Noosfera

Fabio Mantovani

Resumen: Desde que el término Noosfera fue propuesto, múltiples opiniones han sido vertidas sobre lo que representa. Las más importantes ideas sobre lo que significa son analizadas en este estudio, con la meta de lograr una definición única de Noosfera. Esta es una condición primordial con el fin de trabajar científicamente en un fenómeno de extraordinaria importancia en el destino de la humanidad. El presente estudio será integrado o modificado cuando sea necesario. (última actualización 1º de junio de 2009)  

Summary: from the time Noosphere was first coined, many opinions have been expressed about its meaning. The most important ideas on this subject are analyzed in this study with the goal of determining a unique definition for Noosphere. This is a preliminary condition for the purpose of scientificallymonitoring a phenomenon of great importance for the destiny of humankind. The present studywill be integrated or modified whenever it appears necessary (last updating: 1st June 2009).

I.  INTRODUCCIÓN…………………………………………………….. 1
II. LOS ANTECEDENTES…………………………………………………. 2
III: PRINCIPALES CONTRIBUCIONES  A LA IDEA…………………… 3
1. Pierre Teilhard de Chardin………………………………………….. 3
2. Edouard Le Roy…………………………….………………………….. 5
3. Vladimir I. Vernadsky ………………………………………………… 6
4. Pavel Florensky………………………………………………………… 7
5. Nikita N. Moiseev…………………………………………….………… 8
6. Otros………………………………………………………….…………… 9
IV. EVALUACIÓN GENERAL…………………………………………….. 11
V.  DEFINICIÓN DE NOOSFERA……………………………………..…..14

 

I. INTRODUCCIÓN

Sobre el término noosfera se han acumulado significados diversos, cada uno de los cuales pone el acento en un aspecto en particular olvidándose de los otros aspectos.

Este estudio tiene la intención de encontrar una concepción básica que tenga un significado integral. La investigación dio la oportunidad de definir la naturaleza y la dinámica de la noosfera a fin de construirla concientemente antes que “darla” de manera pasiva como un inevitable macro-fenómeno humano. Teilhard de Chardin recomendó en el último año de su vida[1]  analizar con métodos interdisciplinarios la estructura de la Noosfera y de su evolución; ya que ésta es la tarea  más urgente,  en cuanto que nos atañe directamente y de una manera vital, una tarea que se antepone (pero incluye) a la investigación astronómica que nos aparece siempre tan lejana. Por lo tanto esta tarea debe estar incluida en la comunidad científica, que debe establecer primero la naturaleza del objeto a estudiar, la Noosfera en este caso, porque hoy son numerosas las contribuciones del pensamiento sobre el origen de este término.

II. LOS ANTECEDENTES

El concepto de Noosfera nace de un sustrato de ideas y de teorías que hace cerca de un siglo empezaban a abarcar un amplio horizonte espacio-temporal, además de que siempre eran a nivel planetario.

Un completo análisis histórico de esta idea y teoría no entra en el presente estudio, pues hay mucho que decir que no está al alcance de quien esto escribe. Baste aquí recordar a unas figuras que ciertamente han tenido influencia en el nacimiento del término noosfera:

  • Eduard Suess (1831-1914), geólogo e paleontólogo austriaco, que en 1875 acuñaba el término biosfera: un concepto que cancela y confina lo nacional y enfatiza un problema planetario;
  • André-Marie Ampère (1775-1836), físico francés que en 1834 propone  distinguir la ciencia noológica de  la ciencia natural;
  • Henri Bergson (1859-1941), filósofo francés que describió al universo además de idóneo como un organismo viviente, en vez de cómo una máquina;
  • Jan Christian Smuts (1870-1950), filósofo y estadista sudafricano que en 1926, en Holism and Evolution, crea el termino holismo;
  • Charles Darwin (1809-1882), el famoso naturalista inglés que (prescindiendo de la validez de sus teorías) evidencia la realidad de la evolución biológica.

La paternidad del neologismo noosfera se atribuye, según la fuente, a Pierre Teilhard de Chardin, a Eduard Le Roy o a Vladimir I. Vernadsky. Sucede que la obra de Teilhard se publicó de manera póstuma y además la traducción tardó, lo que ha hecho la solución de este problema bastante complicado, pero de gran importancia. El término como tal, por primera vez fue escrito por Teilhard de Chardin en La Hominización, el 6  de mayo de 1925, publicado in Francia en 1957.[2] Pero el concepto ya estaba bien claro en sus precedentes escritos en septiembre de 1917[3]  y enero de 1918.[4] Ambos aluden esencialmente a la fase final de la evolución, cuando la Humanidad deberá unirse para formar una única “Célula” (La Gran Monada o La Antropósfera), dos términos que precedieron al de Noosfera).

Entre 1920 y 1930 la comunicación entre Teilhard de Chardin y el filosofo Edouard Le Roy fue muy estrecha, tanto que la influencia reciproca es difícilmente distinguible. Teilhard,  tan pronto se enteró de la muerte del amigo escribió: “…el ha tenido siempre confianza en mi, ha dado respiro a mi espíritu y ha sido portavoz (al Collège de France) de mi idea todavía en embrión sobre la humanización de la noosfera. Creo que la palabra noosfera es  mía (o quizá no).  Pero lo cierto es que él la ha lanzado…”. [5]  Contrario a alguna fuente rusa dando la noticia que Teilhard y Le Roy se habían basado en las lecciones de geología que Valdimir I. Vernadsky dio en la Sorbona en los años 1922-1923, pero el hecho es que el científico ruso no utilizó el término Noosfera por primera vez hasta el año 1930. Es interesante lo que Vernadsky ha escrito a propósito. (cfr. el párrafo dedicado a él, en  el apartado en la p. 6).

III. PRINCIPALES CONTRIBUCIONES A LA IDEA

1. PIERRE TEILHARD DE CHARDIN (1881-1955)

La idea de Noosfera está presente en toda la obra de Teilhard, mejor dicho en el aspecto más característico y sustancial. Por consiguiente es muy difícil conseguir en una síntesis toda la puntualización con la cual él ha iluminado gradualmente este concepto. Debemos evidenciar lo principal subdividiéndolo en cinco categorías: naturaleza, estructura, condiciones de desarrollo, consecuencia inmediata y éxito final de la Noosfera.

a) Naturaleza de la Noosfera

Es conforme a su hipótesis fundamental que los elementos de la materia posean un interior dotado de una cantidad infinitesimal de psiquismo/conciencia/espiritualidad y que la evolución sea un movimiento irrefrenable hacia una mayor conciencia la cual se manifiesta en “corpúsculos” siempre más complejos: de la célula al ser humano y de éste a la Noosfera.

Todo ser humano pertenece a una realidad colectiva vastísima de la cual depende; de aquí  que siempre está interrelacionado; por lo tanto, no somos espíritus aislados, sino parte de una entidad superior que lo engloba todo. Esta envoltura que nos une a todos los seres auto-concientes es llamada Noosfera (de la palabra griega νους, “nous”, mente); se ha comenzado a formar con el Homo Sapiens y se ha ido complejificando, pero no completamente hasta ahora. Teilhard piensa que las diversas estructuras sociales se organizarán uniéndose en un super-organismo o super-membrana y que la dinámica de la Noosfera será de tipo biológico.

b) Estructura de la Noosfera

La anatomía de la Noosfera revela la existencia de:

  • un “aparato hereditario”, formado de la memoria colectiva de la Humanidad, trasmitida de generación en generación a través de la obra de inserción y de educación del individuo en la sociedad;
  • un “aparato mecánico”, del que sus instrumentos y las maquinas inventadas por el Hombre constituyen una prolongación ‘biológica’ de su actuar;
  • un “aparato cerebral”, que no es la suma simple de las autoconciencias sino producto de sus interacciones, amplificada por la siempre más sofisticada red de medios de comunicación. Una interacción similar a aquella de las neuronas en el cerebro humano con la diferencia sustancial de cada individuo conserva su propia autonomía, libertad y conciencia. Como para cualquier otro “corpúsculo”, su complejidad se basa en la estructura física que lo constituye y de su nivel de interioridad, aunque la Noosfera presenta una vuelta completa, una estructura bifocal, que Teilhard compara con una elipse:


Mientras que en el ser humano individualmente, el foco f 1 (Fig. 1) está constituido por la masa cerebral, en la cual millones de neuronas funcionan de un modo interconexo, el foco F1 (Fig. 2) representa todo el medio tecnológico que nos permite la unión y el intercambio de información en lo interno de la Noosfera. Así, los focos  f 1 y F1  representan lo “tangencial” de la complejidad.

El foco f 2 indica lo radial, la conciencia de lo singular, mientras que F2 representa la conciencia colectiva de lo interno, la conciencia colectiva de la Noosfera completa, al tiempo en que estará totalmente centrada in si misma, cuando se podrá realizar una Co-Reflexión.[6]

La elipse es una descripción gráfica de la ley de complejidad-conciencia, la cual indica que el aumento de la organización interna y del legado inter-humano determina un mayor nivel de conciencia. En el nivel actual, obviamente F1  está incompleto y F2 no corresponde en absoluto a una humanidad pacifica. De paso se observa que el Internet no es la Noosfera, como frecuentemente se dice, sino simplemente un medio tecnológico para avanzar en la comunicación instantánea.[7]

La elipse Noosfera es una especie de onda estacionaria por arriba de la multiplicidad constantemente renovada de la máquina y el pensamiento particular que constituyen respectivamente, a cada instante, sus dos focos colectivos de complejidad y de conciencia…; una onda estacionaria no inmovilizada, en cuanto que el sistema se amplía de continuo sin perder  su figura general.[8]

c) Condiciones para el desarrollo de la Noosfera

El progreso de la Noosfera depende de la organización del sistema entero, así como del continuo perfeccionamiento técnico de la red de conexiones, que deben tender a la instantánea, continua y global comunicación así como de la calidad de las interacciones. Es importante que el foco F2 adquiera siempre mayor autonomía, como un efecto de la convergencia de la conciencia individual y de la humanidad. Para progresar, se necesita la condición de una meta común que alcanzar, si no, la Noosfera está destinada a fragmentarse en un estado de anarquía.  Para poderse formar, la Noosfera necesita de individuos concientes y honestos; existe el riesgo de que aumenten las diferencias entre el progreso técnico, cognitivo y el progreso moral. Le regla ética  requiere la condición de sobrevivencia, el progreso general se carga de obligación y genera una nueva exigencia espiritual. La unidad de la Noosfera es posible si los individualismos son superados por el “sentido de la especie”, de la solidaridad y del amor. El cristianismo puede hacer crecer la Noosfera en esta dirección. Además, a diferencia de otras religiones ésta presenta un Dios supra-personal, un Cristo-Omega, que atrae a la Noosfera hacia adelante y hacia arriba (en-avant et en-haut). La noosfera necesita para su equilibrio de un Centro divino.

d) Consecuencia inmediata de la Noosfera

La gradual complejificación  se acompaña de la intensificación de la conciencia (colectiva e individual), que a su vez influencia la ulterior complejificación de la Noosfera. Ésta se extiende, se comprime, se vuelve del mismo modo en una fuerza de una tensión de conciencia que la empuja a volverse un solo sistema cerrado. Escribe Teilhard: entorno a nosotros, tangible y  materialmente, la envoltura pensante de la tierra, la Noosfera, multiplica su fuerza interna, intensifica su red; y, simultáneamente, su temperatura interior se eleva, su psiquismo aumenta…, se promueve una ‘planetización’ contemporáneamente externa e interna de la humanidad…. Se crea una memoria colectiva y el pensamiento se transmite cada vez más rápidamente valiéndose de una red nerviosa que surge a partir de un cierto centro definido, y de la entera superficie del planeta…emerge una visión común.[9]   No obstante, la individualidad no se dispersa en la Noosfera como corpúsculos anónimos en cuanto la verdadera unión diferencia y en la medida en que más se acercan, se reconcilian. La Noosfera no es exclusivamente la envoltura pensante, por que si un elemento tiende a sentir, a desear o a sufrir, todos los otros elementos lo hacen a la vez. Este concepto teilhardiano, aunque escasamente comprendido, es de gran importancia porque da espesor, junto con las emociones y una especie de ‘inconciente colectivo’, a la película noosférica del ‘pensamiento’.

e) Éxito final de la Noosfera

Es apropiado el éxito final que Teilhard ha presentado sobre todo como conclusión del proceso evolutivo social (fuertemente considerado de carácter “biológico”); En efecto,  la Noosfera formará un solo e inmenso corpúsculo [una archimolécula] en la cual llega a término, después de seiscientos millones de años, el esfuerzo biológico de la cerebralización.[10] Así que llegará a ser un cerebro de cerebros, un solo inmenso Grano de Pensamiento constituido por una miriada de granos de pensamiento hiperconcientes e hipercentrados. Es inimaginable para Teilhard, el ver por la reflexión,… en el acto de una reflexión unánime única.[11]

La visión última y escatológica: el punto de máxima maduración de la Noosfera coincidirá con la Parusía crística. Por otra parte él se pregunta si la humanidad no dejará detrás de sí la Terra y las estrellas… para alcanzar una sola esencia irreversible de las cosas, el Punto Omega.[12]   Otra hipótesis escatológica es descrita en El fenómeno humano (op. cit. pp. 266-270).

2. EDOUARD LE ROY (1870-1950)

Amigo de Teilhard, Edouard Le Roy admite estar de acuerdo con él tan a menudo que utiliza exactamente las mismas frases. En su obra la exigencia idealista et L'Exigence idéaliste et le fait de l'évolution Bovin 1928 (1927), aparece por primera vez, por escrito, el termino Noosfera.  La define así: “esfera de la reflexión, de la invención responsable y libre, del pensamiento propiamente dicho, en breve, la esfera del espíritu (p. 26). Requiere que la Noosfera no sea una parte de la Biosfera, pero sí su homóloga. Las dos esferas se compenetran, pero la primera es una transfiguración de la segunda. Sostiene que esta idea es polémica con aquellos que no ven en la humanidad un peldaño evolutivo radicalmente nuevo. Como Teilhard, considera que los instrumentos tecnológicos inventados y usados por el Hombre son equivalentes a la aparición de un nuevo órgano en la línea de la transformación biológica.

Le Roy hace hincapié en los aspectos que se tomarán y puesto de manifiesto por otros, sobre el concepto de biosfera y sus relaciones con la Noosfera. Define la primera como un vasto sistema de complejidad interdependiente, como un organismo vivo de orden superior que da a la tierra su propia individualidad. En tal organismo viviente, representado a menudo con la imagen de un árbol, la Humanidad todavía no conoce su “rama” particular. Si se prefiere una analogía de tipo hidromecánico: imagine que la Biosfera se abre gradualmente en fuentes más numerosas, tanto, que ellas confluyen en una única capa que recorre toda la Tierra: es la noosfera que mana de la biosfera.

Le Roy, ve las relaciones entre la Noosfera y Biosfera (que otros ven con alarmismo)  tendientes a diferenciarse en el sentido de que la primera se dirige hacia un orden de vida superior, más espiritual, se enriquecerá siempre de más conciencia, de libertad pura y tenderá por conspiración general de sus elementos a un punto de máxima perfección que le permitirá distinguirse de la Biosfera, así como la mariposa pierde su capullo.

3. VLADIMIR I. VERNADSKY (1863-1945)

Fue un pionero de la bio-geo-química y apuntó desde ésta óptica lo que él considera de la Biosfera y la Noosfera. La posición de Vernadsky sobre la unidad de la Naturaleza es fundamental para comprender su pensamiento así como su postura en el resguardo de la ciencia, Ha sido el primero en desarrollar completamente el concepto de Biosfera (en 1926), así que puede ser considerado un precursor del problema del cambio climático y de la hipótesis Gaia. Ya en los años 20s pregonaba que la vida era un monolito, esto es, un sistema que subsiste y se desarrolla según leyes propias.

El Hombre, además de haber ocupado el planeta entero, siempre ha influenciado la biosfera aislándose de los otros organismos vivientes, y lo ha hecho como Homo Faber y como Homo Sapiens, y su impacto sobre la vida del planeta ha sido muy negativo, por eso las consecuencias geológicas y químicas a nivel planetario.

Usa el termino noosfera en su trabajo de 1937-1938, El pensamiento científico como fenómeno planetario (Naučnaja mycl’ kak javlenie), que sería publicado póstumamente en cuanto que la censura soviética aseguraba que contenía una interpretación demasiado libre de la filosofía marxista-leninista. Esto no es sorprendente, porque Vernadsky  sostiene que la humanidad siendo parte de la naturaleza, debe someterse a sus leyes: que la ciencia no es sierva de la clase dominante sino una fuerza productiva; que el desarrollo  de la noosfera debe estar gobernado por cierta precisa concepción. [13]

En 1944 – cuando la guerra se tornó a favor de la URSS – se le permitió publicar el breve artículo Algunas palabras sobre la noosfera,[14]  en el cual afirma que por primera vez en la historia del género humano los  intereses de las masas por un lado,  y el libre pensamiento de los individuos por el otro, determinan el curso de la vida del género humano. El género humano como un todo único se está volviendo una poderosa fuerza geológica…y es un hecho importante que el ideal de nuestra democracia vaya al unísono con el proceso geológico de las fuerzas naturales, con las leyes de la naturaleza…Podemos por tanto esperar nuestro futuro con confianza. Esto está en nuestras manos. No lo dejemos escapar. Es en este mismo artículo que Vernadsky recuerda haber formulado el término “noosfera” en París, durante su conferencia en la Sorbona en 1922-1923; escribe: el matemático francés Le Roy, un filósofo bergsoniano…introdujo en 1927, durante su conferencia en el Colegio de Francia, en París, el concepto de Noosfera…y dejó en evidencia que había llegado a tal idea en colaboración con  su amigo Teilhard de Chardin, un gran geólogo y paleontólogo que ahora trabaja en China.

Sin embargo, Vernadsky da al término Noosfera un significado completamente distinto al original de Teilhard y Le Roy, porque piensa que es asunto exclusivamente de la potencialidad humana de la razón y la ciencia. Su optimismo (mas allá de lo político-social, como se ha visto) se basa en la capacidad del hombre de saber co-evolucionar con la Biosfera. Con tal fin propone que el ser humano no debe ser guiado por la filosofía y la religión, sino por la visión científica de las cosas, mediante la cual se puede ver de modo totalmente conciente la interdependencia con el mundo circundante.

En suma, la ciencia es un fenómeno natural, y un medio que el Hombre tiene a su disposición por propia adaptación y no puede no funcionar.

Para Vernadsky, la Noosfera es la esfera de la Razón hacia la cual es directa la evolución de la Biosfera: La formación de la noosfera a partir de la biosfera es un fenómeno natural, en sí  el más profundo e influyente de la historia humana; el saber científico es la energía motriz de la Noosfera.

Vernadsky interpreta la evolución de nuestro planeta como un único proceso cósmico, geológico, biológico y antropológico; la Noosfera, gobernada por las ciencias naturales,  permite la coexistencia del racionalismo científico con la teoría evolucionista. Él toca ciertamente una cuestión singular, que recuerda el problema teilhardiano de relacionar científicamente las dos energías, “radial” y “tangencial”: Que nos enfrenta  –dice Teilhard – a un nuevo enigma. Si el pensamiento no es una forma de energía, ¿Como puede modificar los procesos materiales? Esta es una cuestión que hasta ahora no está científicamente resuelta…Como justamente dice Goethe – que era no tanto un poeta sino un gran científico –en la ciencia podemos saber sólo cómo suceden las cosas pero no porqué y por qué motivo.[15]

4. PAVEL FLORENSKY (1882-1937)

Este gran científico y sacerdote ortodoxo, tiene una visión del mundo que en cierto modo complementa la de Teilhard de Chardin,[16]  e intervino en el tema escribiendo a Vernadsky de este modo: …De mí parte deseo expresar una idea que necesita de una argumentación concreta y que presenta directamente  un principio heurístico.  Se trata de advertir la idea relativa a la existencia en la biosfera o posiblemente ‘de la’ Biosfera, de aquello que podría llamarse pneumatosfera, protectora de la existencia de una materia especial,  relacionada con la circulación de la cultura, o más precisamente con la circulación del espíritu. La irreductivilidad de esta circulación a aquella general de la vida, difícilmente puede estar sujeta a duda. Pero faltan muchos datos, la verdad es que el tema no está lo suficientemente formalizado, hay indicios de una especial persistencia de las formas materiales elaboradas por el espíritu, por ejemplo, el objeto del arte. Esto induce a hipotetizar la existencia de una esfera especial en el cosmos, correlativa a la de la materia. En nuestro tiempo es prematuro hablar de una pneumatosfera como objeto de estudio; de manera similar, ni siquiera ponerla por escrito. Ante la imposibilidad de hablarlo personalmente tuve la idea de hacerlo por carta.
Con estima, Pavel Florensky – 21. 9. 1929.[17]

Para apreciar plenamente estas pocas líneas se debe tener en cuenta la posición de  Florensky en el resguardo de la ciencia y el racionalismo. No obstante su extraordinaria preparación científica considera que la ciencia ofrece sólo una representación simbólica que reenvía al misterio: la razón descubre un límite en el eslabón de la cadena que ha creado…descubre la falsedad del solitario eslabón en cuanto tal, cuando viene montado en su exclusividad.[18]  La verdad última le está siempre más allá y está iluminada por la luz divina. Sin embargo, la ciencia observa las cosas analíticamente, mientras Florensky recoge en ella la forma[19].

Es muy importante su tentativa de demostrar a  Vernadsky  que muchos objetos materiales no son en realidad materia, sino más bien productos del espíritu; Así se forma una “esfera” especial, la más preciosa, de ella se podría hablar si la amenaza de la censura Bolchevique no la hubiese desaconsejado.[20] Ya que es producto del pensamiento humano y tiene un carácter altamente espiritual, el “noos” podría ser sustituido por “pneuma”; y sin duda el término “Espiritósfera” sería  de nivel todavía superior al de “Noosfera”.

En síntesis, la moderada intervención de Florensky representa históricamente la primera respuesta de un cristiano ortodoxo a la visión científico-materialista de Vernadsky.[21]

Otro aspecto que nos interesa es su convicción acerca de la humanidad, que él concibió como un todo integrado, no sólo en el espacio sino también en el tiempo.[22]

5. NIKITA N. MOISEEV (1917-2000)

Pocos son los biógrafos que han captado la orientación filosófica de este famoso científico: trabajó su modelo matemático para monitorizar la dinámica de la Biosfera y  calculó las posibles consecuencias de una guerra nuclear (Notas de 1983), como “invierno nuclear” o “noche nuclear”. De 1993 al 2000 fue el primer Presidente de la Universidad Internacional Eco-Política. Su posición se asemeja claramente a  la de  Vernadsky por lo cual, como hemos visto, el progreso debe ser guiado por la razón y el saber científico, mas de manera diferente a él, sostiene que la co-evolución de la Biosfera-Noosfera no es un proceso espontáneo, que pueda ser abandonado a sí mismo. En efecto, la naturaleza existe independientemente del Hombre y sigue sus propias leyes; En el siglo XX hemos descubierto diversos índices de la fragilidad de la Biosfera y el Hombre ha alcanzado la posibilidad de decretar el fin del mundo con sus propios instrumentos de muerte. El destino de la humanidad está ligado al destino de la naturaleza y el destino de la Biosfera está ligado al comportamiento del Hombre. El principal problema de la Noosfera  es la contaminación atmosférica y de los mares, la sobrepoblación y el cambio climático, pero no sólo esto.

Moiseev, como lo hizo anteriormente  Vernadsky, sostiene que la enseñanza dogmática de la religión distorsiona la representación del mundo circundante, cambia las escalas de los valores y consecuentemente el comportamiento de la persona.[23]

Ataca por ejemplo al famoso filósofo ortodoxo N. Berdjaev por haber sostenido que “el Reino de Dios sobre la Tierra no puede existir” y que “la  superación de la tragedia de la historia puede realizarse solamente en el ámbito del cristianismo”. Y poco después añade: poco más o menos en esos mismos años otro  filósofo cristiano, Teilhard de Chardin, ha hablado de la inevitable unión de todas las razas en una humanidad unida y de su  unión con la naturaleza y con Dios. Él pensó que tal unión sería la meta de la historia, y su fin”.

En síntesis, para Moiseev, la Noosfera, de acuerdo con la “ciencia del género humano” (la cual implica la convergencia operativa de varias disciplinas científicas), debe positivamente resolver los problemas relativos a la supervivencia de la Biosfera y de la Humanidad.

6. OTROS

La literatura referente a la Noosfera es extremadamente rica y, a veces engañosa. El término es usado, junto con su adjetivo “noosférico”, para hablar de la iniciativa (o la utopía) planetaria, la experiencia esotérica,  la filosofía de tipo New Age. El mayor fervor se registra en Rusia, que por tradición es portadora de la gran visión universalista (cfr. cosmismo). En este estudio se consideran sólo las opiniones que sirven para construir una bien definida y totalmente comprensiva concepción de la Noosfera. Y las que contribuyen al pensamiento presentado en estos párrafos son menos elaborados que sus precedentes, pero dan algunas luces al complejo fenómeno de la Noosfera.

TEODOSIUS DOBZHANSKY (1900-1975)

Junto a Simpson e Mayr, puso al día el darwinismo con la “teoría sintética de la evolución”, llamada también neodarwinismo. Dobzhansky estima en gran medida a Teilhard de Chardin, de quien admira la síntesis armoniosa de cristianismo y evolución; comparte también su idea de una co-evolución biológica y social. Advierte continuamente el peligro para el hombre de no saber conformar la  noogénesis mediante el amor. De no ser así, “El género humano se convertirá en cenizas de conciencias  independientes y disociadas”.[24]

ROBERT MULLER

Este alto funcionario de la ONU, que en el año 1983 organizó un “Colloquium” sobre Teilhard de Chardin,[25] piensa  que las Naciones Unidas son un cuerpo noosférico,  mas exactamente un cerebro colectivo que expresa una preocupación planetaria, una representación universal que emerge como entidad cooperativa.

La decisión política, económica, social, – de llegar a ese nivel representa la voluntad de un cerebro colectivo.

MARSHALL MC LUHAN (1911-1980)

Los descubrimientos electrónicos han creado una condición de simultaneidad en todos los eventos humanos, como si el espacio se hubiese vuelto como una villa global.[26]  La interdependencia electrónica nos permite  vivir  al mismo tiempo en múltiples mundos y culturas. La amplificación y la prolongación de nuestros sentidos tienden a formar un cerebro tecnológico a través del mundo. Una situación que da miedo. En efecto, el pavor es una constante en cualquier sociedad oral, en donde todo evento involucra a todos los contemporáneos.

GREGORY STOCK

Este biofísico sostiene que se está formando un superorganismo constituido por la sutil película de la humanidad y de todas sus numerosísimas creaciones tecnológicas.[27] Esta entidad se monitoriza a sí misma y responde a su  propia exigencia, pero esto no significa que sea autoconsciente sino que opera como si fuera un sistema nervioso. La red de las relaciones científicas, políticas y comerciales funcionan aproximadamente como un cerebro que dispone de una memoria global, y que sólo podría desarrollarse adquiriendo una conciencia planetaria.

PETER RUSSELL

En su famoso libro,[28] Russell ha comparado la evolución del cerebro en el embrión humano al nacimiento de un cerebro global. En las primeras semanas hay un fuerte aumento numérico de neuronas (así como ha habido un fuerte aumento de la población mundial en los últimos dos siglos) y después entre ellas se realiza la conexión sináptica (similar a las ligas entre los habitantes de la Tierra). Proporcionalmente al aumento de velocidad de las interacciones y de su número alrededor de la Tierra, también aumenta la complejidad del sistema entero.

GIUSEPPE O. LONGO

La tecnología de la información está creando un cerebro global o por lo menos un sistema nervioso planetario. La tecnología no es pues un fenómeno privado de consecuencias: El Homo sapiens que  depende de la  tecnología se ha vuelto Homo technologicus, como una especie de simbionte.[29] Esta nueva figura está sometida a un nuevo tipo de evolución en un ambiente no sólo natural sino también artificial, caracterizado por la virtualidad. Estos simbiontes están ligados en una red, formando una suerte de criatura planetaria, la cual podría dar cauce a un nuevo estado evolutivo de tipo supersocietario.

ALEKSANDR N. PAVLOV

Es profesor de ciencia geo-mineralógica en la Universidad de San Petesburgo y ha publicado muchos estudios sobre la Noosfera. El concepto más relevante a nuestro entender, es el siguiente: La Humanidad crea la Noosfera, pero ésta influye en la Humanidad mientras más crece. El hecho es intuitivamente comprensible, en cuanto la psique colectiva ejercita una “presión” que se refleja en todos los puntos de la Humanidad. Pavlov añade además la posibilidad que la psique colectiva forme un “campo de torsión” (de tipo magnético) de manera de orientar las mentes individuales.

Pavlov ha acuñado el término Geokiborg (http://www.russika.ru/ef.php?s=3525), que designa al sistema planetario hombre – computadora. Su interacción modifica la vida de cada hombre así como la de la Humanidad completa. Se está ya formando una nueva generación humana, “nueva” no por que suceda a la anterior, sino nueva en el sentido de  “distinta”,  completamente distinta porque no se podrá formar sin las computadoras. El término Geokiborg define la existencia de un organismo cibernético mixto, en parte humano y en parte artificial. Es un sistema único, único por las ligas internas y por su función. El Hombre crea computadoras y robots porque él afirma la vida biológica. Por lo que parece, según Pavlov, este es el curso natural de los eventos.

IV. VALORACIÓN GENERAL

a. Determinación temporal de la Noosfera

En el conjunto de la reflexión puesta en examen, la Noosfera, siendo un fenómeno en devenir no está bien situada temporalmente. Debemos poder distinguir tres estados de desarrollo de la Noosfera: el origen (No), el presente (Np) y el final (Nf ).

El No puede tener su inicio con el Homo sapiens (o antes, tal vez); De cualquier modo de cuando los primeros seres humanos comenzaron a tejer, ellos iniciaron las primeras relaciones. Esto, con el aumento de la población ha envuelto al planeta en el arco de los milenios y las relaciones han venido a ser más aceleradas con respecto al medio de comunicación usado. El fenómeno noosférico a consistido (y ahora consiste) en el encuentro en la interfecundación y  en la memorización de ideas y de experiencias de las cuales emergen nuevas ideas y experiencias, y así ilimitadamente. Las consecuencias generales son principalmente el aumento del saber (de la “conciencia”) y la formación de grupos socio–culturales que comparten similares concepciones de la vida (noo-subsistemas).

El aumento del conocimiento provoca el mejoramiento de los medios de comunicación, lo cual a su vez acelera el crecimiento de la conciencia: un proceso circular bien descrito por Teilhard.

La Np añade a las características anteriormente descritas, la instantaneidad de las comunicaciones electrónicas y el almacenamiento de la memoria colectiva en un ilimitado ciberespacio, esto es, en la realidad virtual de Internet. Esta memoria colectiva en un espacio virtual  es mencionada sólo por Gregory Stock (p. 9).

Como habíamos visto, estos pensadores son de la opinión que en un tiempo futuro, no importa cuan lejano, la Noosfera final (Nf) se volverá un “cerebro de cerebros”, un “cerebro planetario”  (¡no confundir con un gobierno mundial de tipo autoritario!).

Esta idea, llevada a fondo, implica la adquisición de una capacidad decisional centralizada, de una voluntad expresa de un único centro de conciencia universal, ésta es hoy por hoy la más posible representación. En consecuencia, la visión de Le Roy y  Teilhard sobre Nf no puede entrar en una definición que todos podamos aceptar.

Estimamos útil que el estudio científico de la Noosfera se concentre en la dinámica de la complejificación de Np, dejando a la filosofía y a la metafísica la especulación sobre Nf.

b. La estructura física de la Noosfera

En concordancia con lo visto sobre la importancia de los medios técnicos de comunicación se llega hasta el punto en que algunos hacen coincidir la Noosfera con ellos, particularmente con Internet. Pero los medios de comunicación son solamente la componente física de la Noosfera, como el cerebro del Hombre es el instrumento de base para sus actividades mentales. Y, de acuerdo con Peter Russell, el proceso de formación del “cerebro” colectivo está todavía en los inicios y que su desarrollo futuro depende de la extensión territorial de los medios de comunicación, del incremento de los centros de unión y de innovaciones tecnológicas inimaginables. En la Carta de Okinawa (cfr. http://www.g8.utoronto.ca/summit/2000okinawa/gis.htm) se reconoce que la tecnología de la información y de la comunicación (ICT) ha tenido una enorme incidencia sobre el desarrollo general y que la carencia en este sector representa un peligro de marginación social, económico y cultural.

c. El contenido “mental” de la Noosfera

Hasta este punto parece muy simplista decir que la Noosfera es la envoltura pensante de la Biosfera. No es equivocado pero sí muy reductivo.

Es útil tener presente, para mayor claridad, la teoría de los tres mundos de Popper, que define Mundo 1 el conjunto de las cosas físicas, Mundo 2 la interioridad de cada individuo con  su bagaje de saber y de experiencia, Mundo 3 El conjunto de la concepción de las obras humanas.

Pues bien, el Mundo 3 corresponde a la misma Noosfera, en la medida en cuyos productos de las mentes individuales se revierten en el patrimonio colectivo. Nos parece absurdo que los Mundos 2 estuvieran del todo aislados uno del otro, siendo así,  la Noosfera no existiría enteramente. Esta es una unidad compleja en cuanto los productos individuales están en grado de interactuar, haciendo así posible la emergencia de novedades impredecibles.

Debemos precisar que en el Mundo 3 confluyen no sólo los productos del pensamiento, sino todo lo que caracteriza al Hombre: sus valores, sus esperanzas y sus miedos… Podemos decir que en la Noosfera se difunde no sólo las ideas, sino también los sentimientos y las emociones.

Estas consideraciones conducen a desdoblar la indagación sobre la Noosfera en dos direcciones opuestas:

1) Por un lado se trata de determinar en cual ámbito y hasta que punto la red de las interacciones noosféricas son aptas de estar en vías de realizarse, 2) Por el otro lado, es importante entender cuáles son los obstáculos que encuentra en su desarrollo.

La Noosfera está dividida en diferentes sub-sistemas interconectados. Por ejemplo, el subsistema de la comunidad científica mundial es ciertamente más “noosférico” que el subsistema lingüístico, que Lotman ha definido semiosfera.[30] Un análisis más profundo llegaría a definir el grado de unidad “noosférica”, y relacionados con los impedimentos que existen en cada disciplina; tal vez nos encontramos, por ejemplo, que los físicos y matemáticos son un  subsistema “noosférico” mayor que el formado por los psicoanalistas y los historiadores, etc. en resumen, las redes de la  noosfera son  sub-sistemas múltiples y complejos que interactúan en un sistema complejo mayor, la noosfera.

En la composición "mental" de la noosfera es notable lo realizado recientemente por el salto de la memoria colectiva que constituye el Mundo 3. Anteriormente, estaba "fija" en la prensa, en las bibliotecas y en la tradición oral, pero los espacios virtuales y las comunicaciones electrónicas han hecho posible, dentro de ciertos límites, la ubicación de la memoria colectiva en un ámbito (en teoría) accesible a todos con inmediatez. Por otra parte, esta memoria, como en el cerebro humano, tiene la incipiente característica de poder ser remodelada. [31]

d. La “dirección” de la Noosfera

Admitiendo que la realización de la noosfera es la extensión de la evolución biológica (Teilhard), esto significa que la adopción de las hipótesis más favorables en todos los eventos aparentemente al azar siguen una ruta de acceso preferencial de desarrollo.

Sin embargo, Teilhard considera que la formación de la noosfera no puede ser simplemente pasiva e instintiva. Pero espera de nosotros una cooperación inmediata y activa, un hecho que dé un vigoroso impulso a la convicción y la esperanza…. La solución de los graves problemas creados por el hombre a la biosfera es urgente y no puede ser dejado al azar, porque la evolución no espera. [32]

Suponiendo que la formación de la noosfera sea un evento social en sí mismo, carece de las tendencias naturales de las unidades internas para el proceso evolutivo, se hace más difícil la convergencia de ideas y la perspectiva más probable sería la ventilada  por Dobzhansky, que todos se pueden disolver en un montón de conciencia disociada.

A. Pavolv destacó, sin embargo, que la noosfera no es un producto inerte simple del Hombre, si no que a su vez, ejerce una influencia reflejo de la humanidad en general.

Sin embargo, es necesario que la Noosfera (expresión de la Humanidad), encuentre y siga una dirección que permita su "co-evolución" con la biosfera, como se propone en Vernadsky y Moiseev.

Muchos pensadores, a primera vista, creen que está naciendo una especie de cerebro de cerebros, pero ninguno de ellos ha dicho que, además está equipado con memoria.  También este cerebro debe saber valorar y decidir, es decir, debe tener un Centro de Control, y una Voluntad centralizado. La dirección de la Noosfera debería ser establecida y regulada por este Centro, donde converge la voluntad de todos.

Con tal propósito, Robert Muller ha tocado un aspecto esencial para el desarrollo de la Noosfera: la voluntad política del Estado, democráticamente expresada  por la ONU. Aunque este organismo no funciona como debiera, en él descansa la única posible sede para un concreto “gobierno del mundo”.

Es riesgoso confiar en el lento proceso de auto-organización de la Noosfera, porque se pueden desarrollar en el ínterin, situaciones catastróficas para la humanidad. Moiseev ve la clave para resolver esto en un racionamiento universal en una Razón Colectiva que sólo la ciencia puede ofrecer y garantizar. [33] A pesar de la importancia del análisis y las soluciones propuestas en los ambientes científicos, hay que señalar que no existe un centro de toma de decisiones científico mundial; admitió que su  existencia, exigiría una decisión política correspondiente a un Centro de toma de decisiones, que acabamos de quejaron de que falta. Esta combinación de poder (científico y político) era una de las expectativas de Vernadsky, cuando la Revolución bolchevique alimentaba la utopía de una "dictadura del proletariado" en el mundo. ¡Pero ahora no sé si pueda asegurarse que nazca otra fantasma dictadura planetaria!

De todas formas, es arriesgado afirmar que la ciencia y la tecnología, tengan sólo ellas un papel "salvifico". Basta considerar la contribución fundamental que hacen a la construcción de armas de destrucción en masa cada vez más sofisticadas y su sometimiento frecuente a las fuerzas del mercado.

El gran poder económico-financiero influencia no sólo la  investigación científica sino a menudo esta investigación esta inspirada por las políticas agresivas destinadas a controlar las zonas geográficas ricas en recursos energéticos y a retrasar la aplicación de las medidas esenciales para la vida en el planeta (cfr. el Protocolo de Kyoto)[34].

Parece estar muy lejos la posibilidad de que los distintos Estados deleguen parte de su poder a un gobierno mundial, debido a muchos factores que trabajan en dirección opuesta (nacionales y grupos de presión). Sin embargo, algo cambia lentamente de una manera positiva porque en la Noosfera se amplía, se intensifica y se está ganando una mayor interdependencia de todo género que aproxima a los grupos humanos. Teilhard escribió (¡en 1947!): …Cuando yo quiero tranquilizarme por la suerte de nuestro destino de mañana… mis ojos instintivamente ven  la parte de las  instituciones y los grupos siempre más numerosos… [35]

El diálogo inter-religioso, el ecumenismo, está orientado en este sentido; la religión  inspira finalmente una ética mundial, que a cada momento se desmorona, porque no debería ser soltado el terror de catástrofes planetarias e inspirar políticas correctivas, sino la idea noble de exaltar un auténtico progreso humano.[36] Las reglas éticas se vuelven condición de supervivencia, como sostiene Teilhard de Chardin.

V . DEFINICIÓN DE NOOSFERA

Obligado a relacionar todo y contribuir al pensamiento anteriormente analizado, la Noosfera puede ser definida del siguiente modo:

«La Noosfera es el conjunto de las actividades intelectuales y espirituales expresadas por la Humanidad. Estas se han acumulado en el transcurso del tiempo y están entrando de continuo en una memoria colectiva que ocupa hoy en día un espacio virtual ilimitado.

La Noosfera emerge de la Biosfera, la envuelve de manera siempre más  consistente y la condiciona totalmente, incluido el género humano, en sentido positivo o negativo. En el campo informacional noosférico que envuelve al planeta, interactúan también las emociones colectivas vividas por la Humanidad.

La Noosfera se apoya en una estructura física, constituida por los medios de comunicación de todo tipo que hacen posible la instantaneidad de las interacciones humanas.

En la Noosfera se refleja no sólo la Humanidad que adquiere siempre más conciencia de sí misma, sino la formación en un futuro lejano de un posible Centro decisional y de Reflexión colectiva.

La Humanidad debe co-evolucionar armónicamente con la Biosfera por medio de la Noosfera».

M.C. Escher – “Lazos de unión” (litografía de 1956)


NOTAS

[1] Cfr. TEILHARD DE CHARDIN, Verso la convergenza,il Segno dei Gabrielli, Verona 2004, pp. 246-249 e 264-266

[2] Aquí la frase en la cual queda inscrito: “Si no renunciamos a incluir al Hombre en la  historia general de la unidad terrestre sin mutilarlo, y sin deorganizar esta unidad, hay que situarlo por encima de ella, sin, no obstante, desarraigarlo de ella. Y esto nos lleva, de una u otra manera, a idear, por encima de la biósfera animal, una esfera humana, la esfera de la reflexión, de la invención conciente, de la unión sentida de las almas (la Noosfera, si se quiere),y a concebir, en el origen de esta nueva entidad, un fenómeno de transformación especial que afecta la vida ya preexistente: La Hominización.”

 Cfr .P.TEILHARD DE CHARDIN, La visión del pasado, Taurus Ediciones, Madrid 1966, p. 85

[3] Cfr. La nostalgia del fronte, in La vita cosmica, il Saggiatore, Milano 1971.

[4] Cfr. La Grande Monade, ibidem.

[5] CALUDE CUÉNOT, L’evoluzione di Teilhard de Chardin, Feltrinelli, Milano 1962, p. 91.

[6]  Por el concepto de energía “tangencial” y “radial”, cfr. P. TEILHARD DE CHARDIN, El fenómeno human, Queriniana 1995, pp. 59-60 oppure ARCIDIACONO, Sintropia ed energia radiale, nell’Archivio di questo sito.

[7] Cfr. lo studio di R. BAUTIER, L’internet comme cerveau mondial, nell’Archivio di questo sito.

[8]  P. TEILHARD DE CHARDIN, L’apparizione dell’uomo, il Saggiatore, Milano 1979, p. 288.

[9]  P. TEILHARD DE CHARDIN, L’avvenire dell’uomo, il Saggiatore, Milano 1972, pp.205-206.

[10]  P. TEILHARD DE CHARDIN, La Place de l’Homme dans la Nature, éd. du Seuil, Paris 1965, p. 117.

[11] P. TEILHARD DE CHARDIN, Il fenomeno umano, op. cit, p. 234.

[12]  P. TEILHARD DE CHARDIN, L’avvenire dell’uomo, op. cit., p. 190.

[13] Cfr. http://feod.org/a008.htm Un sito importante è

 http://www.tstu.ru/win/kultur/nauka/vernad/vertitul.htm

[14]  В.И.Вернадский, НЕСКОЛЬКО СЛОВ О НООСФЕРЕ [Alcune parole sulla Noosfera]. Cfr. Философские мысли натуралиста. М.: Наука, 1988. С.502-511 e http://solnce.org/index/0-89

[15] Cfr. http://feod.org/a008.htm

[16] F. MANTOVANI, Pierre Teilhard de Chardin et Pavel Florenskij, in “Choisir”, n° 544 – Avril 2005.

[17]  Переписка В.И. Вернадского и П.А.Флоренского, “Новый мир”1989, № 2.

[18]  P. FLORENSKIJ, Amleto, Bompiani, Milano 2004, p. 10.

[19]  P. FLORENSKIJ, Ai miei figli, Mondatori, Milano, 2003, p. 110.

[20]  Fu poi internato nel gulag delle isole Solovki e infine fucilato nel 1937. Le lettere che dal gulag lui scrisse alla

moglie e ai figli sono raccolte nel volume P. FLORENSKIJ, Non dimenticatemi, Mondatori, Milano 2000.

[21] Н.Н. Моисеев, "Экология и жизнь", (4, 1999); cfr. http://www.mnepu.ru/go.php?n=54&aa1=81&aa2=1

[22]  P. FLORENSKIJ, Non dimenticatemi, op. cit. p.372.

[23]  Н.Н. Моисеев, "Экология и жизнь", (4, 1999) http://www.mnepu.ru/go.php?n=54&aa1=81&aa2=1

[24] T.G. DOBZHANSKIJ, The Biology of Ultimate Concern, New American Library, New York 1967.

[25] Cfr. “Humanity’s Quest for Unity – A United Nations Teilhard Colloquium”, Mirananda-Wassenaar, 1985.

[26]  M. McLUHAN, The Gutemberg Galaxy, University of Toronto Press, 1962.

[27] G. STOCK, Metaman, Simon & Schuster, New York 1993.

[28] The Global Brain Awakens, Paolo Alto, California, 1995.

[29] 29 G. O. LONGO, Il simbionte. Prove di umanità futura, Meltemi, Roma 2003. Il prof. Giuseppe O. Longo è docente di Teoria dell'informazione presso l'Università di Trieste. È autore dello scritto Tecnoscienza e globalizzazione,

http://www.biosferanoosfera.it/scritti/TECNOSCIENZA%20%20E%20GLOBALIZZAZIONE.pdf nell’Archivio di questo sito.

[30]  Jurij Michajlovič Lotman, La Semiosfera, Marsilio, Venezia 1985. Cfr. Anche V.Lozovskiy, Towards the Semiotics of Noosphere, in http://www.foibg.com/ijita/vol10/ijita10-1-p05.pdf

[31] Cfr. nell’Archivio di questo sito A. SPADARO, Wiki-Utopie e limiti di una forma di ‘intelligenza collettiva’

[32]  P. TEILHARD DE CHARDIN, Verso la convergenza, il Segno dei Gabrielli, Verona 2004, 246.

[33] Н.Н. Моисеев, "Экология и жизнь", (4, 1999) cfr. http://www.mnepu.ru/go.php?n=54&aa1=81&aa2=1

[34] http://www2.minambiente.it/Sito/settori_azione/pia/docs/protocollo_kyoto_it.PDF

[35] P. TEILHARD DE CHARDIN, L’avvenire dell’uomo, il Saggiatore, Milano 1972, p. 238.

[36] Cfr. F. Mantovani, Il progresso umano”, nell’Archivio di questo sito.

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