Teilhard de Chardin, el Panpsiquismo y el Covid-19

Guillermo Agudelo Murguía

A Pierre Teilhard de Chardin
en el 65 aniversario de su fallecimiento

En este momento de crisis mundial, debemos reflexionar, sobre lo que hemos sido como humanidad y lo que nos depara el futuro.
Teilhard de Chardin ha sido difamado en los círculos científicos durante muchas décadas y todavía se escuchan quejas sobre su trabajo por parte de personas ignorantes u hostiles a su mensaje. Sin embargo, una naciente corriente que se avecina, revela su trabajo como una descripción asombrosamente precisa y honesta de la realidad cósmica. Y sí, es realmente desconcertante darse cuenta de cuan certera ha sido la visión de Teilhard de Chardin en múltiples aspectos de la realidad, en cuanto al pasado y el futuro del Universo en su totalidad.
Actualmente se está proponiendo la investigación e integración a la ciencia de un concepto que Teilhard sostuvo hace más de 70 años y que muy probablemente haya sido inspirado en sus escritos, aunque lamentablemente han cambiado su esencia y ya nadie reconoce que Teilhard tenía razón.

El Pansiquismo

Nos vemos llevados lógicamente a conjeturar en cualquier corpúsculo la existencia rudimentaria (en el estado de infinitamente pequeño, o sea, de infinitamente difuso) de alguna psiquis.

Teilhard de Chardin
El fenómeno humano

En una entrevista al filósofo Philip Goff(1), autor del libro “El error de Galileo: fundamentos para una nueva ciencia de la conciencia(2)el autor habla acerca del “pansiquismo“, una teoría que actualmente está ganando credibilidad académica, según la cual, cada partícula posee una forma de conciencia mínima, una que es infinitamente simple y cuando se combinan en sistemas, estas partículas pueden llegar a crear formas más complejas de conciencia, como la experiencia subjetiva del ser humano.

Quien haya leído El fenómeno humano, sabe que lo anterior fue postulado por Teilhard de Chardin, quien lo expresó de varias maneras, unas de las cuales se aprecia en el epígrafe, y también se puede resumir de la siguiente forma: “En las formas inanimadas más simples la conciencia de la materia es casi nula: no hay espontaneidad sino total sujeción a las leyes naturales que norman su conducta; poco a poco la conciencia va en aumento al complificarse la materia, y los seres vivos tienen ya un proceder autónomo, poco predecible por ser muy espontáneo o improbable; y así se llega al hombre que en su “interior” (concepto y término muy peculiar de Teilhard), en su psiquismo, en su más íntimo yo, tiene gran libertad”(3)

Según Goff:

“Uno de los problemas más desafiantes de la ciencia es una pregunta que puede formularse fácilmente: ¿De dónde viene la conciencia?

La respuesta a esta pregunta está contestada en la ponencia “Noosfera: Génesis y actualidad” (4), en la cual presentamos la hipótesis de que la noosfera, que es el contenedor de la conciencia, se originó al principio del universo. Basamos ese trabajo en ciertas teorías científicas que actualmente explican el origen del universo y en la termodinámica moderna. También expusimos la idea de que la noosfera constituye la mayoría del espacio-tiempo y es el recipiente y ordenador de todo el conocimiento que se genera en el universo, en el principio con las condiciones iniciales y las leyes de la física cuántica que rigen la materia y su evolución se da en paralelo con la materia con base en sus interacciones y mejor aún, en sus iteraciones Goff dice:

“En nuestra visión estándar de las cosas, la conciencia existe sólo en los cerebros de organismos altamente evolucionados, y por lo tanto, la conciencia existe sólo en una pequeña parte del universo y sólo en la historia muy reciente. Según el panpsiquismo, en contraste, la conciencia impregna el universo y es una característica fundamental del mismo. Esto no significa que, literalmente, todo sea consciente. El compromiso básico es que los componentes fundamentales de la realidad, quizás los electrones y los quarks, tienen formas de experiencia increíblemente simples. Y la experiencia muy compleja del cerebro humano o animal se deriva de alguna manera de la experiencia de las partes más básicas del cerebro.”

Goff aclara lo que quiere decir con “conciencia”, cuando usa la palabra conciencia, simplemente se refiere a la experiencia: placer, dolor, experiencia visual o auditiva, etc. Goff trata el pansiquismo desde un punto de vista totalmente materialista, y lo que él quiere decir con “conciencia” es totalmente inapropiado, pues como se verá más adelante se contradice al afirmar que existe un continuo de conciencias, y no puede justificar que sea apropiado otorgarle a las partículas fundamentales de la materia experimentar placer, dolor, o tener experiencias visuales o auditivas.

Se ha pretendido sustraer la conciencia a la investigación científica, arguyendo que por su propia naturaleza escapaba al dominio de la ciencia, ignorando la ley que Teilhard postuló la “ley de la complejidad y la conciencia, ley que implica por sí misma una estructura convergente del Mundo”. Los panpsiquistas están tratando de formular una teoría científico-filosófica de la conciencia, y esto no se logrará si no se incluyen en cualquier teoría lo siguientes conceptos:

• Una definición de la Conciencia, de acuerdo a la complejidad del organismo que se trate.
• La información cuántica y clásica (energía radial para Teilhard), que incluye las leyes de la naturaleza, de las cuales sólo conocemos parte de las físicas y químicas. Desconocemos la mayor parte de las que rigen la vida en todos sus órdenes.
• La información ligada a la materia.
• Separar adecuadamente lo que es estar consciente a tener Conciencia.
• La Noosfera como un contenedor de la conciencia.
• Aceptar y entender bien la “Ley de la Complejidad y la Conciencia.

La Conciencia es un término muy difícil de definir, puesto que existe en todos los sistemas, que tienen diferentes grados de complejidad, por lo que este concepto se debe definir según el grado de complejidad. En el ser humano la Conciencia no sólo comprende las experiencias que Goff señala, sino que incluye entre otros conceptos, “habilidad de discriminar, categorizar y reaccionar a estímulos ambientales (…), de fijar la atención, de controlar el comportamiento de forma deliberada, reflexionar”, y lo más importante y básico, es la respuesta que se da a las leyes de la naturaleza, sean estas rígidas o permitan grados de libertad.

Los panpsiquistas que quieren formular un panpsiquismo materialista, caen en una tautología al afirmar que todo es simplemente materia, pues si la Conciencia existe en el fondo de la materia, precede a ésta, además no se puede explicar cómo las partículas fundamentales puedan crear una conciencia fundamental, que incluye las leyes que ellas mismas deben seguir.

Una corriente del panpsiquismo sostiene que si el ingrediente más fundamental no es espacio temporal, es difícil ver como (estos ingredientes fundamentales) pueden estar ligados a la experiencia. Goff continúa:

“Los seres humanos tienen una conciencia muy rica y compleja; A medida que retrocedemos hacia formas de vida más y más simples, encontramos formas de conciencia más y más simples. Quizás, en el umbral de la vida y la materia inerte, pareciera que la conciencia desaparece. Pero si reflexionamos, nos podemos dar cuenta que la conciencia no se extingue, sino que las partículas elementales que la conforman, tienen una conciencia casi inimaginablemente simple……”

Esto está de acuerdo con Teilhard, pero los panpsiquistas sostienen que la conciencia es la naturaleza intrínseca de la materia. Solo hay materia, desde este punto de vista. Esta afirmación es una clara tautología, como ya lo señalamos.

Teilhard sostenía una postura semejante en apariencia, pero radicalmente diferente. Para él “todo es psíquico (mental) por naturaleza”. Como la materia elemental sigue las leyes de la física cuántica debemos aceptar que tiene un componente de Conciencia elemental para recibir y obedecer dichas leyes que son en esencia, Información.

Cuando se habla de conciencia elemental los panpsiquistas, al igual que Teilhard, se encuentran con la oposición de los académicos ortodoxos:

“Por supuesto, la (reclamación) más común es “¡Eso es una locura!” Pero muchas de nuestras mejores teorías científicas también son muy contrarias al sentido común, por ejemplo, la teoría de Albert Einstein de que el tiempo se ralentiza cuando viajas muy rápido”.

En pocas palabras la conciencia superior existe porque existe una conciencia elemental, propiedad ontológica del Universo. Y esta conciencia cada vez más compleja se logra, porque las conciencias elementales se integran.

En su libro, Goff cita algunas predicciones de Teilhard como un extraño caso y sin comprender bien la Noosfera:

“Por lo que vale, este escenario recuerda extrañamente a lo predicho por el hereje sacerdote católico y paleontólogo Pierre Teilhard de Chardin. En un momento en que algunos elementos de la Iglesia dudaban de la teoría de Darwin, Teilhard de Chardin vio en la evolución una visión inspiradora de un cosmos en evolución. Mirando hacia atrás en el tiempo, vio tres grandes saltos en la evolución histórica: el surgimiento de la vida, de la conciencia, y finalmente de la autoconsciencia en los seres humanos. Mirando hacia adelante en el tiempo, creía que el próximo salto implicaría aumentar los niveles de conectividad en las sociedades humanas en todo el mundo, dando lugar a una nueva forma de vida y conciencia que llamó la Noosfera.”

También el connotado filósofo David Chalmers,(5)es un proponente del pansiquismo y usa expresiones que denotan que está, sin reconocerlo, influido por Teilhard, como se aprecia a continuación: Teilhard de Chardin: “Ninguna noción nos es tan familiar como la de la energía espiritual (conciencia). Y sin embargo, ninguna nos resulta científicamente tan oscura como ella.”(6)

David Chalmers: “No hay nada que conozcamos más directamente (la Conciencia), pero al mismo tiempo es el fenómeno más misterioso del Universo”

En 1995 Chalmers acuñó la idea de que existe un problema “fácil” y uno “difícil” vinculados a la conciencia. El “fácil” es aquel que puede ser explicado científicamente con las nociones y herramientas que disponemos.
En este sentido, la conciencia es la “habilidad de discriminar, categorizar y reaccionar a estímulos ambientales (…), de fijar la atención, de controlar el comportamiento de forma deliberada, de diferenciar entre estar despierto y dormido”, enumeró Chalmers en un famoso ensayo.
El problema “difícil” es la experiencia: “Cuando pensamos y percibimos, hay un ejercicio de procesamiento de información, pero también hay un aspecto subjetivo”. La ciencia puede explicar cómo el ojo ve o mapear qué zona del cerebro procesa el dolor, pero no puede detectar la experiencia en sí misma: cómo alguien en concreto percibe el color rojo o qué siente al darse un golpe fuerte en la rodilla. Para buscar soluciones a este problema se necesitan ideas radicales que, aunque parezcan un contrasentido (o directamente un sinsentido), puedan explicar este misterio. Es allí donde entra el panpsiquismo.”(7)

Chalmers, al igual que Goff, considera la Conciencia como un epifenómeno de la materia. Sin embargo los panpsiquistas, a diferencia de los científicos ortodoxos sostienen que el universo tiene un significado, Goff en su libro declara lo siguiente:

“Desde el punto de vista de la religión o del punto de vista tradicional, el universo está lleno de significado y propósito; como lo expreso Max Weber, “el Universo permanecía como un gran jardín mágico”. La visión científica moderna, en contraste, parece presentárnoslo como un inmenso universo completamente vacío de significado, en el cual los seres humanos, somos un pequeño y doloroso accidente temporal. Esto puede conducir a una sensación de desequilibrio…, solo tenemos el consumismo y la búsqueda interminable de crecimiento económico para darle sentido a nuestro vivir…El panpsiquismo ofrece una forma de “reencantar” el universo. Desde el punto de vista del panpsiquista, el universo es como nosotros; pertenecemos a él, no necesitamos vivir exclusivamente en el ámbito humano, cada vez más diluido por la globalización y el capitalismo consumista. Podemos vivir en la naturaleza, en el universo.”. (8)

Como podemos darnos cuenta, poco y difícil de realizar, es lo que ofrece un pansiquismo materialista, contrastando con el panpsiquismo de Teilhard, quien nos dice que la Conciencia humana (evolucionará y) se construirá totalmente y se separará de su matriz material, para descansar con todo su peso en el seno de Dios-Omega.

Pero hay que reflexionar como avanzar la Conciencia, pues el mismo Teilhard prevé que la Noosfera, llegada al punto de unificación podría dividirse en dos zonas, atraídas hacia dos polos antagónicos…

Si entendemos bien a Teilhard concluiremos que la Conciencia puede dividirse, en la humanidad, en una Conciencia constructiva y una Conciencia destructiva.

Es importante que se promueva el “panpsiquismo de Teilhard”, pues al no hacerlo, hemos caído en un estancamiento de la Conciencia, y más aun, estamos construyendo una Conciencia destructiva, que nos ha llevado a sentirnos como unos seres totalmente ajenos a la naturaleza y a destruir nuestro hábitat de manera grotesca y obscena. Esto nos está llevando a una gran cantidad de problemas que será muy difícil solucionar, como el cambio climático, que ha sido la causa de grandes migraciones y será causa en el mediano plazo de múltiples calamidades para la humanidad. Y en estos días estamos padeciendo una pandemia que ha provocado pánico en la población y daños a la economía de los más necesitados.

El Covid-19

El nombre científico del virus que ya se ha extendido a casi todos los países del mundo y que como veremos más adelante, es consecuencia de la destrucción de los ecosistemas es SARS-CoV-2: coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave, por sus siglas en inglés, y causa la enfermedad llamada COVID-19, por el año en que se originó.

El problema que tenemos con los virus es un problema de conocimiento y de Conciencia. Hace unos 10 años escribí un artículo titulado “Una manera diferente de entender la función de lo virus” ( ), y en la conclusión declaré lo siguiente:

“De todo lo anterior se puede afirmar que los virus son básicamente información y como tal, deben enfocarse desde diferentes disciplinas. Cuando se estudian los sistemas complejos, aparecen desde su misma definición los elementos que Stuart Kauffman denomina „agentes autónomos‟ y otros autores también consideran con otros nombres como elementos que quedan fuera del sistema. Estos agentes autónomos pueden entrar y salir del sistema pues llevan a cabo las relaciones del sistema con todos los sistemas que constituyen su medio ambiente, en pocas palabras, transportan información entre sistemas.
Los virus son los elementos sine qua non de la vida. Sin ellos, las bacterias no tendrían vida pues no podrían reaccionar a su medio ambiente. Se puede hacer una comparación con los sistemas físicos elementales: los núcleos atómicos sin el número correcto de electrones no forman la materia que evoluciona a sistemas más complejos, porque el electrón transmite la información de las condiciones ambientales para que la materia se comporte de acuerdo a ellas (presión, temperatura, etc.)
La información que se transmite en la materia está sujeta a errores pues siempre actúa la entropía.
Esto probablemente hace que los virus se tornen patógenos. Lo importante será, como señala Máximo Sandín determinar cómo y porqué se “malignizan” los virus.
Aquí podemos teorizar que cada ecosistema contiene los virus adecuados para informar a las bacterias y demás organismos que lo componen, las condiciones medioambientales que imperan en su ecosistema. Entonces, cada vez que se destruye un ecosistema, es muy probable que los virus se liberen y se alojen en otro ecosistema, donde los organismos no tienen los sistemas inmunológicos adecuados para aceptar la información que el virus transporta por lo que como toda información tiende a difundirse y para tal efecto se reproduce en la célula huésped. Ahora bien, como siempre se han transformado o destruido ecosistemas, siempre han existido virus “malignizados” o sea patógenos. Pero la naturaleza es sabia y si nos damos cuenta, existe una ley que regula la función de los virus patógenos y es la siguiente: A mayor letalidad de los virus mayor dificultad de estos para transmitirse. O sea que la facilidad o dificultad de contagio de los virus depende de la cualidad (complejidad) del ecosistema que se destruye. Sin embargo, la amplitud del contagio depende del ser humano (falta de una higiene adecuada, falta de conocimiento médico, actitudes antinaturales, sistema inmunitario de la población, etc.)
Muy importante es también el enfoque que sobre los virus tiene la ciencia de la Información Cuántica que considera la Información como la raíz de la realidad.
El científico de la Universidad de Viena, Antón Zeilinger y sus estudiantes, han implantado un record mundial en el estudio, en cuanto a la cantidad y complejidad, de objetos que han mostrado propiedades cuánticas de interferencia de onda, y espera encontrarlas en los virus, lo que sería congruente con la afirmación que sostiene que los virus forman un superorganismo que comparte la Información.

El 18 de marzo de 2020 se publicó en Public Health de Scientific American, el artículo “El hábitat destruido crea las condiciones perfectas para que emerja el coronavirus(10) del cual extracto lo siguiente:

Hace solo una década o dos, se pensaba ampliamente que los bosques tropicales y los entornos naturales intactos repletos de vida silvestre exótica amenazaban a los humanos al albergar los virus y patógenos que conducen a nuevas enfermedades en humanos, como el Ébola, el VIH y el dengue.
Pero varios investigadores de hoy piensan que realmente, es la destrucción de la biodiversidad por la humanidad, lo que crea las condiciones para que surjan nuevos virus y enfermedades como COVID-19, la enfermedad viral que surgió en China en diciembre de 2019, con profundos impactos económicos y para la salud en países ricos y pobres por igual. De hecho, está surgiendo una nueva disciplina, la salud planetaria, que se centra en las conexiones cada vez más visibles entre el bienestar de los humanos, otros seres vivos y ecosistemas enteros ¿Es posible, entonces, que fuera la actividad humana, como la construcción de carreteras, la minería, la caza y la tala, lo que desencadenó la epidemia de Ébola en Mayibout 2 y en otros lugares en la década de 1990 y que está desatando nuevos terrores hoy?
David Quammen, autor de “Spillover: Animal Infections and the Next Pandemic”, escribió en The New York Times: “Invadimos bosques tropicales y otros paisajes silvestres, que albergan tantas especies de animales y plantas, y dentro de esas criaturas, tantos virus desconocidos. Cortamos los árboles; matamos a los animales o los enjaulamos y los enviamos a los mercados. Interrumpimos los ecosistemas y liberamos los virus de sus anfitriones naturales. Cuando eso sucede, necesitan un nuevo huésped. A menudo, lo somos (los seres humanos)”.

Estamos violando la ley fundamental de la naturaleza (la Ley de la Complejidad y la Conciencia) al destruir ecosistemas necesarios para la sobrevivencia de la Tierra en vez de seguir los dictados de Teilhard, acerca de que el ser humano está destinado a construir la Tierra. Y no sólo debemos reflexionar sobre nuestro comportamiento con la naturaleza, sino también sobre el camino que ha tomado el mundo occidental con sus nuevas normas morales.

Finalizo con unas reflexiones sobre la pandemia (11)

“La pandemia de coronavirus ha definido la incapacidad del ser humano, en la actualidad, de saberse parte de una misma especie. El coronavirus tiene un nombre científico, sin embargo, ha sido llamado coloquialmente de otras maneras para denostar a los miembros de otro grupo u otro país, como sucedió con otras enfermedades infecciosas en la historia de la humanidad. La pandemia de gripe de 1918, por ejemplo, que provocó la muerte de 30 millones de personas en su primer año, es conocida en otros idiomas como la gripa española (Spanish flu).
SARS-CoV-2, el coronavirus, fue primero el “virus de Hubei” y fue usado de manera despectiva por provincias más ricas de China para marcar la diferencia de estatus con personas de otro nivel económico. Luego fue el “virus de Wuhan”, más aceptado a nivel internacional pero erróneo pues ya existen una docena de virus nombrados así, pero que afectan a otros animales, como mosquitos y grillos. Donald Trump, presidente de EEUU, se refiere al “virus chino”, en una postura beligerante que invita el racismo. En México, la gente ha dado por llamarle el “virus fifí”, para denotar que al principio sólo afecto a gente que realizaba viajes de placer a lugares como Asia y Europa, cosa imposible para el 90% de los mexicanos.
La gente en diferentes partes del mundo ha tenido reacciones dispares: superstición e indolencia, lo ignoran como noticia falsa o como inevitabilidad inocua, la paranoia extrema lo ubica en un laboratorio de bioarmas. Igual es una herramienta de separatistas que una excusa para llenar centros religiosos para rezar en masa. Igual todavía ahora salen los viejos a viajar en otro crucero mientras cierta joven infectada dice, “contagié a toda mi familia y me vale queso”.
Las autoridades, en cuyo poder deberían poder cobijarse los pueblos en periodos de crisis, han demostrado un rango de actitudes improbables, a ratos inexactas o incapaces, a veces sintomáticas de un trastorno social, siempre atrasadas. Las metidas de pata de Trump, una tras otra, que desmienten los intentos del inmunólogo Fauci de corregir las mentiras. Jair Messias Bolsonaro, el anticomunista de Brasil, que afirmó que todo esto es un invento de los medios, pero ya va por su tercera prueba para ver si es positivo. AMLO, presidente actual de México, con sus amuletos protectores y su invitación a que la gente se abrace y salga a restaurantes. En Italia, donde el horror es real, los alcaldes amenazan a residentes que quieren socializar: “Vamos a mandar a la policía a quitarlos de ahí. Con lanzallamas”, dijo Vincenzo de Luca, de Salerno.
En contraste, está la abnegación y el sacrificio anónimo de decenas de miles de enfermeros, doctores y otro personal médico: ya más de 10 mil contagiados y más de 100 muertos. Gente que ya no será igual después de la pandemia, marcados con los recuerdos de tantas muertes tras la priorización del triaje, con la labor diaria y silenciosa de consolar, porque toman de la mano a los enfermos que agonizan para que no se mueran totalmente solos, aislados de sus familias. A fin de cuentas, el mundo ha cambiado en estos últimos dos meses, para siempre, desde cosas en apariencia menores, como ya no saludarse de beso y abrazo, hasta eventos que repercutirán a lo largo del siglo, como la depresión económica que se avecina. Cuando la crisis sea superada, con vacuna o antivirales, emergeremos distintos; tal vez más alejados unos de otros, desconfiados y en guardia, tal vez con el conocimiento de que estamos separados sólo por fronteras imaginarias y con la conciencia de que somos una sola especie.”


REFERENCIAS

(1) Entrevista publicada el 14 de enero de 2020 por Gareth Cook, editor de la revista Minds and Matter
(2) Goff, Philip, Galileos’ Error, Fundations for a New Science of Consciousness. Penguin Random House, 2019
(3) La finalidad de la vida ¿A dónde va la vida? Tomado del libro De la vida de las plantas y de los hombres, Emanuel Rojas Garcidueñas, FCE, SEP, CONACyT, México, 2002, colección La ciencia para todos.
(4) Ponencia presentada en el Coloquio “Regarder la guerre en face; De la Grande Guerreauxturbulences de la mondialisation” Reims 2015 en http://teilhard.net/noosfera-genesis-y-actualidad/
(5) Codirector del Centro para la Mente, el Cerebro y la Conciencia de la Universidad de Nueva York
(6)Teilhard de Chardin Pierre, El fenómeno humano
(7) Panpsiquismo: cómo es la teoría de que todo, desde una roca hasta una casa, tiene conciencia (y por qué gana credibilidad académica), Redacción BBC Mundo, 3 febrero 2018 en https://www.bbc.com/mundo/noticias-42904290
(8) Goff, Philip,op.cit.
(9) Agudelo Murguía G. Una manera diferente de entender la función de los virus en http://www.iieh.com/evolucion/evolucion/evolucion-una-manera-diferente-de-entender-la-funcion-de-los-virus
(10) Vidal,John, Destroyed Habitat Creates the Perfect Conditions for Coronavirus to Emerge. COVID-19 may be just the beginning of mass pandemics March 18, 2020 en https://www.scientificamerican.com/article/destroyed-habitat-creates-the-perfect-conditions-for-coronavirus-to-emerge/?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=week-in-science&utm_content=link&utm_term=2020-03-20_featured-this-week&spMailingID=64348130&spUserID=Mjg5MDc5NDgyNzM5S0&spJobID=1842485861&spReportId=MTg0MjQ4NTg2MQS2
(11) Anotaciones sobre la pandemia en http://www.iieh.com/noticias/noticias-737136/noticias/anotaciones-sobre-la-pandemia