La ciencia como deber moral. Según P. Teilhard de Chardin

Dr.Raymond Colle

“Saber más para ser más”

(“La Energía Humana”, p.178)

1. INTRODUCCION

1.1. Teilhard de Chardin

Pierre Teilhard de Chardin fue un sacerdote jesuita especialista en paleontología, nacido en Francia y fallecido en Estados Unidos . Pero no se limitó a investigaciones paleontológicas sino que éstas le llevaron a una reflexión más profunda y amplia acerca del mundo y, sobretodo, de la evolución. Como se puede comprobar en la "Advertencia" de su principal obra, "El Fenómeno Humano", y como lo repite en otras obras y en varios artículos, Teilhard se consideraba eminentemente como científico en el sentido más amplio. Usó su formación y sus conocimientos científicos para formarse una visión del mundo. Una visión que no quería ser ni filosófica ni teológica, como se podría haber esperado de un sacerdote. El "sistema" que elaboró parte y se complementa únicamente sobre una base científica, sobre la experiencia, sobre lo que se puede constatar (estudio del fenómeno). Pero Teilhard no se contentó con constatar y señalar, elaboró hipótesis explicativas del interrelacionamiento de los fenómenos constatados y dedujo leyes. Así, su visión del pasado se transformó en una teoría completa de la Evolución, incluyendo el Porvenir de la Humanidad. Pero como él mismo lo expresó, recordando su punto de vista,

"Nos encontramos frente a un problema de la Naturaleza: descubrir, si es que existe, el sentido de la Evolución. Se trata de resolverlo sin dejar el terreno de los hechos científicos. Esto es lo que voy a intentar hacer. . ." (La Energía Humana, p.59. También en El Fenómeno Humano, p.29; La Activación de la Energía, p.99; etc.)

1.2. Historia del pensamiento científico

El aporte de Teilhard es evidentemente de gran significado para la historia del pensamiento científico. El mismo describió los grandes períodos de esta historia, aporte que nos será útil considerar aquí para ubicar mejor su pensamiento.

1.2.1. Esbozos de ciencia

"No soy un historiador de las ciencias. No me siento, pues, calificado especialmente para dar aquí una estimación competente y honda de la transformación que ha hecho pasar al hombre del juego al respeto y, posteriormente, al culto de la investigación. Sin embargo, no creo equivocarme mucho al reducir a tres las fases preliminares de este desarrollo: esoterismo, esteticismo, curiosidad, etapas que ha debido franquear la humanidad antes que se despertara a la mística moderna del descubrimiento". (La Energía Humana, pp.179-180).

Caracterizado por el pensamiento del antiguo Egipto, el esoterismo científico es un conocimiento del mundo que se mezcla todavía, .en su objeto, con la religión. Lo oculto y lo sagrado, los secretos de la materia, de la vida y del más-allá, se confunden en el misterioso saber de los sacerdotes-sabios.

Siglos después, el genio griego hacía surgir otro modo de considerar el mundo y de sondear sus secretos. El sentido del orden, de la observación y de la experiencia prepararon el enfoque moderno ulterior. Pero todavía se limitaba a la investigación de las leyes de armonía del cosmos, al goce estético más que a la conquista, a disfrutar del pasado y del presente más que a preparar el futuro. Por esto se puede hablar del período del esteticismo.

Este mismo esteticismo, redescubierto al fin de la Edad Media, junto con la influencia de siglos de cristianismo, orienta al pensamiento en un nuevo sentido. La comprensión griega del cosmos estallada bajo la influencia de los progresos de la óptica (especialmente) y de la fe en una realidad superior (moralmente). En este momento, la ciencia "deja de ser especulación para llamarse descubrimiento" (La Energía Humana, p.181). Es la gran época de la curiosidad científica.

1.2.2. Descubrimiento del tiempo

Junto con el cambio en la comprensión del espacio (astronomía), empezó también a evolucionar la comprensión de la historia. En el siglo XVII, empezó a desarrollarse la preocupación por el pasado, no sólo del hombre, sino de toda la naturaleza. En la misma época se constituían la física y la química, con los trabajos de Lavoisier y Papin, entre otros. La situación sociopolítica de Europa también sufría un cambio importante que iba a significar el despertar de la conciencia social.

"Así, gracias a la conjunción afortunada de los tres descubrimientos: descubrimiento de la sucesión gradual de las formas vivientes, destinada a culminar pronto en las teorías de la evolución; descubrimiento de las energías que preludian las conquistas modernas del espacio y del "éter"; descubrimiento del sentido humano, torpemente expresado en el despertar democrático de las masas; así se formó el hombre, en los albores del siglo XIX, la noción de una duración orgánica, abierta a todas las ambiciones del sociólogo, del ingeniero y del sabio".(La Energía Humana, p.185).

1.2.3. “Adoración” de la ciencia

Así nació la conciencia del progreso, y con ello la mística de la investigación, no sólo del saber por saber sino del saber para crear y para ser. Esta tarea humana fue percibida en forma tan honda, tan novedosa y tan fascinante que dio origen, en un primer momento, a una especie de adoración por la ciencia. Testigos de este gran entusiasmo son la "Enciclopedia" francesa (siglo XVIII), Augusto Comte, y otros pensadores o científicos del siglo XIX. De este entusiasmo surgió el mundo actual.

Sin embargo, nuestro mundo, nuestra comprensión de la ciencia, se diferencia bastante de la de los siglos XVIII y XIX. La "mística" de esta época, en efecto, se había perdido en el culto de la materia, por haberse dejado hipnotizar por los últimos descubrimientos. Estos descubrimientos eran el fruto del análisis científico que, en forma descendente, iban registrando la relación de los seres más complicados con los más sencillos que les precedieron en la evolución, y luego éstos con sus componentes materiales. O sea, todo parecía reducirse a la materia. Parecía que el secreto del Universo residía en el pasado y en los elementos más sencillos de la materia (átomos).

Esta ilusión creó, a fines del siglo pasado y a principios del presente, una verdadera "crisis intelectual y moral del Progreso". Con el tiempo y con la profundización de los conocimientos, el entusiasmo primitivo desapareció. En biología, física y sociología, se constató que, al avanzar, la materia se escapaba: el valor absoluto de los "componentes más sencillos" se alejaba siempre más debido a nuevos descubrimientos. El proceso de análisis y de descomposición se reveló un callejón sin salida en cuanto al propósito de descubrir el sentido del Universo. De allí surgió esta crisis; de allí surgió la pregunta de la validez o del peligro del desarrollo de la investigación.

Varias opciones eran posibles: retroceder ante los riesgos o asumirlos por puro deseo de satisfacer la curiosidad. Teilhard de Chardin llegó a plantear una tercera alternativa: una nueva Mística de la Ciencia, íntimamente ligada a la fe en el porvenir de la humanidad.

"El dinero y la fama… no justifican el sacrificio oscuro de una existencia individual y, todavía menos, el don espontáneo de una generación. Saber más para poder más, para ser más. La fuerza que arroja al hombre a alta mar no es el simple ardor de guardar lo que ya tiene. . . El hombre moderno ha puesto su esperanza en un destino ilimitado, más allá de sí mismo". (La Energía Humana, p.178).

2. LA CONCEPCION TELHARDIANA DE LA EVOLUCION

2.1. Las etapas evolutivas pasadas

La base de la evolución es la materia, que se caracteriza por la multiplicidad de los elementos que se unen debido a un poder inherente de interacción (energía de unión). Este poder tiene como consecuencia el crecimiento de la complejidad de lo que se va aglomerando, hasta llegar a un umbral donde se produce un enorme salto: la aparición de la vida.

La vida conlleva a su vez nuevas leyes relacionadas con la complejidad. Primero, la multiplicación de los individuos, para buscar los mejor adaptados al ambiente, “probando todo para encontrar todo”. Lo cual implica una segunda ley: la del ingenio, habilidad para combinar resultados. La vida, de este modo, construye sus mecanismos y los pone a prueba. Pero en ello aplica una tercera ley: la de la indiferencia frente a los individuos. Lo que importa es el conjunto y su porvenir, ya que de ello depende la evolución misma. De todo ello se puede deducir otra ley, de suma importancia para entender todo el proceso: no puede aparecer nada que no haya sido preparado con anticipación.

Y la acumulación de cambios selectivos conduce de este modo a un nuevo umbral: la aparición del hombre y el desarrollo de su complejidad cerebral, para pasar progresivamente de los prehomínidos al Homo Sapiens. El paso más significativo aquí es el de la reflexión, supremo éxito de la evolución.

“Entre el mundo animal y el mundo humano que le sucede, hay, dígase lo que se diga, no solamente una diferencia de grado, sino un cambio de orden (o, si se prefiere, cambio de estado). Por sus propiedades, por sus métodos inventivos, por su autonomía, la Noosfera* humana representa, con toda evidencia, una nueva envoltura, aparecida en la vieja Biosfera.” (La Activación de la Energía, p.301)

De todo ello concluye Teilhard que la relación entre complejidad y conciencia no es accidental, sino que subtiende todo el proceso, desde sus inicios.

2.2. El “exterior” y el “interior” de las cosas

En los procesos observados, el científico descubre que, conforme a las leyes de la física, toda unión se produce gracias al intercambio de energía. Pero en dicho proceso, siempre se pierde algo de energía: es la entropía, que va agotando las reservas de energía y lleva al mundo hacia su destrucción. Pero, dice Teilhard, éste es sólo un aspecto de la realidad, el “Exterior de las cosas”. Porque a medida que se forman las uniones y su complejidad aumenta se producen cambios cualitativos: la materia se transformó en vida y la vida dió paso a la conciencia. Esta nueva cualidad no habría podido surgir de no haber estado presente, desde un principio, aunque en una porción infinitesimal (e irreconocible), en los elementos físicos que se han ido agregando.

“Ningún espíritu existe ni podría existir por construcción, sin un múltiplo que le sea asociado, como ocurre con un centro sin su esfera o su circunferencia. No hay, concretamente, Materia y Espíritu, sini que existe solamente Materia convirtiéndose en Espíritu. No hay en el mundo ni Espíritu ni Materia: la trama del universo es el Espítu-Materia. Ninguna otra sustancia podría dar la molécula humana. “(La Activación de la Energía, pp.63-64)

Éste es el “Interior de las cosas”, a la cual corresponde una energía que no se desgasta, una “energía interna”, diferente de la energía física que es meramente externa, de carácter espiritual.

Así, la curva evolutiva crece hacia

“un punto crítico superior de reflexión planetaria, más allá del cual no podemos distinguir nada, pero más allá del cual podemos decir que, con otras dimensiones todavía irrepresentables, el Universo continúa. (…)

En primera aproximación, es perfectamente cierto que la Vida hace su aparición en el Universo como un simple efecto del juego de probabilidades. Y, sin embargo, en último extremo, se deduce que, observada en su forma “reflexiva”, la misma Vida, para poder funcionar, debe cobrar conciencia de que puede desviar en beneficio propio el juego de las probabilidades, sustrayéndose así a la Muerte hacia la cual la hubiera conducido un determinismo ciego.” (La Activación de la Energía, p.315)

Surge, por lo tanto, una nueva forma de evolución, de carácter reflexivo, caracterizada por la autodirección, la transmisión aditiva de lo adquirido (por la educación) y de convergencia (por la socialización). Si bien estos procederes ya estaban presentes, la novedad reside en que su aplicación depende ahora totalmente de la iniciativa humana.

2.3. El Porvenir

¿Hacia dónde apunta la evolución humana? Primero hacia la socialización y seguidamente hacia la personalización, es decir el perfeccionamiento de las conciencias. Pero no exclusivamente en términos individuales. La ley de complejidad creciente, aplicada a la conciencia, lleva a esparar el nacimiento y desarrollo de una super-conciencia y la llegada a un nuevo umbral, el del salto hacia una “ultra-hominización”.

Para el hombre-individuo, no hay escapatoria ante la fuerza de la energía externa: la muerte lo espera. Pero

“Los muertos, la Muerte, son y sólo son éstos, puntos críticos sembrados en la camino de la Unión.” (La Energía Humana, p.96).

En el “interior de las cosas”, el ser humano ha de conservar su personalidad (propia del mundo de la Energía Interna), accediendo a una esfera supra-humana de auto-conciencia. Y en esta esfera, toda la humanidad reunida seguirá con el proceso de unión hasta llegar a un punto que Teilhard llama el “Punto Omega”, el gran foco de convergencia de los espíritus humanos y, a través de ellos, de todo lo que existe. Si Omega ha de ser personal, será el Ser espiritual que el hombre acostumbra llamar “Dios”. (La Energía Humana, p.47)

3. LA EVOLUCION Y EL CONOCER

3.1. La Educación, continuación de un proceso biológico

La Evolución, en todos los seres vivientes, se caracteriza por su “aditividad”, o sea por la transmisión biológica -en la “herencia celular”- de lo adquirido:

"La vida se propaga añadiendo sin cesar a sí misma lo que va adquiriendo sucesivamente, como una memoria… Cada ser transmite al siguiente el ser que él ha recibido, no sólo diversificado, sino acentuado en determinada dirección…" (El Porvenir del Hombre, p.37).

En el hombre esta "aditividad" reviste también otro aspecto, que ya podemos ver presente en los animales:

"La educación: La transmisión, mediante el ejemplo de un gesto, y la reproducción del mismo por imitación." (El Porvenir del Hombre, p.38).

La educación aparece, pues, a primera vista, como algo exterior, superpuesto a la transmisión de la vida. Sin embargo, un estudio científico más profundo muestra que no es tan claro el límite entre la transmisión por vía biológica (caracteres inscritos en las células y transmitidos por ellas al reproducirse) y la transmisión por educación. En realidad éstos son sólo dos aspectos del mismo proceso.

"Lejos de ser en el viviente un fenómeno artificial, accidental y accesorio, la educación es nada menos que una de las formas esenciales y naturales de la actividad biológica." (El Porvenir del Hombre, p.41).

3.2. Educación y humanización

Por un esfuerzo de imaginación, suprimamos una tras otra las "capas" educativas que hicieron del hombre lo que es ahora. El resultado para su personalidad es de importancia: al final del proceso encontraríamos a un ser parecido al hombre pero que habría perdido parte del alma.

"Reconozcámoslo, pues; considerada en su estado y funcionamiento actuales, la Humanidad es inseparable orgánicamente de los acrecentamientos que ha lentamente acumulado y que propaga en ella la educación." (El Porvenir del Hombre, p.43).

La Evolución se orienta hacia el crecimiento de la conciencia universal. En esta orientación, la educación es un factor importante. Puede, incluso, ser considerada como una forma de la Evolución. A la persona, la educación debe permitirle "saber más", evidentemente. Pero no sólo "saber para saber', sino:

"Saber para poder…

Poder más para actuar más. . .

Actuar más para ser más. . ." (En Fenómeno Humano, p.277).

"SER MAS": tal es la ley, tanto del desarrollo de la persona como de toda la Evolución. El papel de la educación es, por lo tanto, ayudar al hombre a participar conscientemente en el proceso de la Evolución. El proceso individual de Educación,

"No es sino una réplica abreviada de un proceso mucho más vasto y mucho más lento: el que hace pasar el género humano entero de su período de infancia a la edad adulta.

Sostenida, ciertamente, para las personas-individuos, pero al mismo tiempo recubriendo su multitud sucesiva y modelándola hay una especie de personalidad humana general visiblemente en vías de formación sobre la tierra a través del tiempo. Pues bien, asegurar los continuos desarrollos de ésta, … tal parece ser, en el caso del Hombre, la función específica de la Educación." (El Porvenir del Hombre, p.45).

La educación está, pues, fundamentalmente orientada hacia el porvenir común de la Humanidad. Está al servicio de la Humanización y de la Ultrahumanización del género humano. Debe permitir a la persona llegar a su mayor perfección, preparándola a dar el paso de su propia "Ultra-humanización" mediante el abandono de sus limitaciones materiales y la unión (diferenciante) con otras conciencias, en el "Espíritu de la Tierra" y en el "Punta Omega".

4. LOS DEBERES DEL HOMBRE

4.1. Deberes generales del hombre

En lo referente a su propio cuerpo, le corresponde al Hombre dominar los fenómenos de "contraevolución" (enfermedades, etc.) y separar un tipo humano superior" (gracias a la investigación en ciencias biológicas y otras). En cuanto a la realidad que lo rodea, para ser fiel a la lógica de la Evolución, debe facilitar el aumento del radio de penetración, de acción y de unión propio a cada individuo, y al mismo tiempo hacer disponible una porción creciente de las actividades de cada uno (es decir, aumentar el tiempo libre gracias a la mecanización o la automatización de un número creciente de actividades y aprovecharlo). También debe preocuparse por asegurar una provisión creciente de energía material utilizable, asegurar la economía y el trabajo en base a una organización planetaria. Ya estamos en el límite de las posibilidades de progreso en base a esfuerzos solamente individuales.

En cuanto a lo espiritual, por fin, corresponde al Hombre el deber de desarrollar y adquirir nuevas facultades -entre otras sicológicas-, desarrollar sus potencias efectivas y, principalmente, el verdadero amor que proporciona a la Humanidad su Unidad creciente, su "alma común". ¡Modos más directos de percepción, de comunicación y de acción quedan por descubrir! Pero lo más importante aquí, es asegurar el gusto por la vida y la fe en el porvenir.

"¡Cuidado!…  Sobre montones de trigo, sobre montañas de uranio y de carbón, sobre océanos de petróleo, el Hombre dejará de unificarse, perecerá, si no vigila y alimenta, en primer término, la fuente de energía síquica que mantiene en él la pasión unanimizante de obrar y de saber, es decir, de crecer y de evolucionar" (La Activación de la Energía, p.163).

Aumentar el vigor de los temperamentos junto con inflamar el entusiasmo con el Ideal del Porvenir son. las tareas esenciales para la mantención del impulso vital. ¡Mantención que depende de nuestra responsabilidad, aun cuando tengamos el optimismo de creer en la invencible fuerza de atracción del Punto Omega!

4.2. La Moral de la Evolución

4.2.1. El Problema de la Acción

“A partir del Hombre, y en el Hombre, la Evolución ha tomado de sí misma una conciencia refleja. En adelante, puede reconocer, en cierta medida, su posición en el Mundo, escoger su dirección, rehusar su esfuerzo… Estas condiciones nuevas abren en la Tierra la inmensa cuestión del Deber y de sus modalidades. ¿Por qué actuar? ¿Y cómo actuar? El resto de este estudio no será, en suma, mas que un esbozo del Problema cósmico de la Acción" (La Energía Humana, p.31).

Nuestros destinos individuales están ligados a un destino universal.

"Repito, entonces, mi pregunta: "¿Qué vamos a hacer?" ¿Ir contra la corriente? Sería loco y, por otra parte, imposible. ¿Dejarnos arrastrar, pasivamente, por las olas? Sería cobardía. Y, por otra parte, ¿cómo permanecer neutrales nosotros, cuya esencia está en actuar? Una sola vía queda abierta ante nosotros: fiarnos de la infalibilidad y del valor finalmente beatificante de la operación que nos engloba. En nosotros, la Evolución del Mundo hacia el espíritu se hace consciente.

Nuestra perfección, nuestro interés, nuestra salvación, como elementos, no podrían consistir, pues, en otra cosa que en llevar más lejos, con todas nuestras fuerzas, precisamente esta evolución" (La Energía Humana, p.135).

Llevar adelante, consciente y racionalmente, la Evolución, tal debe ser el fin de todas nuestras acciones. Pero, ¿la llevaremos adelante en vista a un beneficio personal o en vista a un beneficio social? Siempre permanece la tentación de la "embriaguez de erigirse en el punto culminante del Universo" (La Energía Humana, p.33). Siempre estamos tentados de confundir los conceptos de persona y de individuo. Pero ya sabemos que la mayor Personalización se produce en la Unión, y que nuestra Personalización perfecta sólo es posible por el "Paso de la Muerte" y la Unión en el Punto Omega.

"Más allá, incluso del Hombre y a pesar del valor decisivo y definitivo de las "personas", la unidad de frente evolutivo permanece intacta, y el valor del Mundo continúa construyéndose solidariamente hacia adelante" (La Energía Humana, p.32).

4.2.2. La nueva moral

La determinación de los fines que corresponde perseguir, por parte de la Persona Humana, son la materia de la reflexión moral. Por lo tanto,

"El Mundo se construye, finalmente, por potencias morales; y la Moral, recíprocamente, tiene por función construir el Mundo: una apreciación nueva, que conduce a un programa renovado, de la Moralidad" (La Energía Humana, p.114).

A partir de nuestra visión de la Evolución –con la especial ubicación del Hombre en su seno- estamos habilitados a revisar la Moral tradicional, estática, y a delinear los fundamentos de una nueva moral, una "Moral de Movimiento".

"La Moral ha sido comprendida principalmente hasta aquí como un sistema fijo de derechos y de deberes que intenta establecer entre individuos un equilibrio estático y que se preocupa por mantener éste por medio de una limitación de las energías; es decir, de la Fuerza" (La Energía Humana, p.115).

En realidad el problema ya no es el de conservar y proteger al individuo. Orientados hacia el futuro y atraídos por él, debemos orientamos en la dirección de nuestro mayor perfeccionamiento, de nuestra mayor Personalización. Corresponde a la nueva Moral facilitar y acelerar este proceso; por esto se llama "Moral de Movimiento". ¿Cuáles serán los nuevos principios de dicha Moral?

a) "Solo es bueno lo que contribuye a los aumentos progresivos del espíritu en la Tierra.

b) Es bueno (al menos fundamental y parcialmente) todo lo que procure un crecimiento espiritual de la Tierra.

c) Es lo mejor aquello que asegure su más alto desarrollo a las potencias espirituales de la Tierra." (La Energía Humana, pp.115-116).

Estos nuevos principios llevan evidentemente consigo consecuencias que modifican bastante el modo de hacer y de juzgar anterior.

"La moral del individuo estaba ordenada, principalmente, a impedirle que causara daño. En adelante, le prohibirá toda existencia neutra e "inofensiva" y le obligará al esfuerzo de liberar hasta el fin su autonomía y su personalidad" (La Energía Humana, p.116).

"En una moral de movimiento, todo lo que oculta una fuerza ascencional de conciencia es reconocido, por lo mismo y dentro de estos límites, como fundamentalmente bueno: se trata de aislar esta bondad por análisis y de separarla por sublimación…

En virtud de la tercera regla, se nos descubre la nueva noción de moralización, entendida como el descubrimiento y la conquista, indefinidamente continuados, de las potencias animadas de la Tierra…

Intentarlo todo y empujar todo hasta el final en la dirección de la mayor conciencia, esta es, en un  Universo reconocido en estado de transformación espiritual, la ley general y suprema de la moral ideal: limitar la fuerza (a menos que no sea para obtener más fuerza todavía), ese es el pecado" (La Energía Humana, p.117).

4.2.3. La Investigación científica: deber sagrado

Así, uno de los principales deberes de la Nueva Moral, es el deber de Investigación.

"Cualquiera que sea la forma particular bajo la que se lo considere, lo Físico-Moral obedece, en su ejercicio, a una doble ley esencial y universal: intentarlo todo, hasta el final…

Intentarlo todo para saber y poder cada vez más: esta es la fórmula más general y la más alta ley de la actividad humana y de su moralidad." (La Energía Humana, p.137).

Sin embargo, hace muy poco tiempo que la investigación fue reconocida en algunos países y en algunas instituciones, como una tarea importante. Durante mucho tiempo quedó abandonada a algunas buenas voluntades que no le podían dar su real importancia. Y muchas veces sigue considerada como una tarea secundaria.

"Semejante situación es, simplemente, un escándalo biológico. Esta negligencia y este desorden no solamente tienen por efecto retardar gravemente la velocidad del movimiento, sino que, durante el tiempo que permanezcan, tenemos positivamente que renunciar a algunos y probablemente a los más importantes de los descubrimientos que necesitamos." (La Energía Humana, p.146).

Próxima está, y depende de nosotros que lo apuremos, el momento en que la Humanidad se dará cuenta de que la Investigación es la más alta de las funciones humanas, y el legado de toda la Evolución anterior. La Evolución siempre progresó gracias a numerosos tanteos. Con el Hombre, el proceso se hizo reflexivo. Por lo tanto, la Investigación ya no puede ser abandonada al azar, sino que debe ser organizada. Si, aún en forma desorganizada, crece el número de los investigadores y el interés por la investigación, ésto no se debe al azar:

"La Investigación es, en verdad, la forma nativa y natural que reviste la Energía Humana en el instante crítico de la liberación" (El Grupo Zoológico Humano, p.117).

Es decir que la Energía se manifiesta principalmente en la Investigación, y que el Hombre libera (usa) más plenamente su Energía cuando se consagra a esta tarea: "no sólo para gozar o saber más, sino para ser más" (ibidem). Esta "liberación de Energía" puede ser tan grande que signifique, para el individuo, el don de su vida. La Tierra que se está haciendo, es

"Una Tierra donde, como ya ocurre, es para saber y ser, más bien que para tener, que uno dará su vida" (El Fenómeno Humano, p.311).

La Ciencia, por lo tanto, toma la forma y la grandeza de un deber sagrado. En el cuerpo naciente de la Humanidad unificada, toma la forma de alma, una mística de la investigación (El Fenómeno Humano, p,186).

La capacidad que ha dado al hombre el “Paso de la Reflexión” no solo ha hecho evidente la existencia de la “Energía Interna”, antes imposible de percibir. Nos da una visión nueva del mundo y de la ubicación del Hombre en el Universo. Unida a la Investigación y al desarrollo del conocimiento da origen a una nueva realidad, de extensión planetaria: la “Noosfera”.

"Las energías humanas elementales no actúan en desorden, a capricho de las leyes estadísticas (…) Tienden a componer sus radiaciones individuales en una pulsación única, es decir, a constituir un conjunto organizado.

No podemos alcanzar ningún progreso decisivo en nuestras concepciones del mundo animado mientras que, permaneciendo en la escala «celular», no sepamos emerger por encima de los seres vivos para ver la Vida, por encima de los Hombres para descubrir la Humanidad: (…) la realidad física, poderosa, en la que se bañan y se influencian todos los pensamientos individuales hasta formar, por su multiplicidad ligada, un solo Espíritu de la Tierra. Flotando por encima de la Biosfera, cuyas capas fluyen gradualmente por él, el mundo del Pensamiento, la Noosfera, comienza a dejar irradiar su corona. (La Energía Humana, p.128-129)

"Viene el tiempo (y llegará) en que la masa se dará cuenta de que los verdaderos éxitos humanos son los que triunfan de los misterios de la Materia y de la Vida. Se aproxima el momento en que el hombre de la calle comprenderá que hay más poesía en un instrumento destinado a desintegrar los átomos que en un cañón. Sonará, entonces, para el hombre, una hora decisiva: aquella en que el Espíritu del Descubrimiento absorberá toda la fuerza viva contenida en el Espíritu de la Guerra. Fase capital de la Historia en la que, al sumarse el poder transformado de las armadas y los ejércitos con este otro poder que la máquina habrá liberado, una marea irresistible de energías libres avanzará hacia los círculos más progresivos de la Noosfera." (La Energía Humana, p.147)

5. CONCLUSION

La reflexión de Teilhard de Chardin, según hemos visto, es sumamente amplia y profunda. Por su referencia misma a la "historia del mundo", entra muy poco a considerar situaciones particulares en el tiempo o en el espacio. No habla de subdesarrollo, ni mucho menos de "marginalidad", ya que estos términos y las realidades que cubren sólo fueron estudiados más detenidamente después de su muerte. La visión de Teilhard de Chardin nos llama a mirar mucho más allá de la realidad de hoy. La historia "acelera" y, por lo tanto, es necesario mirar lejos para no equivocamos de camino.

Desde el "paso de la reflexión", corresponde a la Educación asumir el papel más importante en la Evolución: facilitar al hombre el "Ser más". Por lo tanto, la Educación está al servicio de Ia Personalización. Pero, recordémoslo, ser más Persona no significa ser más individuo: la Personalización supera a la Individuación y se orienta hacia la "Ultra-hominización" gracias a una progresiva Unión debida a Ia fuerza invencible del Amor, siempre presente en la Evolución.

La aceleración en el sentido de lo "Ultra-humano" depende fundamentalmente de la orientación y del desarrollo de la actividad humana, conforme a la fe en tal porvenir, según los principios de una nueva moral que otorga el mayor valor al crecimiento espiritual: superar el equilibrio inofensivo y tomar el riesgo de liberar nuevas potencias. Para esto, es indispensable reconocer el crecimiento de la Energía Interna, reconocer su fuerza y liberarla.

Se trata, según Teilhard, de fomentar, como tarea primordial, el desarrollo de la creatividad personal y social, o sea, según sus propios términos, difundir la "mística de la Investigación". La Iey de la Evolución es "intentarlo todo"; tal es también la ley de la actividad humana.

"iQué de cosas preciosas dejamos escapar por timidez o por pereza, sencillamente porque pensamos haber encontrado una buena razón para no intentar. En lugar de demostramos, sin dejar la orilla, que el océano no podría sostenemos, aventurémonos en sus aguas para ver!" (La Energía Humana, pp.96-97).

Sólo al intentar, y al intentarlo todo, liberamos realmente lo que es esencial liberar: la Energía Humana. Y sólo así puede adelantarse la Persona en el camino de su Ultra-personalización.

"En un sentido verdadero, el trabajo consistente en desarrollar por medio del saber la conciencia que adquirimos del mundo, se une, preparándoles un objeto, a las operaciones del sacerdocio: hacer avanzar más allá, bajo la acción creadora, un Universo en el seno del cual viene Dios a establecerse". (La Energía Humana, p. 194).

Santiago, diciembre 2009

Bibliografia

Obras de Pierre Teilhard de Chardin, Edición Oficial en Ediciones Taurus, Madrid:

El Fenómeno Humano, 4º Ed., 1967, 383 p.

(Los números de páginas en el texto se refieren a la edición original: Le Phénomène Humain, Paris,

Seuil, 1955, 348 p.).

La Aparición del Hombre, 6º Ed., 1967, 346 p.

La Visión del pasado, 6º Ed., 1967, 342 p.

El Medio Divino, 3º Ed., 1964, 176 p.

El Porvenir del Hombre, 1962, 384 p.

La Energía Humana, 2º Ed., 1967, 201 p.

La Activación de la Energía, 2º Ed., 1967, 388 p.

Ciencia y Cristo, 1968, 258 p.

El Grupo Zoológico Humano, 2º Ed., 1967, 137 p.

Cartas de Viaje, 4." Ed., 1966, 232 p.

Nuevas Cartas de Viaje, 1966, 191 p.

Génesis de un Pensamiento, 3º Ed., 1966, 369 p.

Himno del Universo, 1964.

Escritos del Tiempo de Guerra, 1966, 463 p.

Cómo Yo Creo. 1970. 274 n.

 

Artículos anteriores de R.Colle sobre Teilhard de Chardin:

– “Concepción de la educación en la evolución según P.Teilhard de Chardin”, Revista Estudios Sociales nº6, Santiago de Chile, Noviembre 1975, pp.185-225.

– "Comunicaciones y conocimiento – Hacia un mundo nuevo", Revista de Filosofía "Logos", México, nº 74, 1997, pp.77-97.


Nota

* Esfera del conocimiento (intelectual).