De la Fenomenología a la Cristología. Por Fernando Muñoz Pérez

(Una aproximación al pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin)

De la fenomenologia a la cristologia

Fernando Muñoz Pérez

1- Planteamiento general del tema. Especificidad de cada una de las partes. Uso del lenguaje.

(El pensamiento de Teilhard es esencialmente unitario. Existe a la base una intuición fundamental del Uno, que se revela a través de la inmensidad y pluralidad cósmica. El Universo es un Todo Orgánico Personalizado, que exige la confluencia y convergencia de Ciencia, Filosofía y Teología, para ser comprendido. Como criatura, el Universo es vínculo entre Alfa y Omega, “mediación” necesaria para Dios en Cristo, por quien asume todo aquello que es propio de la condición criatural: la finitud, la contingencia, el dolor y la muerte. El Que Es se somete a las leyes del devenir, a fin de reasumir en y trascenderla por divinización en Cristo la finitud del Mundo y del Hombre. Desde la fe en Dios Creador, Teilhard ve la Cosmogénesis en función de la Antropogénesis, previa a la Noogénesis que es condición para la Cristogénesis).

2- Problemas que suscita la aplicación del método empírico teilhardiano a la reflexión teológica.

(Por supuesto, hay que evitar todo reduccionismo e inmanentismo de Dios y Mundo, o de Dios en el mundo, en sentido panteísta. La visión unitaria de la Realidad exigirá la convergencia del Saber, manteniendo la diferencia de los Órdenes en su íntima e intrínseca implicación. Hay que superar un positivismo excesivamente operacionista, cantonado al análisis de sectores concretos de lo Real, así como un apriorismo filosófico, o un conceptualismo teológico que nos den una concepción del Ser puramente noética y falta de vida).

3- Del sentido de lo divino, a la afirmación de Dios. Dios Creador. Creación y Evolución. Naturaleza y Sobrenaturaleza: convergencia de los dos órdenes. Creación divina y problema del Mal en el Mundo. La noción de pecado en un Mundo Evolutivo. La Evolución, bien entendida, postula Omega y el sentido crístico de la Gran Deriva Universal. Del Dios absolutamente trascendente, al Dios evolutivamente inmanente.

(La amplitud misma de tal planteamiento supone romper los límites asignados por la Ciencia tradicional a las posibilidades mismas del conocimiento y es justo preguntarse por la legitimidad de tal trasgresión de las reglas y sobre el rigor epistemológico de sus resultados. Tratamos de demostrar que la intuición unitaria teilhardiana consigue armonizar, sin confundir, los diversos niveles y órdenes de la Realidad, en un saber coherente. Para ello, será necesario adaptar la visión sin prejuicios previos, a fin de que el objeto nos aparezca en toda su esplendorosa verdad. El Dios Creador no es un Dios caprichoso, ajeno a las consecuencias que entraña su propia obra, lo que implica la asunción de su responsabilidad, es decir, cargar con las limitaciones que se ha auto-impuesto, a fin de deificar su propia creación, aunque, para ello, tenga que asumir, en su propio Ser, la finitud, el dolor y la muerte).

4- Posibilidad y necesidad de la encarnación de Dios en un Universo de naturaleza evolutiva. Etapas de la Cristogénesis: cosmogenética, antropológica, historiográfica y parusíaca.

(No concebimos un Dios en su eterna soledad. Conocemos y creemos en el Dios cristiano, lo que implica una reflexión sobre Dios y Mundo. La evolución del Universo describe el sentido divino inscrito substancialmente en su propio desarrollo. La necesaria superación de ciertos momentos críticos en la ascensión de la Gran Ola Evolutiva Universal pueden verse como actos de gracia, por donde Dios mismo prepara su nacimiento: materialización del Universo, vitalización de la materia, hominización de la vida, nacimiento histórico de Cristo, cristificación de la humanidad, absolutización y divinización de toda realidad asumida por Cristo en Dios. Consumación escatológica de la Historia. Dios –Alfa– deviene Dios –Omega-).

5- La Evolución postula la espiritualización del Universo, según la Ley de Complejidad-Conciencia. Escatología y divinización del universo: Unión, sin confusión, de los órdenes natural y sobrenatural. Racionalidad e historicidad de la consumación escatológica de la  Humanidad y problemas teológicos que suscita.

(Ni monismo panteísta, ni dualismo básico. La gran Deriva Universal es una ascensión del Ser, en busca de cotas cada vez más altas y complejas de espiritualización y personalización. La Conciencia no es un epifenómeno o accidente cósmico, sino el Fenómeno que irresistiblemente asciende, desde las profundidades del Abismo hasta la Plenitud de los tiempos. El Mundo no es materia o espíritu, sino Una Realidad en trance de espiritualización. Esto supone que el concepto de Materia no es, sino el resultado de un contra-movimiento en la Espiritualización ascendente del Universo. La materialización del Mundo lo lleva a la Nada. El Ser está del lado de la espiritualización y personalización del Mundo.

6- Base teológica joanea y paulina del Dios Evolutivo y Evolucionador en Pierre Teilhard de Chardin: Una exégesis comprometida con el Mundo, con el Hombre y con la Historia.

(Teilhard no puede prescindir de su fe en Dios, en Cristo y en la Ciencia. La integración de los diversos planos implicados se lleva acabo desde una valiente interpretación de los textos joaneos y paulinos: Cristo es Alfa y Omega. Como Logos, es Dios Creador, pero como Logos humanado, no sólo es místicamente coextensivo al Mundo, sino materialmente e históricamente coextensivo al Mundo. Cristo es, además, el Omega Consumador-Divinizador del Mundo, pues por Él Dios es Todo en todas las cosas).  

Nota: La presente auto-edición de este libre, limitada en cuanto al número de ejemplares, sólo pretende contribuir a recuperar el pensamiento teilhardiano, como respuesta a las numerosas preguntas sobre Dios y Mundo, nacidas del alma moderna.

Para hacerse con esta obra, puede solicitarla contra reembolso en: f_padul@hotmail.com El precio es de 15  euros, destinados a la financiación de la autoedición.