¿La persona es la clave interpretativa de toda la realidad?

José Luis Vázquez Borau

06.03.18

La humanidad no representa una colección de individuos yuxtapuestos y cerrados sobre sí mismos, sino una agrupación de personas entre las que existen fuerzas naturales de cohesión y de personalización mediante el conocimiento y el amor. Teilhard de Chardin afirma: "Sea cual fuere el dominio que consideremos, que se trate de las células de un cuerpo, de los miembros de una sociedad o de los elementos de una síntesis espiritual, la Unión diferencia. Las partes se perfeccionan y culminan en un conjunto organizado"… "Al confluir, siguiendo la línea de sus propios centros, los granos de conciencia no tienden en modo alguno a perder sus contornos y a mezclarse. Por el contrario, acentúan la profundidad y la incomunicabilidad de su propio ego. Cuanto más, en su conjunto total, llegan a ser Otro, más se hallan ser ellos mismos”… “La meta de nosotros mismos, el colmo de nuestra originalidad, no es, pues, nuestra individualidad, es nuestra persona; y ésta, por la estructura misma evolutiva del mundo, no podemos hallarla más que por la unión”… “Solo el amor, por la misma razón de ser el único que debe tomar y reunir a todos los seres por el fondo de sí mismos, es capaz, y esto es un hecho de la cotidiana experiencia, de dar plenitud a los seres, como tales, al unirlos” (Fenómeno Humano, Taurus , Madrid 1965, 314, 316, 318). El universo no es un lugar convulso sin sentido, sino un estado de génesis en el que el conjunto de los fenómenos se desarrolla en el tiempo según una dirección determinada, siguiendo una evolución sujeta a unas leyes que determinan su sentido y su fin. Así, cada elemento, conservando su propia individualidad, contribuye al funcionamiento del conjunto, siendo la unidad así constituida la que tiene verdadero valor y no los elementos que la integran. Y la misma evolución biológica modifica su figura convergiendo hacia una unidad personal y trascendente, cima de la unificación y de la personalización. La espontaneidad se desarrolla y crece organizándose. Finalmente reflexiona sobre sí misma y emerge en lo personal, siendo la persona la clave interpretativa de toda la realidad. Y cuando la evolución alcance el nivel de la plena reflexión será la era de la socialización humana.

 

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