas de los más feroces ataques que se han hecho a Teilhard y a su obra:

 STEPHEN J. GOULD Considerado dentro de la comunidad científica como el pontífice de la paleontología, su fama no surge de su carrera estrictamente científica, sino de una trayectoria editorial exitosa por sus escritos de ciencia popular. Como ensayista es el mejor proselitista de la evolución y ha demostrado suficiente claridad y perspicacia argumentativa para defender la evolución cuando ésta ha recibido golpes retóricos de los cristianos fundamentalistas, quienes creen en el creacionismo.

Gould ha culpado vehementemente a Teilhard de Chardin por el fraude de Pildown, a pesar de que el tenía la evidencia de quien había sido el culpable (ver biografía en este sitio). Gould no fue honesto, y esto se dijo cuando vivía y no después de muerto. Claramente, Gould había leído “El fenómeno humano” y lanzó su teoría del equilibrio puntuado después de muerto Teilhard. Esta teoría es muy similar a la de Teilhard sobre los “puntos críticos. Mucho se puede criticar a Gould pero ya fue hecho estando en vida. (Para una crítica más compleja sobre Gould recomendamos al lector consultar el libro “El universo sensible” en este sitio”

JACQUES MONOD Biólogo francés y premio Nobel de medicina, refiriéndose a la obra de Teilhard escribió en su libro “El azar y la necesidad”:

“La filosofía biológica de Teilhard de Chardin no merecería que uno se detuviera en ella, si no fuera por el éxito que ha encontrado entre miles de científicos”

Por supuesto que como fundamentalista neodarwinista, Monod no podía referirse a la obra de Teilhard de otra manera, ya que su libro referido contrasta radicalmente con “El fenómeno humano”, por ejemplo, respecto a si existe o no una finalidad para el universo, varios filósofos se han declarado a favor de un universo con sentido. Monod señala la improbabilidad de la vida y la mente y el papel preponderante del azar en la emergencia del universo y la falta de designio, su absurdo y su carencia de sentido. A la famosa frase de Monod “El universo no estaba preñado con la vida, ni la biosfera con el hombre”, más acorde con Teilhard, Christian de Duve, otro Premio Nobel de Medicina responde “Falso. Sí lo estaba”.

PETER MEDAWAR, zoólogo británico, neodarwinista. Un premio Nobel más de medicina (pareciera que uno de los pasatiempos favoritos de los Nobel de medicina es atacar a Teilhard), es quizá quien más ha vituperado la obra de Teilhard:

“La mayor parte del libro, lo mostraré, no tiene sentido, adornado con una variedad de conceptos metafísicos, y se le puede excusar al autor de honestidad solamente por el hecho de que engañando a otros, el ha soportado gran sufrimiento al engañarse a sí mismo”

Pareciera que la cita se refiere a los neodarwinistas, quienes han engañado a muchos durante mucho tiempo, y bien lo sabe Medawar, han sufrido por ello al postular un universo salido de la nada, y una evolución sin sentido ni meta.

Pero hacemos notar que entre una larga serie de diatribas, Medawar señaló un hecho muy significativo para el entendimiento de la visión de Teilhard: “La energía radial de Teilhard es algo así como la información”. Es increíble que el más feroz oponente de la visión de Teilhard haya dado la clave para entenderlo mejor [11]

Conclusión

Existe una gran cantidad de referencias a Teilhard de Chardin y sería interminable el referirse a todas. Para terminar sólo nos resta decir que en el ámbito de la teología, tiene Teilhard también fieles seguidores y múltiples detractores. Lo que es inaudito es que los fundamentalistas cristianos han optado por apoyar a los ateos darwinistas en sus intentos por desacreditar a Teilhard. Todas las introspecciones científicas y filosóficas de Teilhard perturban enormemente tanto a los neodarwinistas como a los fundamentalistas cristianos. Sin embargo Teilhard de Chardin en muchos países (quitando a los de habla hispana) se sigue estudiando y  continúa la publicación de libros sobre él. De hecho, en Gran Bretaña se publicaron en los años 1998 y 2001, “The Teilhard Lexicon (Nota 5) y “The Human Phenomenon” (Nota 6), respectivamente. Este último es una nueva traducción al inglés de “El fenómeno humano”, que incluye varios párrafos que se habían suprimido en la traducción original y esta comentada con un conocimiento más actual

En los países de habla hispana, quienes estamos interesados en estudiar a Teilhard de Chardin hemos perdido la esperanza de que se logre hacer una nueva traducción de “El fenómeno humano” al español, porque la poderosa Iglesia Católica sostiene la prohibición de publicar la obra de Teilhard. Es sumamente penoso que sólo en Latinoamérica y España todos sigan sometidos a la absurda prohibición aunque no sean católicos. Pero la esperanza no muere, quizá en el futuro surgirá algún valeroso seguidor de Teilhard que se arriesgue a tan necesaria obra en beneficio de la humanidad.

México, D. F. octubre de 2010

Bibliografía

(Nota 1) DOBSZHANSKY, Theodosius, Mankind Evolving. The Evolution of the Human Species, USA, Yale University Press, 1962

(Nota 2) SIMPSON, George Gaylord The Divine Non Sequitu, en BROWNING, O Geraldine, J. L. Alioto y S.M. Farber (editores y compiladores, Teilhard de Chardin (In Quest of the perfection of man. An International Symposium. New Jersey, Fairleigh Dickinson University Press, 1973

(Nota 3) Science and Synthesis, International Colloquium on the tenth Anniversary of the Death of Albert Einstein and Teilhard de Chardin, USA, Springer-Verlag, 1971

(Nota 4) Ver biografía en

http://teilharddechardingrupodeestudio.org/index.php/biografia

(Nota 5) COWELL, Sion, The Teilhard Lexicon, Brighton-Portland, Sussex Academic Press, 2001.

(Nota 6) TEILHARD de Chardin, Pierre, The Human Phenomenon, Brighton-Portland, Sussex Academic Press, 1999.

 

NOTAS

[1] Hans Küng es un  teólogo muy controvertido.  Es Presidente de la Stiftung Weltethos (Fundación por una Ética Mundial). El Vaticano anuló su autoridad para enseñar teología católica. Sin embargo es profesor en la Universidad de Tübingen. Ha sido un tenaz crítico del restauracionismo de Benedicto XVI.

[2] SEQUEIROS, Leandro, Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), Geólogo y Paleontólogo. Recuperación histórica de su obra científica.

http://www.teilharddechardingrupodeestudio.org/images/stories/pdf/teilhard%20de%20chardin_leandro%20sequeiros.pdf

Catedrático de Paleontología (en excedencia), Profesor de Filosofía de la Naturaleza (Granada).

[3] AGUDELO Murguía, Guillermo, La información en la evolución. http://teilhard.net/la-informacion-en-la-evolucion/

[4] Ver Biografía en Teilhard de Chardin grupo de estudio. http://teilhard.net/biografia/

[5] DOBSZHANSKY, Theodosius, Mankind Evolving. The Evolution of the Human Species, USA, Yale University Press, 1962

[6] GEORGE GAYLORD SIMPSON, The Divine Non Sequitu, en BROWNING, O Geraldine, J. L. Alioto y S.M. Farber (editores y compiladores, Teilhard de Chardin (In Quest of the perfection of man. An International Symposium.  New Jersey, Fairleigh Dickinson University Press, 1973

[7] FABEL, Arthur y Donald St. John, editors, Teilhard in the 21st. Century. The Emerging Spirit of Earth, Nueva York, Orbis books, 2003.

[8]  CUÉNOT, Claude, Teilhard de Chardin (A biographical study), Londres, Burns & Oates, 1965

[9] ROSNAY, Joël de, Que es la vida, Barcelona, Salvat Editores, 1993.

[10] ACZEL, Amir D.,  The jesuita & the Skull. Teilhard de Chardin, Evolution, and the Search for Pekin Man, Penguin Group, New York. 2007.

[11] Ver AGUDELO Murguía, Guillermo, La información en la evolución.  http://teilhard.net/la-informacion-en-la-evolucion/