El fenómeno humano en la cosmología actual

El fenómeno humano en la cosmología actual

David Jou

Universidad de Barcelona

(Artículo enviado a la Revista Poblet)

 

El fenómeno humano es el título del libro más conocido de Pierre Teilhard de Chardin. Publicado en 1955, unos meses después de su muerte, este libro tuvo un gran éxito internacional y supuso un aliento intelectual vivificante para el mundo del pensamiento cristiano que estaba en la frontera entre la ciencia y la religión. Una aceptación plena y natural de la evolución biológica, era no solamente compatible con una visión cristiana de la vida, sino que también se convertía en una fuente de inspiración con nuevos matices de interpretación del ser humano y un estímulo para una teología más dinámica y más cercana de la ciencia y de la naturaleza. Para Teilhard, los humanos, sin considerarlos como el centro en el espacio del Universo, tienen, sin embargo, un lugar privilegiado en la punta de flecha de la evolución dirigida hacia el autoconocimiento y la consciencia, no solamente en el sentido biológico sino también en el sentido cósmico: eran el centro del Universo estático y han pasado a ser la proa de la consciencia en un universo evolutivo.

Este texto resume la conferencia del mismo título, sobre algunos aspectos que la cosmología de los últimos treinta años ha subrayado sobre el fenómeno humano, y hace, siguiendo Teilhard, una interpretación conjetural en términos religiosos. Algunos de estos aspectos ya han sido tratados en esta sección de la Revista Poblet, pero el conjunto de la presentación, y las reflexiones consiguientes, tratan aspectos nuevos, dignos de consideración.

En particular, empiezo por inspirarme de tres títulos de Teilhard –El Himno a la materia, El Fenómeno humano, y El medio divino– Para tratar tres aspectos del carácter cósmico de la aventura humana: su raíz cósmica en el dinamismo de la materia, su presencia en la inmensidad cósmica y evolutiva, y su valor en el aspecto algorítmico y espiritual del Universo, tres ámbitos de reflexión teilhardiana.

1- El dinamismo de la materia cósmica.

El punto central del pensamiento de Teilhard es de constatar el dinamismo de la materia, son impulso creativo- para decirlo en términos de resonancia bergsoniana -, su estado de exploración continua de nuevas realidades. La visión evolutiva de la vida, nos lleva de una forma natural a esta constatación: los átomos que se transforman en moléculas; moléculas que dan macromoléculas; macromoléculas que se agrupan en agregados supramoleculares dinámicos, capaces de llevar a término muchas clases de actividad; formación de células vivas a partir de estas macromoléculas; constitución de organismos pluricelulares diferenciados; aparición de organismos cada vez más diferenciados y complejos, con sistemas nerviosos cada vez más importantes , hasta llegar à la consciencia…Pero Teilhard ve este dinamismo no solamente en la materia viva, sino ya en la materia elemental, como una premonición de las aportaciones posteriores, cada vez más ricas en posibilidades.

De hecho, una hipotética “teoría del todo”, como la que aspira à obtener la física de altas energías i partículas elementales, las interacciones básicas i las constantes universales de la física, es poco plausible. Hay que precisar que por teoría del todo, los científicos quieren decir, simplemente, una teoría completa y consistente de las partículas elementales, las interacciones básicas y las constantes universales de la física. Ahora bien, si tuviéramos una teoría que especificara estos ingredientes básicos de la realidad, lo que sería intelectualmente muy satisfactorio, quedaría aun el problema de explicar el “todo” a partir de las partes. Para esto una de las dificultades es que el “todo” que puede formarse a partir de las partes es tan inmensamente desbordante i sobreabundante respecto a lo poco que conocemos, que sería necesario explicar por qué en el mundo que conocemos hay unas cosas y no otras cosas igualmente posibles- por ejemplo, solamente el número total de posibles proteínas de sesenta aminoácidos, es mayor que el número total de partículas elementales del universo. Por otro lado, los niveles superiores de la organización de la materia, con sus propiedades emergentes, no dependen, a menudo, de los detalles concretos de los niveles inferiores, y pueden actuar sobre estos niveles inferiores, dando lugar, por ejemplo, a nuevas formas de materia. Algunas formas materiales de superfluidad o superconductividad, probablemente no han estado presentes en el universo hasta que haya habido bastante inteligencia y capacidad de acción para desarrollarlas. Es difícil predecir desde un punto de vista fundamental cual será la acción de los niveles superiores, sobre los niveles inferiores, más o menos conocidos.

La cosmología actual vincula profundamente el dinamismo de la materia básica con la estructura profunda del universo. La gran mayoría de universos que matemáticamente podríamos imaginar, tendrían un contenido material muy diferente, probablemente mucho más sencillo del que conocemos. Los tres aspectos más conocidos de este dinamismo elemental son: el problema de la asimetría entre materia y antimateria, la relación entre la existencia de vida (vinculada a la abundancia de núcleos de carbono) y los valores de las constantes físicas del universo, y la pequeña proporción del contenido del universo que corresponde a la materia normal.

1.1  Asimetría entre materia y antimateria. Según dice la relatividad especial y la física quántica, habría de haber simetría entre partículas y antipartículas. Si hubiera sido así exactamente, partículas y antipartículas se hubieran anihilado mutuamente en los primeros microsegundos del universo y no habría más que luz (radiación electromagnética). De momento, no conocemos bastante bien que fue lo que pudo romper la simetría entre partículas y antipartículas para permitir que el universo contenga materia. Esto nos indica que incluso lo que es más aparentemente obvio e indiscutible del mundo, como es la materia, es de hecho una sorpresa, cuando lo consideramos con bastantes conocimientos.

1.2 Relación entre existencia de vida y constantes físicas. Cuando el universo tenía tres minutos, no tenía más que hidrogeno y helio. El restante de los elementos químicos se formó posteriormente en las estrellas, por reacciones nucleares sucesivas. Cuando estas estrellas explotaron, sus elementos se dispersaron por las zonas que estaban cerca de la galaxia, lo que permitió que generaciones posteriores de estrellas pudieran estar acompañadas de planetas de hierro y silicio, con contenido de carbono y otros átomos básicos para la vida. Esto revela ya, una raíz cósmica de la vida. Pero la situación es aúnmás profunda, porque esta producción de núcleos“pesados” con una cierta abundancia de elementos necesarios para la vida, exige una sintonía fina entre los valores de las constantes físicas universales. Lo que supone una relación aún más sutil entre la vida y el universo, en el sentido que serían concebibles muchos universos en los que las constantes físicas no tuviesen los valores adecuados y los universos en cuestión no pudieran tener vida. La raíz cósmica matemática es anterior a la raíz cósmica material.

1.3 Materia normal, materia obscura y energía obscura. La materia normal no forma más que un 4% del contenido del universo. El restante está formado por la materia obscura -26% aproximadamente- y el 70% restante es la energía obscura. La materia obscura tiene un papel relevante en la formación et la distribución de las galaxias- que de otra forma no hubieran tenido tiempo de formarse aún hoy- de forma que, indirectamente, esta materia también forma parte de las raíces cósmicas de la vida. Así, el concepto de materia como realidad básica del universo ha sido despasado en la física actual, en un doble sentido: por la profusión de otras formas de contenido, y por su contingencia, por la posibilidad que todo el universo tuviera solamente radiación.

2- El fenómeno humano en la inmensidad y la evolución.

Hemos visto que las raíces cósmicas de la vida son profundas, tanto en lo que se refiere a la materia, como por lo que corresponde a la estructura matemática del universo. La cosmología actual nos lleva a considerar el papel que tiene la vida- y en particular de los humanos- en la inmensidad del universo. Los aspectos nuevos que introduce esta visión- la que combina la expansión cósmica y la evolución biológica-son: la necesidad de un universo muy grande para que la vida exista, las consideraciones sobre la posible abundancia de la vida en el universo (relacionadas con la astrobiología), el impacto de la vida -y especialmente, de la inteligencia- en referencia al planeta en cuestión.

2.1-Necesidad de un universo muy grande para que la inteligencia aparezca. Para que pueda haber inteligencia en el universo, el universo tiene que ser muy grande. En efecto, se necesita mucho tiempo para formar una primera generación de estrellas en la que se produzcan los núcleos de elementos “pesados” que luego constituirán la vida; es necesario que estas estrellas exploten y que irradien en su entorno los “núcleos pesados”; es necesario que se forme una generación posterior de estrellas, acompañadas de un sistema planetario adecuado y que la vida empiece. Este proceso tiene que durar entre seis y siete mil millones de años durante los cuales los límites del universo visible se extienden con la velocidad de la luz, hasta llegar a un espacio de seis a siete mil millones de “años luz”. Si añadimos el tiempo necesario para llegar a la inteligencia, unos cuatro mil millones de años más, entonces el espacio del universo observable será de unos diez a once mil millones de añosluz. En consecuencia, la existencia de especies inteligentes, pide, si se tiene en cuenta la evolución biológica y la expansión cósmica, un universo muy grande. La inmensidad del universo nos es ni aniquiladora, ni absurda, ella es necesaria para la existencia de la vida y de la inteligencia.

2.2 – Abundancia de planetas y plausibilidad cósmica de la inteligencia. Desde 1966, le búsqueda de sistemas planetarios extrasolares ha dado resultados muy abundantes, con más de un millar de sistemas confirmados, más de mil seiscientos planetas y casi el triple de observaciones posibles, pero no confirmadas. Aun así, no se ha observado ningún planeta de la importancia de la Tierra y que esté a una distancia adecuada de una estrella, a pesar que poco a poco los resultados de las observaciones se afinan. Sin que podamos sacar conclusiones definitivas sobre la abundancia de la vida, podemos decir que es plausible de pensar que el azar de la evolución llevara, en un lugar u otro, el universo hacia una vida inteligente. Pero el tiempo para conseguirlo es limitado, más o menos unos ocho mil millones de años, – el tiempo necesario habitable para los planetas susceptibles de alojar la vida inteligente durante un cierto tiempo-, durante sesenta mil millones de años- después de los cuales, ya no se formarán otros planetas y la vida desaparecerá -, es por esta razón que la evolución no dispone de un tiempo infinito para conseguirlo.

2.3 – De la evolución a la tecnología: fragilidad de la inteligencia. El papel de la evolución, se ha vuelto central en la biología moderna. La especie humana es uno de los muchos resultados de la evolución- un resultado que desde el punto de vista biológico es anecdótico e innecesario. La inmensidad del número de especies biológicas es también una condición necesaria para la existencia de la especie humana. La astrobiología, que considera las relaciones entre vida y planeta, no solamente estudia las condiciones para que pueda haber vida en un planeta, sino también la acción transformadora que la vida, una vez iniciada, ejerce sobre el planeta. Sin embargo, nuestra especie representa una autentica crisis en la evolución biológica. La aparición del lenguaje y de la cultura abre una nueva dimensión a la dinámica de la vida; la tecnología en un altonivel y la absolutización del paradigma tecnocrático, abren una crisis sobre la sostenibilidad de la vida humana en el planeta.

3. El fenómeno humano en el universo de la información.

Hemos visto que la extensión del universo observado, teniendo cuenta de la lógica de su evolución, invita a ser interpretada de forma muy diferente que si se mira de una forma solamente geométrica. La teoría algorítmica de la información, por un lado, abre perspectivas igualmente sorprendentes por lo que se refiere a la relación entre consciencia y universo.

La ciencia da cada vez más relevancia al concepto de información, complementa fructuosamente- pero aun de una forma incompleta- los conceptos de materia y energía. Hay que recordar el significado filosófico y el significado técnico de la información. Filosóficamente, informar un sistema es darle forma (espacial, dinámica, funcional). Técnicamente, la información es el conjunto de datos o notas que dan forma a nuestro pensamiento. La teoría de la información nace con la transmisión eléctrica o electrónica de datos y en su almacenamiento en memorias adecuadas. En 1945 se define en una forma cuantitativa la información. El advenimiento de la informática y de la digitación de los mensajes, amplifica la relevancia práctica y nos hace entrar en una competición en el procesamiento de la información: -miniaturización, velocidad, abundancia-. La física cuántica abre nuevas puertas al procesamiento de la información. Además, la información pasa a ocupar un lugar relevante en la biología celular, en genética y en neurobiología. Podemos considerar la célula como un ordenador químico; el cerebro como un ordenador bio-eléctrico; y el universo como un ordenador cuántico.

Esto no es suficiente para agotar el concepto de la información, o el significado de la información, cosas que seguramente se introducirán de una forma natural en la ciencia del futuro. De hecho, las reflexiones sobre la teoría de la información, ya hace tiempo que se van introduciendo en la reflexión teológica, sobre el alma, sobre el tiempo, o sobre la supervivencia del alma en la mente de Dios, fuera del tiempo.

Desde la perspectiva biológica-genética, neurológica- hemos de considerarla situación del fenómeno humano en el universo de la información. En particular una lectura algorítmica del espacio y del tiempo, teniendo cuenta del volumen y del tiempo necesario para que la información los describa, lo que introduce una nueva relatividad algorítmica (diferente de la einsteiniana) en el espacio y el tiempo, que dilata los volúmenes y los intervalos que procesan mas información. Por ejemplo, la descripción de los tres primeros minutos del universo exige una cantidad enorme de información, mientras que la de los cuatrocientos ochenta mil años siguientes, pide solamente dos o tres líneas. Análogamente si ponderamos el volumen por su contenido en bits, la vida desborda por encima de la materia orgánica: una sola célula necesita un volumen de información mucho mayor que una estrella; la descripción del cerebro humano y de su actividad, pide mucha más información que la que es necesaria para la descripción del universo observable, y la noosfera aumenta aún más este hiper-volumen algorítmico. A partir de esta perspectiva, podemos hablar de dimensión cósmica de la consciencia con una cierta seguridad cuantitativa, y no solamente como una imagen poética.

El fenómeno humano es el resultado de un largo proceso evolutivo, pero ahora, más que pensar en su larga historia, vamos a caracterizar tres de sus aspectos: allí dondeel universo se conoce a si-mismo, allí donde el universo se vuelve creador, allí donde el Universo conoce (quizás) Dios.

3.1Allí donde el universo se conoce à si-mismo. Podríamos decir que el cerebro humano es el lugar donde el universo toma consciencia de sí mismo, se revela a sí mismo, se conoce él mismo. Pero el hecho que los humanos se conozcan, parcialmente, a ellos mismos, no nos permite de decir que el universo se conoce él mismo. Para esto necesitamos que los humanos se conozcan no tan solo ellos mismos, sino que también conozcan en un cierto grado, el universo- sus leyes, su estructura- cosa que parece que va viniendo a medida que la ciencia avanza. Por otro lado, esto exige de tomar una cierta distancia consigo mismo: los humanos lo hacemos bajo tres aspectos: por la temporalidad (no solamente en el mundo de los recuerdos, pero también en el mundo del futuro, que nace en del desarrollo del córtex prefrontal) y la consideración de la muerte como límite vital; por la sorpresa y la pregunta sobre el misterio de la existencia del mundo, y por la perplejidad e incomodidad sobre el mundo que es y el que querríamos que fuera, lo que permite con la moral y la tecnología, dos posibilidades de transformar el mundo. La religión es el fruto de este triple distanciamiento respecto al mundo: la premonición de la muerte, la sorpresa del misterio, y el imperativo de la transformación moral.

3.2Alli donde el universo se vuelve creador y crea un nuevo universo. Con los humanos el universo se vuelve creador, no solamente a tientas, – como cuando creó durante la núcleo-génesis estelar, los procesos fisicoquímicos y la evolución biológica-, esta vez tiene una cierta intencionalidad. La comunicación entre humanos desborda la grupalidad concreta y crea un nuevo nivel ontológico planetario: la noosfera, concepto acuñado por Teilhard: la noosfera como un valor biológico de la sociedad, como una mega-síntesis psyco- biológica; como una planetizacion humana, por encima del colectivo, el híper-personal. La noosfera no es tan solo una emergencia de la biosfera, sino que, a su turno, ella la modifica escribiendo con sus “gens”, las páginas de la vida. La lectura algorítmica del espacio y del tiempo según su contenido en información hace sobresalir el papel de la noosfera mucho más por encima de su simple extensión para un planeta concreto. La noosfera se desarrolla a medida que la población mundial aumenta, que las comunicaciones se hacen más densas y rápidas y que los ordenadores permiten de procesar mucha mas información. El resultado es una aceleración impresionante del tiempo, que afecta muchos aspectos de la vida humana, y que incrementa la intensidad algorítmica del planeta. En este sentido, podemos hablar realmente de dimensión cósmica de la noosfera, y de la noosfera como un universo dentro del universo.

3.3Alli donde el Universo conoce Dios?¿La conciencia que puede alcanzar el universo podría llegar a conocer Dios, por lo menos en alguno de sus aspectos, si se entiende por Dios la entidad -misteriosa- que sustenta, estructura y dinamiza la existencia del mundo? La pregunta es más bien metafísica que propiamente científica. Algunas condiciones para que se pudiera concebir esto serian que se pudiera concebir: una realidad que (por lo menos en potencia) transcienda el mundo; que esta realidad fuera necesaria para el funcionamiento del mundo; y que la existencia del mundo fuera contingente. Las ideas de realidades transcendentes del mundo han sido elaboradas y celebradas por las religiones, pero también en las matemáticas: la idea de desbordar del mundo, parece necesaria para el funcionamiento del mundo -en forma de leyes físicas concretas- que permiten de conocer universos muy diferentes del nuestro, lo cual ayuda a sospechar la contingencia de este. La visión de Dios, diversa según las religiones, acostumbra a estar más relacionada con el amor que con la racionalidad cósmica, pero una no niega necesariamente la otra. En el caso en la aventura humana, el papel que han realizado los dioses, ha sido y continua a ser muy considerable, por el bien y por el mal. La idea de la mente de Dios, como orden puro y benévolo del mundo, se puede completar con la idea de la acogida después de la muerte, de una prolongación viva y activa en un ámbito, quizás ni temporal ni espacial, por lo que más sentimos y somos.

Conclusiones: cosmología física y cosmología religiosa

Las observaciones en el aspecto físico que hemos apuntado, son compatibles con muchas intuiciones de carácter religioso. Supongamos por ejemplo que un Dios hubiera creado el Universo para que naciera en él, alguna mente capaz de llegarlo a conocer y a amar. En este caso, podemos imaginar que el destinatario ultimo del Universo- al mismo tiempo que su estimulo fundamental- era en realidad el Amor, previo, pues, a las leyes fisicoquímicas del mundo. En un Universo de estas características, ¿cuál sería el papel de los humanos?

Podemos pensar que los humanos no serian necesarios. El único necesario seria el Amor. Para lograrlo, le hubiera bastado al hipotético Creador de hacer un universo con unas leyes físicas apropiadas y un espacio adecuado para que, en un lugar u otro del universo, sugiera una mente-humana o no,-capaz de conocer y de amar.

No fuera necesario que fuesen precisamente los humanos, ni precisamente en la Tierra.

¿Cómo vamos a religar esto con la idea que los humanos están hechos a la imagen y semejanza de Dios? ¿Cómo puede ser compatible con el papel del azar como dinamizante de la autonomía material y evolutiva del mundo y de la vida? En el caso hipotético que consideremos estar hechos a imagen y semejanza de Dios, esto no se referiría a una forma corporal concreta, sino a una capacidad de conocer y de amar, no exactamente en la misma medida de Dios, pero suficiente, como para establecer alguna comunicación.

Si la capacidad de amar y conocer es escasa, y si su desarrollo temporal -individual y como especie-es limitado, ¿qué sobreviviría de los humanos?Podría sobrevivir, fuera del tiempo, el amor experimentado. En la medida algorítmica de los volúmenes e intervalos temporales, según su contenido en bits de información, la lectura de volúmenes y de tiempos es muy diferente de la medida geométrica. El Punto Omega de Teilhard, culminación de la densidad algorítmica del mundo, Reino de Dios en el Mundo, atractor superior de la historia, exaltación de la plenitud de la diferencia, no se mediría con informaciones concretas, ni saberes científicos, ni poderes políticos, ni riquezas económicas, ni habilidades tecnológicas, sino en Amor del otro y conocimiento de Dios, que es rico en pacificacion y profundidad.

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